OCTUBRE: SOBERANO
SEÑOR SACRAMENTADO
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA
MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS
Señor de las
virtudes, mi Dios, mi rey, mi amor.
“Soberano Jesús Sacramentado: Os
adoro con todo mi ser en ese trono del altar. ¡Oh corazón divino, fuente de
caridad! Haced que os ame de veras. Haced que os ame siempre. Haced que os ame
más. Haced que todas mis obras, deseos y pensamientos, absolutamente todos,
sean fruto de vuestro amor. Así sea.” (LS
V14 1883 p.354)
"Soberano Señor Sacramentado" era
una expresión
muy querida para Luis de Trelles. Con ella empezó la oración de presentación de
adoradores que él mismo escribió, pero también otras muchas. En
esta expresión se unen dos atributos preciosos del
buen Jesús: su soberanía y su presencia en el Sacramento por
antonomasia. Parecerían características contradictorias, se diría que alguien
que es soberano, que tiene la última palabra del gobierno, de la ley y de la
justicia no puede a la vez esconderse bajo la humilde apariencia del pan. En
nuestro mundo a los soberanos se les rodea de pompa y boato
para impresionar a los súbditos, en el mundo divino, el
Soberano por excelencia se esconde en la pequeñez y cotidianidad
para acercarse a nosotros por amor. ¡Qué diferente es la lógica de Dios!¡Qué
privilegiados somos de conocer este secreto que ha sido revelado
a los sencillos para poder acercarnos con familiaridad ante nuestro Rey cada
noche de vigilia! Él merece todo nuestro amor y que todo en
nosotros provenga de su Amor y tienda a su Amor.
Trelles también llama a
Jesús "Señor de las virtudes". Es un título precioso. Toda
virtud puede verse brillante en el corazón de Cristo: la prudencia, la
justicia, la templanza, la fortaleza…. Pero por encima de ninguna
otra la caridad. En su pecho encontramos la fuente de esta
agua viva que tanto necesita el mundo. Cuando la sed nos oprime, cuando la piel
se nos agrieta… acudamos a la fuente, hidratemos nuestra alma.
¿Cómo puede ser un altar a
la vez un trono? ¿Acaso no es el altar donde se sacrifica la
víctima? ¿Cómo puede ser también el lugar donde se asienta el príncipe? Sólo
cuando es el mismo Rey quien se ofrece como Víctima de Amor por sus súbditos,
cuando su Ley es la de la entrega… Entonces sí, el altar es
el trono, no en vano la Cruz estaba rematada por aquellas palabras: Jesús
Nazareno, Rey de los judíos
En esta noche de adoración pidamos con Luis de Trelles un amor verdadero, eterno y total hacia el Corazón de Jesús que se nos entrega como rey y como víctima, como soberano y como sacramento, como Dios y como alimento.
Preguntas para el diálogo y la meditación.
■ ¿Recuerdas alguna otra
oración apropiada para el momento de la exposición?
■ ¿Qué virtudes te parecen
más visibles en Cristo?
■ ¿Cómo podemos unirnos al
reinado y al sacrificio de Jesús?
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