TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

martes, 4 de marzo de 2025

¿Cuál es el significado de la ceniza en Cuaresma?



   El inicio de la Cuaresma está marcado por una liturgia en la que destaca el rito de la imposición de la ceniza. Hoy te explicamos el significado y el origen de la ceniza utilizada en este tiempo litúrgico.

   Durante una audiencia general, Benedicto XVI explicó que la ceniza es un signo que invita a los cristianos a la penitencia y a intensificar el compromiso de conversión, para seguir cada vez más al Señor… El P. Antonio Lobera y Abio, sacerdote del siglo XIX y autor del libro “El porqué de todas las ceremonias de la Iglesia y sus misterios”, explicó esta penitencia debe venir acompañada de arrepentimiento y dolor por haber ofendido a Dios.

   El Directorio sobre piedad popular y la liturgia recoge en su numeral 125 que el rito de la imposición de la ceniza, “lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal”. Además, también simboliza la mortalidad de los hombres. Reflejo de esto es la fórmula que pronuncia el sacerdote cuando impone la ceniza en la frente de los fieles: "Recuerda que polvo eres y al polvo volverás”.

Su origen

   En el Antiguo Testamento las cenizas son utilizadas para expresar luto (Jeremías 6,26), deseo de conseguir algún favor de Dios (Daniel 9,3) y arrepentimiento (Judith 4,11)La Enciclopedia Católica explica que durante el Jueves Santo los primeros cristianos se colocaban ceniza en la cabeza y un “hábito penitencial”, como símbolo de penitencia pública. Y aunque la Cuaresma adquirió un carácter plenamente penitencial en el siglo IV, no fue hasta el siglo XI que se implementó el rito de la imposición de la ceniza el Miércoles de Ceniza.

  Posteriormente, el rito de la imposición de ceniza se extendió rápidamente por toda la Iglesia Católica y se convirtió en una parte importante de la Cuaresma…

Agencia Católica de Informaciones - ACI Prensa 

sábado, 15 de febrero de 2025

 

FEBRERO :  ADORACIÓN Y SILENCIO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar 

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

   SILENCIO ANTE EL REY

   Un mes más somos convocados a nuestra Vigilia de Adoración Nocturna, a nuestra presencia silenciosa ante el Señor Sacramentado. En nuestro mundo ruidoso ¡qué fuerza tiene el silencio orante de la noche! Es una parte esencial de nuestras vigilias, desde los tiempos de su fundador Luis de Trelles, un largo rato de silencio contemplativo ante la Eucaristía. Después de asistir al Santo Sacrificio, después de orar con los Salmos, hagamos silencio y pidamos al Señor nos dé un silencio profundo y contemplativo.

   El silencio mismo es la primera de las alabanzas. El alma, sintiendo la impotencia de expresar con palabras su gratitud, o de encontrar términos para hacer comprender lo que experimenta renuncia a hablar a su divino Jesús; se contenta con mantenerse recogida y atenta en su presencia. María Magdalena era feliz a los pies de su Salvador; nada le decía con los labios pero su corazón era como una flor expuesta a los rayos del sol; recibía la dulce influencia de la luz y del calor y, como la flor, daba su perfume de humilde y dulce alegría. Así el alma se mantiene en presencia del divino huésped en una especie de recogimiento pasivo para recibir los rayos del Sol de justicia. (LS, T.I 263).

   No sin razón el Catecismo nos dice que nuestros templos deben ser espacios que inviten "al recogimiento y a la oración silenciosa", pues sólo entrando en el propio interior por la oración podemos prolongar e interiorizar la gran plegaria de la Eucaristía. Eso mismo deben ser nuestras vigilias, y hemos de intentar guardar un silencio respetuoso y recogido. Un silencio orante.

 La contemplación es silencio, este “símbolo del mundo venidero” o “amor silencioso” Las palabras en la oración contemplativa no son discursos sino ramillas que alimentan el fuego del amor. En este silencio, insoportable para el hombre “exterior”, el Padre nos da a conocer a su Verbo encarnado, sufriente, muerto y resucitado, y el Espíritu filial nos hace partícipes de la oración de Jesús. (CEC 2717).

 El Magisterio nos enseña que el silencio es condición esencial para la contemplación. Hay que recoger el corazón, con la ayuda del Espíritu Santo. Poner nuestro entendimiento, voluntad, memoria, afectos y sentidos todos centrados en Jesús, "para entrar en su presencia". Dejar que se caigan nuestras máscaras y dejar que fluya un diálogo "de corazón a Corazón" como decía San Juan Newman. Es un diálogo sin palabras, de amor y de silencios.

  En el silencio sucedieron las mayores maravillas de la salvación. En el silencio de la noche María dio a luz al Hijo de Dios en carne humana. En el silencio de la noche también resucitó el cuerpo de Jesús en el sepulcro. "La noche es tiempo de salvación" dice un himno, porque en el silencio actúa Dios. Este silencio es un verdadero don, una gracia, es más profundo que el silencio puramente "material", pero sin este no se llega a aquel. Y a la vez en el silencio interior se puede llegar a la comunión, a la adoración.

   Cuando Luis de Trelles pone como lema de nuestra revista aquel "fugit, tacet, quiescat" es decir "huye" (del ruido mundano) "calla" (tus pensamientos humanos) y "reposa" (haz silencio corporal), lo que está haciendo es invitarnos a un silencio total que nos permita adorar con calidad a nuestro Dios.

  En las Sagradas Escrituras tenemos algunos ejemplos de este silencio contemplativo. (Cf. Lc 10, 28-43) María de Betania, cuando se pone a los pies de Jesús no habla, no pide, no explica, ni siquiera pregunta… sólo escucha.  Entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. ¡Ni siquiera se da cuenta de lo que pasa a su alrededor! Ella ha recibido un gran regalo, un silencio profundo que es como esas conchas en cuyo interior se forman las más hermosas perlas. Cuando su hermana intenta romper ese silencio. Jesús sale a defenderla: Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.»

   El mismo Jesús nos da ejemplo de silencio, especialmente en las horas de su agonía. Cuando sufre los escarnios y las burlas de la pasión. Cuando es interrogado por Herodes, el Evangelio nos dice "Jesús callaba". ¡Cómo ha impresionado este silencio a las almas contemplativas! Jesús va como un cordero, inocente, dócil y silencioso a entregarse en sacrificio en la cruz.

  Así Luis de Trelles: "Jesús se calla, y, sin embargo, escuchad bien en el fondo de vuestras almas este penetrante y vencedor silencio, que conmovió el corazón de Pedro y lo cambió en dos manantiales de lágrimas. Puro, silencioso, sencillo en el altar, inmolado para la salvación del pueblo, Jesús es un cumplimiento tan perfecto del misterio que figuraba el cordero de la antigua ley" (LS, TX p.254).

   O Santa Teresa de Calcuta: Necesitamos encontrar a Dios, y no lo podemos encontrar en el ruido y la inquietud. Dios es amigo del silencio. Observa cómo la naturaleza –los árboles, las flores, la hierba– crece en silencio; observa las estrellas, la luna y el sol, cómo se mueven en silencio... Necesitamos el silencio para poder tocar las almas.”   

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Qué es lo que más te distrae en la oración?

¿Cómo podemos hacer mayor silencio durante el día para orar mejor por la noche?

¿Has tenido alguna vez una experiencia de tiempo prolongado de silencio?


sábado, 1 de febrero de 2025

 Adorar mientras el mundo duerme

   El adorador nocturno de Jesús Sacramentado es un bautizado que hace lo posible por imitar a su divino modelo: Jesús. En el silencio de la noche hace compañía al Redentor, presente en el Santísimo Sacramento.

   En la soledad nocturna el adorador se descubre indigno, se postra ante su Señor. Ora por los pecados y faltas de amor de todos los hombres. En esa hora de adoración recuerda a Jesús, que en el huerto de los olivos pide por todos sin excepción, y Él, siguiendo la enseñanza divina, encuentra la forma de amar, con el mismo amor de Jesús a favor de todos los hombres.

   Pedir por los pecados propios y del mundo. Con esa Sangre que el adorador nocturno recoge del rostro adorable de Jesús, repara tantas ofensas, tantas injurias, tantos pecados con que se ofende a Dios todos los días, repara los pecados de nuestra patria y los pecados del mundo entero. A través de su vigilia, el adorador nocturno no permite que ningún hermano en el mundo entero esté solo, ya que siempre será puesto en la presencia real de Jesús para su conversión, su salvación, su santificación; para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas.

   El adorador nocturno abandona las comodidades de su hogar con la finalidad de pasar una noche en el templo, en medio de muchas incomodidades, sufrimiento en algunas veces las inclemencias estacionales; se sacrifica por sus hermanos, por seres desconocidos, entregados quizás a la disipación, al pecado y hasta al crimen.

   Por todos va a pedir. También por el enfermo que sufre en el lecho, quejándose tal vez de su soledad; no está solo, el adorador nocturno desde la iglesia le acompaña y pide al Dios de las misericordias consuelo y perdón por sus pecados, para que alcance una muerte dichosa en los brazos de Cristo Redentor.

Luis Martínez Flores. Pbrº.

jueves, 23 de enero de 2025

ENERO :  ADORACIÓN Y SALMOS

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS


     Una parte esencial de nuestras vigilias de Adoración es orar con los Salmos. Trelles fue pionero a la hora de hacer partícipes a los laicos del tesoro del Oficio Divino. En las vigilias de Adoración es frecuente que se recen las Vísperas, así como el Oficio de Lectura, y en ocasiones las Completas o los Laudes para finalizar. Esto no es porque sí. La Iglesia aprecia la oración de los Salmos porque con ellos su utilizan las mismas palabras que Dios inspiró para darle gloria y alabanza. También Trelles apreciaba el gran rico tesoro espiritual que contenía el orar con los salmos delante del Soberano Señor Sacramentado: «Al Rey de estos imperios, al Monarca de estas regiones deliciosas en que el Señor mora y permanece por su gracia, y. en que hace morada : al gran Emperador de todos estos reinos en que es regla el orden más perfecto de los hijos de Dios, invocamos y pagamos pleito-homenaje los cristianos en el Invitatorio, descubriéndole con la mirada de la Fe, bajo el solio de las especies, en el Santísimo Sacramento del altar, y cantando sus alabanzas después de la recitación del Oficio divino que se inaugura con esta triunfal invocación, que forma la delicia de los que saborean y gustan con espiritual contentamiento el tesoro que encierran los bellísimos salmos de David contenidos en el Oficio divino del Sacramento augusto. Disponerse así por este canto, que es como la divisa del adorador nocturno, su entendimiento para penetrar los arcanos de la salmodia eucarística, y el corazón para desarrollar el amor de Dios en el santo ejercicio y disponerse a comulgar en la aurora que sigue». (LS T. X, p.418)

     Al usar las bellas composiciones del inspirado Rey David, vamos configurando nuestro corazón "según el corazón de Dios". Igual que el Rey, nosotros, pueblo de reyes y asamblea santa, intercedemos por toda la humanidad a la vez que nos unimos en confianza cordial y gozosa en el único Rey y Señor. Pedimos por todo el pueblo, por las generaciones futuras, por el perdón de sus pecados y sus necesidades diarias, para que todas las naciones sepan que Dios es el único Dios y que el corazón del pueblo le pertenece por entero a Él. Los salmos contienen expresiones de súplica, de desaliento en la dificultad, de gozo en la alegría, de temor ante las adversidades, de esperanza en la ayuda del Cielo. Toda nuestra vida espiritual está ahí reflejada. Y aún más, está profetizada y como "prefigurada" la misma oración de Jesús. No hemos de olvidar que Jesús como buen judío también oraba con los Salmos. Usamos las mismas palabras que nuestro Salvador, pero además las entendemos en plenitud, porque Jesús cumple lo anunciado en los Salmos. Trelles gustaba en especial de los salmos que él llamaba "eucarísticos", donde veía anunciado el gran regalo de la Eucaristía o donde se enseña cómo recibir y sacar fruto de esta presencia misteriosa de Dios en medio de su pueblo.

     Así dice el Catecismo: Los Salmos alimentan y expresan la oración del pueblo de Dios como asamblea, con ocasión de las grandes fiestas en Jerusalén y los sábados en las sinagogas. Esta oración es indisociablemente individual y comunitaria; concierne a los que oran y a todos los hombres; brota de la Tierra santa y de las comunidades de la Diáspora, pero abarca a toda la creación; recuerda los acontecimientos salvadores del pasado y se extiende hasta la consumación de la historia; hace memoria de las promesas de Dios ya realizadas y espera al Mesías que les dará cumplimiento definitivo. Los Salmos, recitados por Cristo en su oración y que en Él encuentran su cumplimiento, continúan siendo esenciales en la oración de su Iglesia (CEC 2586)

     Con este espíritu hemos de rezar la salmodia en nuestras vigilias. De manera pausada y digna, con devoción personal y con fervor por la comunidad. A través de la oración de los salmos acudimos al pasado para traer al corazón las grandes gestas de la historia de la salvación de Dios y también hacemos acto de esperanza en el futuro, cuando todos los bienes prometidos puedan llegar a cumplirse. El hecho de que podamos rezar los salmos como parte del Cuerpo místico de Cristo nos asegura que nuestra oración es verdaderamente eficaz, no sólo un simple recuerdo o un deseo vano, sino una memoria transformadora y una promesa que se ha de cumplir. Nuestra oración en la noche a través de los salmos llega a toda la Iglesia y a toda la Humanidad. La misma Escritura nos anima en incontables ocasiones a que realicemos este tipo de oración vocal:-"Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo."- (Ef 5,19-20)

     No es otra nuestra tarea en el tiempo en la noche de la Adoración. Cuando oramos conjuntamente tomamos los salmos de la Escritura, los himnos de la Tradición y otros cánticos inspirados de los Profetas para dar gracias al Padre a través de Cristo presente ante nosotros. De alguna manera, no hacemos sino acompañar a Jesús en la Eucaristía que está orando continuamente por nosotros, nos unimos a su oración y nos dejamos enseñar por Él. La Escritura nos enseña cómo el misterio de la Eucaristía está íntimamente ligado a este tipo de oración. Cuando tras la Misa rezamos el Oficio, imitamos a Jesús en la Última Cena: -“Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.» Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos”- (Mt 26, 26-30). De hecho, en el mismo momento de la Cruz, cuando Cristo ofrece el Sacrificio supremo al Padre, cita y reza el Salmo 22 Dios mío, Dios mío… que es verdaderamente profético y se va a cumplir más allá de lo humanamente esperable.

     Todos los santos han tenido este aprecio a la oración de los salmos. Algunos de ellos han compuesto bellos comentarios y meditaciones. Quizá San Ambrosio brilla entre todos: «¿Qué cosa hay más agradable que un Salmo? Como dice bellamente el mismo David: “Alabad al Señor, que los salmos son buenos; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa”. Y con razón: los salmos, en efecto, son la bendición del pueblo, la alabanza de Dios, el elogio de los fieles, el aplauso de todos, el lenguaje universal, la voz de la Iglesia, la profesión armoniosa de nuestra fe.» (San Ambrosio, Enarrationes in Psalmos, 1, 9).

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Rezas con los salmos con frecuencia? ¿Cuál es tu favorito?

¿Conoces el salmo 22? ¿por qué es tan apropiado para el momento del sacrificio de la Cruz?

¿Sueles releer los salmos meditándolos para sacarles todo el jugo?

¿Puedes compartir alguna idea al respecto?


lunes, 6 de enero de 2025

CONVOCATORIA MENSUAL

 AQUELLOS SABIOS PEREGRINOS

 

    La liturgia de la epifanía nos permite universalizar esa salvación que nos trae el Niño Dios, y que en los días pasados hemos visto centrar en torno a María, José y el pequeño puñado de pastores a los que primeramente se les anunció la natividad de Cristo. Pero estaban de camino esos personajes de los que nos habla el evangelio de este día: hemos venido a adorar al Niño desde el oriente (Mt 2,1-12).

  Fue una estrella la que les sacó de su mundo y se convirtió para ellos en estela que les cambió su mirada: de científicos buscadores en humildes peregrinos. Y por eso serán ellos los que, tras los pastores, se acercarán al portal de Belén. En aquella posada improvisada por la penuria que Dios convirtió con su presencia en palacio de bondad, aparecieron nuestros famosos Reyes Magos para ofrecer sus dones a aquel Niño que era por antonomasia el Don. La mirra, el incienso y el oro eran tres formas de reconocer al Señor humanado que se presentaba como hombre sin dejar de ser Dios.

  Había otros que también estaban pendientes de la profecía del Mesías. Y no precisamente para adorarle […] Nuestros sabios peregrinos no pusieron precio a la divina provocación que en forma de estrella les convocaba: sencillamente se dejaron llevar, y en el sentido más propio se con-movieron. Dios no les defraudó a pesar de que lo inefable de la escena estaba fuera de todo previsible guión. Por eso ellos, se llenaron de alegría, como nos dice el evangelio de hoy […]

      

De un comentario al evangelio de

                                + Jesús Sanz Montes, ofm-Arzobispo de Oviedo