MAYO: INTIMIDAD ADORABLE.
Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS
Comulgar es uno de los momentos más hermosos que puede vivir el cristiano como adelanto del Cielo.
En todas la Vigilias de la Adoración
Nocturna tenemos la posibilidad de comulgar. ¡Ojalá lo hagamos como se merece
este gran acto de amor! Con fe en el misterio que
recibimos, en estado de gracia y habiendo
guardado
el ayuno eucarístico… Tres mínimos para acercarnos
a él, pero máximos no hay ninguno. Ojalá que nuestra fe sea
muy viva, nuestra caridad ardiente y nuestra preparación corporal grande.
Comulgar es uno
de esos momentos más hermosos que puede el cristiano vivir sobre la tierra.
Como un
adelanto del Cielo. Que las facilidades que la Iglesia Madre nos da en
este tiempo para poder hacerlo con frecuencia no permitan que se nos convierta
en un gesto rutinario.
Ojalá comulguemos siempre como el día de
nuestra primera comunión, con el mismo fervor e inocencia. Luis de Trelles escribió a su hija una serie
de cartas destinadas a prepararla para hacer
su
primera comunión. Son un tesoro catequístico que
nos pueden ayudar nuestra vigilia mensual para preparar el
corazón. Aquí algunas frases: “Detente en este misterio
que vas a recibir por vez primera, considerando
quién viene, cómo viene, para qué viene, lo que te pide, y los frutos que, de
esta merced, infinitamente amorosa, puedes llevar al fondo de tu
alma
y conservar allí toda tu vida. La comunión es y se compone de dos
palabras, que dicen común-unión, esto es, unión recíproca de dos seres, en
que el uno toma y recibe algo del otro mutuamente Y para el uno de los seres es
Dios,
toma para sí al comulgante y éste recibe de Dios, no sólo favores y virtudes,
sino al mismo Dios que en cierta manera se compenetra con su
criatura, comunicándose el Corazón de Jesús al del hombre o mujer
que lo recibe. Y puede entrar, si el cristiano lo desea de
veras, en intimidad adorable con el divino y amante Señor".
No hay poca materia de meditación en estas
frases. En cada comunión Dios nos abraza interiormente, es tan fuerte su deseo
de unión que no basta con un abrazo de dos cuerpos que se entrelazan. En su
caso su cuerpo entra dentro del nuestro para vivificarlos desde dentro, para
que su Corazón pueda comunicarse directamente con el nuestro. Es sin duda una
intimidad adorable, podemos adorar la Majestad de Dios, pero en
la intimidad de un abrazo interior. Además… "Esta
intimidad no se rompe si el mortal no la desecha ofendiendo al Criador,
pues, aunque después de la digestión desaparecen las especies, Jesucristo, en
cuanto Dios y hombre, queda de un modo especial unido a su criatura por
vínculos de amor inefable. Es la comunión, mi
hija querida, como un desposorio del alma con Dios, que quiere que aquella
viva de su vida, y que se congratula de hacer vida común con ella,
pudiendo decir el que guarda fidelidad a este enlace, que ya no vive sino de
Cristo como dice san Pablo: Vivo
yo, ya no yo, sino Cristo vive en mí”. (Trelles, LS 5, 1874, 165-168)
Como un desposorio, como un
vivir uno para el otro… la comunión eucarística
se ordena a la comunión de corazones. Tiene su momento fuerte en el
contacto sacramental, pero no cesa a no ser por nuestro pecado,
sino que crece en el día a día. "Adoradores en la
noche, testigos en el día". Esta es la divisa de
Trelles para nosotros.
Que nuestra comunión de hoy la vivamos
así, como un abrazo interior, en adorable intimidad, como un momento de
especial contacto con la carne de Cristo, de comunicación de corazón a corazón.
Que los diez minutos que transcurren mientras desaparecen las especies
eucarísticas sirvan de pauta e inspiración para las otras 24 horas de nuestro
día.
Preguntas para el
diálogo y la meditación.
■ ¿Recuerdas alguna comunión
especialmente vivida?
■ ¿Cómo te gusta recibir a
Jesús cuando comulgas?
■ ¿Qué es lo primero que le
dices?
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario