TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

jueves, 12 de agosto de 2021

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


AGOSTOCOMUNIÓN – ACCIÓN DE GRACIAS

 Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 

Reflexiones que nos animen y ayuden a encontrarnos con Jesús sacramentado y descansar en su corazón.

 … por medio de su Madre Asunta al Cielo, donde nos espera.

 

COMUNIÓN – ACCIÓN DE GRACIAS

 

     Juan 6,51 “El pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo”. 1 Co 11, 26-27 “Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor”.

    San Juan Pablo II, 23/06/1985: todo en manos de María: “Que la Madre nos ayude a entender mejor los misterios del Corazón de su Hijo”. Horno de caridad, efectivamente, el amor que arde en el Corazón de Jesús es sobre todo el Espíritu Santo, en el que Dios-Hijo se une eternamente al Padre; está abrazado por la “llama viva” del Amor Trinitario, que jamás se extingue.

  Corazón de Jesús-horno, ardiente de caridad. El horno, mientras arde, ilumina las tinieblas de la noche y calienta los cuerpos de los viandantes ateridos. Hoy queremos rogar a la Madre del Verbo Eterno, para que en el horizonte de la vida de cada uno de nosotros no cese nunca de arder el Corazón de Jesús, “horno ardiente de caridad.” Para que Él nos revele el Amor que no se extingue ni se deteriora jamás, el Amor que es eterno. Para que ilumine las tinieblas de la noche terrena y caliente los corazones. ¡Cuánto se alegra la Iglesia por el hecho de que en este Corazón Divino se enciendan de amor los corazones humanos!

  “Imitación de Cristo”. Libro IV, Cap.9, 1: “Que debemos ofrecernos a Dios con todas nuestras cosas y rogarle por todos. El Alma. Señor, tuyo es todo lo que está en el cielo y en la tierra. Yo deseo ofrecerme a Ti de mi voluntad y quedar tuyo para siempre.

     Señor, con sencillez de corazón me ofrezco hoy a Ti por siervo perpetuo, en obsequio y sacrificio de eterna alabanza. Recíbeme con este santo sacrificio de tu precioso Cuerpo que te ofrezco hoy en presencia de los ángeles, que están asistiendo invisiblemente, para que lo recibas por mi salud y la de todo tu pueblo”.

    Santa Margarita María de Alacoque: “Vuestra herencia será Jesús Sacramentado, donde encontraréis un maná escondido que os infundirá hastío de todas las cosas de la tierra, a las cuales preferiréis la vida oculta sacrificada”.

   El Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor del Vaticano, en la Misa del 70º aniversario de la proclamación del dogma de la Asunción de la Virgen María. 01/11/2020: de la mano de María que nos da a su Hijo en el camino del Cielo.

   “La Asunción nos recuerda, entre otras cosas, que nosotros también tenemos una unión con Cristo; hemos sido bautizados y con esto también nos hemos convertido en hijos de Dios, aunque adoptivos; nuestro cuerpo se ha convertido en templo del Espíritu Santo y lo sigue siendo hasta al final de la vida, para esperar en la Resurrección”. el punto de llegada de la Asunción de la Virgen: ¡este punto es el otro mundo! Nosotros, todavía peregrinos, estamos constantemente al borde de este otro mundo y si nuestra vida fluye sin la percepción de esta cercanía corre el riesgo de convertirse en una vida vacía, una vida sin propósito”.

   “¿De dónde vienen los momentos en los que nuestra conciencia nos habla? Del otro mundo. Pero hay más. Quien vive de la oración y entra en ella progresivamente con paciencia, hasta el punto de experimentarla, llega a una oración de quietud en la que sólo Dios actúa directamente, ¿de dónde viene esta experiencia? Del otro mundo. Y los milagros que Dios realiza todos los días aquí y allá, ¿de dónde vienen? Del otro mundo. Y todo lo que nos espera, en cuya esperanza vivimos y en cuya espera podemos alegrarnos, aunque suframos, ¿de dónde viene? Del otro mundo”. “no olvidemos nunca que estamos en el umbral de este otro mundo. La Santísima Virgen entró en él con alma y cuerpo, única en el género humano, pero estamos continuamente en el umbral”.

    El Venerable Trelles, en “La Senda Eucarística” p. 254-255 “La gratitud estrecha los lazos y atrae nuevos dones; la Presencia Real de Jesús en el altar es una fuente inagotable de mercedes para el hombre y de gloria para Dios que el soberano Huésped del tabernáculo tributa desde allí a la Trinidad Beatísima”. “El dulcísimo y tierno Corazón de Jesús envía desde el altar al Eterno Padre preces y votos inefables de reconocimiento inmenso por los beneficios de la creación, de la conservación, de la redención, de la gracia que al hombre aportaron los sacramentos y de todos los beneficios que el hombre recibe desde el primer albor del ser hasta el último instante de la vida humana”. “La acción de gracias recaba además nuevos dones para la tierra; rocío celestial que hace brotar flores de virtud en los que reciben a Jesús-Eucaristía”.

     Promesas del Corazón de Jesús a Santa Margarita M.ª de Alacoque: “Los pecadores encontrarán en mi Corazón una fuente y océanos infinitos de misericordia”. “Los tibios se harán fervorosos”. “Los fervorosos se elevarán pronto a gran perfección”

Preguntas para el diálogo y la meditación.

   ¿Doy un sentido de eternidad a mi vida, desde la Adoración nocturna?

■   ¿Practico la visita al Santísimo, presencial o espiritualmente?

■   ¿Aprecio el don del Sacramento de la Penitencia para acercarme a la comunión?

■   ¿Vivo mi vida eucarística en unión con la Virgen?

 

Oración de consagración al Corazón de Jesús

     Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, reinad en todos y cada uno de nosotros. Os prometo vivir siempre sometido de corazón a vuestra voluntad para que vuestro Reinado de amor, justicia y de paz arraigue, se extienda, se purifique y perfeccione. Te lo pido por mediación del Corazón Inmaculado de María que vela con amor de Madre por tus intereses. Amén.



LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA JIENENSE IMPONE A LA PATRONA DE BAEZA SU MAYOR INSIGNIA


   La Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, Patronos de Baeza, acogió en la noche del 5 de agosto otra jornada para el recuerdo de la iglesia de Baeza con la celebración de la vigilia extraordinaria de las secciones locales de ANFE y ANE en honor a Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de la ciudad de Baeza.

  Y es que, como marca el orden de cultos de la ciudad, en la noche de vísperas al comienzo de la novena, los adoradores de la ciudad se reúnen en torno a Jesús Sacramentado, para en presencia de María, orar cual centinelas de la noche por las necesidades de la iglesia y del mundo.

  La celebración, fue presidida por el Rvdo. Sr. D. Domingo Antonio Pérez Fernández, Párroco de San Andrés, Capellán de la Archicofradía y Capellán del turno “Virgen del Alcázar”, concelebrando el Rvdo. Sr. D. Manuel Jesús Casado Mena, Párroco de Porcuna. En dicha vigilia, estuvo presente la Sra. Presidenta diocesana de ANFE, el Vicepresidente diocesano de ANE, los consejos locales de ANFE y ANE con sus presidentes a la cabeza, las secciones de ANE de Porcuna y Torreperogil, Tarsicios, la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Baeza, representantes del consejo parroquial de San Andrés y una amplia representación de la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol…

   El momento esperado de la celebración, llegaría en la acción de gracias, cuando el Sr. Presidente de la sección de Baeza D. Ramón Fernández Checa, proclamó unas emotivas palabras hacía Santa María del Alcázar agradeciendo la maternal protección de la Patrona de Baeza sobre la Adoración Nocturna Española durante estos 134 años de existencia. Acto seguido, el secretario en funciones de la sección, D. José Garrido Montes, daría lectura del acta del 7 de julio de 2021, donde el consejo local de la Adoración Nocturna de Baeza, aprobó por unanimidad, el nombramiento oficial de Santa María del Alcázar como madrina de la sección de la Adoración Nocturna Española de Baeza y la concesión de su insignia, otorgándole la condecoración con distintivo rojo, al tratarse esta institución de un movimiento seglar, siendo así el Sr. Presidente, la máxima autoridad del mismo. De igual forma, manifestó que dichos acuerdos fueron trasladados al Sr. Presidente nacional, obteniendo su plácet y comunicando el mismo a la sección que la imagen de Nuestra Señora del Alcázar, pasa a ser la primera imagen de María Santísima a nivel nacional en recibir esta condecoración por parte de esta centenaria institución.

  La insignia, ofrecida por el adorador D. Ginés López López, abanderado de la sección, fue bendecida por el Párroco, trasladándose acto seguido la comitiva al camarín de la Reina de Baeza, donde el Sr. Presidente de la sección, D. Ramón Fernández Checa, impondría dicha insignia entre emociones y la atenta mirada de Santa María del Alcázar. Mientras tanto, en el templo, los adoradores presenciaban este histórico momento cantando todos unidos en una sola voz el himno eucarístico: “cantemos al amor de los amores” finalizando con un fuerte aplauso e incesantes vivas a María Santísima. De esta manera, la sección de Baeza de la Adoración Nocturna Española selló su filial amor a María Santísima, renovando así el compromiso adquirido el 26 de marzo de 1949, cuando se restauró el turno tras la contienda civil, siendo Director Espiritual el Rvdo. Sr. D. Antonio Fuentes Nuño y Presidente D. Matías Chiclana Salazar, instaurándolo bajo el nombre: turno “Virgen del Alcázar” para que la misma ejerciera su maternal protección.

  Continuó la celebración, con la exposición del Santísimo Sacramento y el turno de vela, donde se sucedieron oraciones y salmos, culminando con la bendición y el canto de la salve a la Santísima Virgen.



sábado, 7 de agosto de 2021

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 8 DE AGOSTO DEL 2021, 19º DEL TIEMPO ORDINARIO

« ¿NO ES ESTE JESÚS, EL HIJO DE JOSÉ…? »

Jn. 6, 41-51

 

    En aquel tiempo, los judíos murmuraban de él porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».

    Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

 Otras Lecturas: 1Reyes 19,4-8; Salmo 33; Efesios 4,30-5.2

 LECTIO:

   Cuando Jesús habla de que es el Pan Vivo que ha bajado del cielo se responde con una fuerte contestación. Se le reconocen sus raíces humanas, su condición de “hijo de José” y que el Mesías vendrá del cielo, pero no conoceremos ni su linaje humano ni nada ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo? ¿Cómo puede decirnos que es el Pan Vivo, el maná?

  Jesús, vuelve a dejar claro lo que realmente pone nervioso y furiosos a los judíos: Por una parte, habla de que Él es el pan de vida que ha bajado del cielo y que es su Padre el que lo ha enviado. Aquí, el Señor está poniendo las bases del cristianismo como fe en la Trinidad, en Jesús como verdadero Dios y verdadero hombre Salvador, y en la Eucaristía que es el pan vivo para la vida eterna. Habla abiertamente de su divinidad y, a la vez, que es plenamente humano.

  Vuelve a insistir en que los que comieron el maná murieron, algo tan evidente para subrayar que la vida es Cristo, el Señor. Sin embargo el que coma del pan que Yo le daré, mi propio cuerpo entregado, no morirá jamás. A este discurso se le ha llamado con razón, el sermón del pan vivo. Jesús nos alimenta con su cuerpo y con su sangre. Es nuestra vida… Está claro que el que recibe a Jesús tiene una promesa de vida eterna. (+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo, Primado de España)

 

MEDITATIO:

  Como había hecho antes con la Samaritana, a partir de la experiencia de la sed y del signo del agua, aquí Jesús parte de la experiencia del hambre y del signo del pan, para revelarse e invitarnos a creer en Él. La gente lo busca, la gente lo escucha, porque se ha quedado entusiasmada con el milagro, ¡querían hacerlo rey! Pero cuando Jesús afirma que el verdadero pan, donado por Dios, es Él mismo, muchos se escandalizan, no comprenden, y comienzan a murmurar entre ellos… Entonces Jesús responde: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió”, y añade “el que cree, tiene la vida eterna”. (Papa Francisco).

   "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Jesús dice que no vino a este mundo para dar algo, sino para darse a sí mismo, para dar su vida como alimento para los que tienen fe en Él. Esta comunión con el Señor nos compromete a nosotros, sus discípulos, a imitarlo, haciendo de nuestra existencia, de nuestros comportamientos, pan partido para los demás, como el Maestro partió el pan que es realmente su carne. (Papa Francisco).

  Cada vez que participamos en la santa misa y recibimos el Cuerpo de Cristo, su presencia obra en nosotros y nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos conformes al Evangelio: docilidad a la Palabra de Dios, fraternidad entre nosotros, coraje del testimonio cristiano,  capacidad de dar esperanza a los que no la tienen, acoger a los excluidos… (Papa Francisco).

 ORATIO:

  Ilumina, Señor, mi mente para que pueda comprender que la eucaristía es «memorial de la muerte del Señor». En ese pan has puesto «todo deleite», porque en él has puesto toda tu historia de amor conmigo y con el mundo.

Señor, tú eres el Pan de Vida …

Tu presencia es gracia y bendición. Señor,

que siempre tenga hambre y sed…

Señor, que nunca deje de alimentarme de Ti.

 CONTEMPLATIO:

« Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que coma de este pan, vivirá para siempre…»

    A este discurso se le ha llamado con razón, el sermón del pan vivo. Jesús nos alimenta con su cuerpo y con su sangre. Es nuestra vida. Fijaos cuando se asiste a algún funeral que siempre se nos recuerda que el cuerpo que enterramos tiene, por la Eucaristía, por la comunión, una promesa de vida eterna que ha realizado en este discurso Jesús. Quien come su cuerpo tiene vida eterna.

   ¿Qué sabemos nosotros de la acción de gracia que el Señor realiza con aquellos que recibimos la comunión, aunque no fuese más que una vez en la vida?  Está claro que el que recibe a Jesús tiene una promesa de vida eterna. “El que come de este pan vivirá para siempre”. Esto nos lanza a valorar más el encuentro eucarístico con Jesús, al recibirle como pan de vida, como el Amigo fiel que nunca falla.

   ¿No será esta una de las grandes causas de las crisis del corazón humano, de la humanidad, de la gente que no reciben y acogen a Jesús en la Eucaristía y que mueren de tristeza? Porque el pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo. ¿No será esta una de las causas de la falta de vitalidad en las parroquias, en los grupos, en las comunidades donde la centralidad no es Cristo en la Eucaristía? (+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo, Primado de España)

 

   El Padre del cielo nos exhorta a pedir como hijos del cielo el Pan del cielo (cf Jn6, 51). Cristo «mismo es el pan que, sembrado en la Virgen, florecido en la Carne, amasado en la Pasión, cocido en el Horno del sepulcro, reservado en la iglesia, llevado a los altares, suministra cada día a los fieles un alimento celestial» (San Pedro Crisólogo)

 

DEL BLOG DEL OBISPO

 Nuestro amor a María llega al corazón de Dios



    Durante el verano se celebran muchas fiestas dedicadas a la Virgen María, o visitaremos algún santuario. María nunca nos deja solos, siempre está con nosotros, a nuestro lado, porque es la Madre de Cristo y de la Iglesia y Jesús nos ha confiado a ella. Ella lucha a nuestro lado en las dificultades y siempre nos lleva al Señor. Pero debemos invocarla.

  Hay muchos jóvenes que cuando aprenden a rezar el Rosario les acompaña durante el día, y avanzan en su fe porque viven así en presencia de Dios. Muchas personas lo rezan al levantarse o al acostarse, otros mientras viajan en coche o en autobús desplazándose a trabajar, otros en su parroquia o comunidad. Os invito, por tanto, a perseverar y a rezarlo unidos y constantes. Hay familias que lo rezan juntos, pero tendrían que hacerlo muchas más. Deberían iniciarse aún otros muchos, de modo que rezando juntos estuviese presente siempre la oración en sus casas. Y se debería rezar en todas las parroquias, antes o después de alguna misa concurrida.  Nuestro amor a la Virgen llega al Corazón de Cristo, pero, sobre todo, se transforma en tantas bendiciones con las que Dios nos hace crecer en gozo y en paz.

   “Quien predica a Dios que sea hombre de Dios”, se solía decir. La Virgen nos invita a hacerlo desgranando cada misterio del rosario para compenetrarnos más y más con ella que sigue en todo al Señor; nos anima a meditar estas cosas y rumiarlas en el silencio del diálogo con Dios; va por delante de nosotros aceptando la voluntad de Dios y animándonos, como en las bodas de Caná de Galilea: haced lo que Él os diga”.


viernes, 30 de julio de 2021

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 1 DE AGOSTO DEL 2021, 18º DEL TIEMPO ORDINARIO

« YO SOY EL PAN DE VIDA… »

 

Jn.6. 24-35

 

     En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?” Jesús contesto: “Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.” Ellos le preguntaron: “Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?” Respondió Jesús: “La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.” Le replicaron: “¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”” Jesús les replicó: “Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.” Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de este pan.” Jesús les contestó: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed”.

 Otras Lecturas: Éxodo 16, 2-4.12-15; Salmo 77; Efesios 4, 17.20-24

 LECTIO:

   Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm va a exponer su discurso sobre el pan de vida, sobre la Eucaristía, que reflejará siempre, por una parte, que nos habla verdaderamente el Señor lo que es la Eucaristía, como el pan vivo bajado del cielo, y por otra parte, lo duro que será siempre aceptar en el corazón humano el misterio de la fe, de su Cuerpo y su Sangre entregados y derramados por Amor. Las palabras se quedan cortas.

    Ante la dificultad que le ponen a Jesús va a subrayar el Señor la primera base de lo que significa la Eucaristía, que ya estaba prefigurada en el maná que comen los israelitas en el desierto. Ahora, la figura del maná, Jesús la utiliza para hablar del verdadero alimento, el pan de vida que es Él, y dice que no fue Moisés quien nos dio el maná, sino su Padre del Cielo, como ahora os da el verdadero pan del cielo que es mi Cuerpo y mi Sangre entregada por Amor.

   Jesús, sin titubeos, aunque le va a costar que muchos le dejen, va a hablar claro de que es Él, el verdadero pan del cielo. Tienen que comer y beber, su Cuerpo y su Sangre, para que tengan vida abundante, vida eterna… (+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo, Primado de España)

 

MEDITATIO:

   En estos últimos domingos, la liturgia nos ha mostrado la imagen cargada de ternura de Jesús que va al encuentro de la multitud y de sus necesidades. En el pasaje evangélico de hoy la perspectiva cambia: es la multitud, hambrienta de Jesús, quien se pone nuevamente a buscarle, va al encuentro de Jesús. Pero a Jesús no le basta que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que la búsqueda de Él y el encuentro con Él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales.

