TIEMPO LITÚRGICO
martes, 5 de mayo de 2026
COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO
“Sabemos bien, amados hijos, que, pasando
largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo
exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que
la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra
complacencia y os alentamos a continuar
en ese camino. Acrecentad así vuestro amor a
Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a
los hombres hermanos."
Audiencia del 14 de mayo de 1975
Pablo VI a la Adoración Nocturna Española:
Prácticas religiosas
Las
que a todo cristiano obligatoriamente imponen la Ley de dios y los mandamientos
de la Santa Madre Iglesia y nos obligamos voluntariamente como adoradores
activos:
- Asistir
personalmente a la
Vigilia mensual y a las que
establezca el Reglamento o el Consejo diocesano.
-Cooperar con nuestras oraciones
y limosnas a la Obra y necesidades de la Iglesia.
-Promover otras formas de devoción al
culto Eucarístico, conforme a nuestra vocación contemplativa y
expiatoria.
COMUNIÓN FRECUENTE
Jesús,
al anunciar la Eucaristía, dijo: "Si no comiereis la carne del hijo del
hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros." (Jn 6, 53) No señaló cuantas veces había que hacerlo.
La Iglesia, que
exige bajo pecado mortal, comulgar por lo menos una vez al año, recomienda que se haga diariamente.
VISITAS AL SANTÍSIMO
"Durante
el día no omitan los
fieles el hacer la visita al Santísimo Sacramento, que debe estar reservado en el sitio más noble,
con el máximo honor, en las iglesias conforme a las leyes litúrgicas; puesto
que la visita es prueba de gratitud, signo de amor y deber de
adoración a Cristo Nuestro Señor, allí
presente."
PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 67
El gesto corporal —la postración, el caer de rodillas— y sobre todo la actitud del
corazón, expresan la sumisión total y generosamente libre ante la soberanía
absoluta de Dios."
Monseñor Delicado
Baeza (Arzobispo, +2014)
COMPROMISO DE FIDELIDAD
Una vez al año,
proclamamos públicamente:
"Soberano Dios y Señor: Confiados
en tu misericordia, prometemos defender el dogma de la Sagrada Eucaristía y las
prerrogativas de la Virgen María, Madre de Dios, tal como nos enseña el magisterio
de la Iglesia Católica.
Prometemos, además, leal acatamiento y
obediencia a cuanto enseñen y manden en el ejercicio de su Santa Misión Apostólica
nuestro padre el Papa y nuestros Obispos en comunión con la Santa Sede. “Creemos, Señor; pero robustece nuestra fe. Sálvanos, Señor, para que no perezcamos."
Estatutos
EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA
Conscientes de que la
familia, por ser la célula de toda sociedad organizada, está siendo objeto en
nuestros días de los más furibundos ataques por parte de las fuerzas del mal,
consideramos conveniente reafirmar
ante el mundo de hoy el concepto cristiano de la familia, del matrimonio y del
amor.
Si la Eucaristía es el Sacramento del amor
de Dios a los hombres, el matrimonio como
Sacramento es la elevación del amor humano a la categoría de signo del
amor recíproco entre Dios y su pueblo.
Si la Eucaristía es el Sacramento del
cual, y en orden al cual reciben su eficacia todos los demás, de
la Eucaristía habrá de salir la fuerza que garantice la solidez, consistencia y
fecundidad del amor, que, consagrado por el sacramento del
Matrimonio, se realiza plenamente en la familia.
TESTIGOS Y
FERMENTO DE FRATERNIDAD
"Todos se completan en todos, pero sobre todo en Cristo su Cuerpo
místico. Nuestras deficiencias personales se pierden en el conjunto y todo lo
nuestro queda sublimado. Tal es el poder maravilloso de transformación que
tiene Cristo cuando estamos en Él. Tal es el poder de la Asamblea Eucarística. La cual, aun dispersada en el mundo, ha de ser fermento de fraternidad y de
justicia, es decir, de los valores
del Reino.
Los convocados en torno al Señor reciben
la encomienda de ser sus testigos para convertirse a su vez en convocadores; es
el dinamismo de la experiencia vivida."
Mons. DELICADO BAEZA, Arzobispo, de Valladolid
Semana de Espiritualidad. Toledo, 1978.