  La multitud escucha la invitación del Señor, pero no comprende el sentido —como nos sucede muchas veces también a nosotros— y le preguntan: «¿qué hemos de hacer para llevar a cabo las obras de Dios?». Los que escuchan a Jesús piensan que Él les pide cumplir los preceptos para obtener otros milagros como ese de la multiplicación de los panes. Es una tentación común, esta, de reducir la religión solo a la práctica de las leyes, proyectando sobre nuestra relación con Dios la imagen de la relación entre los siervos y su amo: los siervos deben cumplir las tareas que el amo les ha asignado, para tener su benevolencia. Esto lo sabemos todos.

   Por eso la multitud quiere saber de Jesús qué acciones debe hacer para contentar a Dios. Pero Jesús da una respuesta inesperada: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado». Estas palabras están dirigidas, hoy, también a nosotros: la obra de Dios no consiste tanto en el «hacer» cosas, sino en el «creer» en Aquel que Él ha mandado. Esto significa que la fe en Jesús nos permite cumplir las obras de Dios. Si nos dejamos implicar en esta relación de amor y de confianza con Jesús, seremos capaces de realizar buenas obras que perfumen a Evangelio, por el bien y las necesidades de los hermanos.

 ORATIO:

     Jesús, aumenta mi fe. Para que anhele y desee la Vida que Tú me ofreces constantemente y que la Iglesia celebra y nos entrega para saciar nuestra hambre y nuestra sed.

 Te busco, señor aunque lo haga de una forma equivocada,

e incluso, a veces porque me das lo que me conviene.

Pero créeme, Señor, que te busco porque te quiero.

 CONTEMPLATIO:

« ...el que viene a mí no volverá a tener hambre»

   Este subrayado del discurso del pan de vida es muy claro. Hay que comer su Cuerpo y beber su Sangre para vivir. Decía Messoti, en uno de sus famosos libros, que es impensable para un judío que se le ofreciese beber su sangre. O estaba loco o no sabía lo que era la revelación y la práctica judía, donde la sangre, expresión de la vida no se podrá beber, porque sólo Dios es quien da la vida.

  Por tanto, Jesús hablaba de comer y beber su carne y su sangre con tanta claridad que utiliza la palabra griega “sarx” (σρξ) que es preferida de San Juan y que tiene mucho interés en subrayarlo en todo su Evangelio al hablar de la encarnación del Verbo, de que Jesús se hizo “carne”. Por tanto, está Jesús explicando el misterio de la fe que es la Eucaristía y, por otra parte, nos dice que Él es el maná, el alimento y que es Él el enviado del Padre, no como Moisés y el maná que murieron porque el que come su carne y bebe su sangre vive para siempre.

  Es la vida entregada de Jesús para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. (+ Francisco Cerro Chaves - Arzobispo de Toledo, Primado de España)

 

 …  Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria sino que, así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne por la Palabra de Dios y tuvo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias que contiene las palabras de Jesús, y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó. (San Justino)

lunes, 26 de julio de 2021

JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y PERSONAS MAYORES «YO ESTOY CONTIGO TODOS LOS DÍAS»

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, EL VALOR DE LA ANCIANIDAD


Amadísimos hermanos y hermanas:

… la tradición, que se remonta al evangelio apócrifo de Santiago, venera a San Joaquín y Santa Ana, como padres de la santísima Virgen María. Esta circunstancia me impulsa a decir algunas palabras sobre la ancianidad y su valor…

   La así llamada «tercera edad» es, ante todo, un valor en sí, por el hecho de la vida que se prolonga, y la vida es don de Dios. Además, es portadora de «talentos» peculiares, gracias al patrimonio de experiencias, conocimientos y enseñanzas que atesora el anciano. Por eso, en todas las culturas la ancianidad es sinónimo de sabiduría y equilibrio. Con su misma presencia, la persona anciana recuerda a todos, y en especial a los jóvenes, que la vida en la tierra es una «parábola», con su comienzo y su fin: para alcanzar su plenitud, ha de referirse a valores sólidos y profundos, no efímeros y superficiales.

   En las sociedades con un gran desarrollo industrial y tecnológico, la condición de los ancianos es ambivalente: por una parte, están cada vez menos integrados en el entramado familiar y social; pero, por otra, su papel se vuelve cada vez más importante, sobre todo para el cuidado y la educación de los nietos. En efecto, los matrimonios jóvenes encuentran en los «abuelos» una ayuda a menudo indispensable.

   Así pues, por un lado, el anciano es marginado, y, por otro, es buscado. Todo esto muestra el desequilibrio típico de un modelo social dominado por la economía y el lucro, que tiende a perjudicar a las clases «no productivas», considerando a las personas más por su utilidad que por sí mismas.

En el umbral del Nuevo Testamento, precisamente san Joaquín y santa Ana preparan la venida del Mesías, acogiendo a María como don de Dios y ofreciéndola al mundo como inmaculada «arca de la salvación». A su vez, según el evangelio apócrifo de Santiago, luego son acogidos y venerados por la Sagrada Familia de Nazaret, que se convierte así en modelo de amorosa asistencia con respecto ellos.

   Imploro a san Joaquín y a santa Ana y, sobre todo, a su excelsa Hija, la Madre del Salvador, inteligencia de amor para los ancianos, a fin de que en nuestra sociedad «la familia sepa conservar, revelar y comunicar el amor» (cf. Familiaris consortio, 17).

Oración:

     Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y a santa Ana la gracia de traer a este mundo a la Madre de tu Hijo; concédenos, por la plegaria de estos santos, la salvación que has prometido a tu pueblo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

                                                 San Juan Pablo II, pp. 


sábado, 24 de julio de 2021

LA ADORACIÓN NOCTURNA, DE LA ACCIÓN A LA ORACIÓN


   «¡Qué menos que una noche al mes acompañemos a Jesús!» Lo dice Álvaro Ridruejo, un joven arquitecto de 30 años, casado y padre de familia, que pertenece a la Adoración nocturna en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.

La Adoración nocturna, un tiempo para intimar con Jesús

   Álvaro siente que Dios, como padre, quiere a cada hijo en su sitio y reconoce que a él le ha «encajado» en esta realidad de la Iglesia que en lugar de la acción se dedica a la oración. Se trata, explica, de «un conjunto de personas que nos reunimos a rezar». Y luego matiza, se «procura hacer grupos pequeños para que el Señor durante la noche pase muchas horas velado».

  En definitiva, la Adoración nocturna «tiene un componente de mucha intimidad con Jesús». Se trata de revivir aquellos momentos en los que Cristo estaba solo en el Huerto de los Olivos. Él nos interpela como hizo con sus discípulos: «¿no podéis velar una hora conmigo?».

  Entre los recuerdos de Álvaro, «la adoración maravillosa» en el aeródromo de Cuatro Vientos, hace ahora 10 años, en la JMJ Madrid 2011. Allí estábamos -señala- más de un millón de jóvenes y fue un momento de comunión pero a la vez de intimidad de Cristo con cada uno.

  «Uno cuando descubre a Cristo, cuando se encuentra con Cristo, descubre lo que es la vida. No hay vida fuera de Dios».

  «Es cierto que para encontrarse con Cristo hay que dar un pequeño paso, tirarse a la piscina, que no siempre es fácil, pero por cada paso que tú das, Él da cien».

   En datos

  Álvaro ha sentido como los laicos también son llamados personalmente por Dios. De Él reciben una misión en favor de la Iglesia y del mundo. El laicado es la primera vocación en la Iglesia.  Todos los bautizados reciben esa vocación en su bautismo, una llamada al compromiso cristiano en medio de las circunstancias ordinarias de la vida: en el trabajo, en la familia, en las relaciones humanas, en los problemas y dificultades, en el servicio a los demás.

  Los laicos tiene su lugar en el mundo profesional, social, económico, cultural y político. Pero a la vez son corresponsables, junto con los ministros ordenados y con los religiosos y las religiosas, de la misión de la Iglesia.