ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA , TURNO 3º - MARÍA AUXILIADORA Y SAN JOSÉ - CÁDIZ, EXTRAMUROS
TIEMPO LITÚRGICO
martes, 7 de abril de 2026
lunes, 6 de abril de 2026
RIQUEZAS DE LA LITURGIA
Regina Coeli: antífona
mariana Pascual
■ EL TEXTO ■
Regina caeli, laetare, alleluia. Quia quem meruisti portare, alleluia.
Resurrexit, sicut dixit, alleluia. Ora pro nobis Deum, alleluia.Gaude et
laetare Virgo María, alleluia.Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Alégrate, reina del cielo, aleluya.
Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya. Ha resucitado, según
predijo; aleluya. Ruega por nosotros a Dios; aleluya. Gózate y alégrate, Virgen
María; aleluya. Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.
El Regina Coeli sustituye el rezo del Ángelus durante
el tiempo Pascual y
al igual que el Ángelus se reza tres
veces al día, al
amanecer, al mediodía y al atardecer como una manera de consagrar el día a Dios y a la Virgen María. Así lo estableció el Papa Benedicto
XIV en 1742.
Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano
desde las completas del Sábado Santo hasta
la hora nona del domingo de Pentecostés. Debe ser cantado o rezado en coro y
de pie.
Cantar a María “¡Alégrate!” es una
tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por la comunidad franciscana; los frailes menores lo rezaban
después del oficio de
Completas ya
en la primera mitad del siglo XIII y
gracias a la misma actividad de los frailes franciscanos se popularizó y
expandió por todo el mundo cristiano. Como
muchas oraciones, las primeras palabras que la componen le dan su nombre, que
la Iglesia recuerda aún en su latín original: Regina Coeli.
Esta antífona mariana es uno de los cuatro
himnos del tiempo de Pascua
que se incluyen en la Liturgia de las Horas (Ave Regina
Caelorum, Alma
Redemptoris Mater o Salve Regina
son las palabras latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen
María), y que se reza desde el Sábado Santo,
víspera de la Resurrección del Señor, hasta el domingo después de Pentecostés. Forma
parte de la oración de Completas y su brevedad y sencillez, además de su
hermoso significado teológico, hacen de esta oración una de las más bellas
expresiones de la alegría pascual (a manera de felicitación a María por la
resurrección de su Hijo Jesucristo).
Se desconoce el origen del Regina
Coeli, pero una bella tradición lo atribuye a San Gregorio Magno,
Pontífice y Doctor de la Iglesia, quien habría escuchado los primeros tres
versos de la boca de los ángeles mientras realizaba procesión descalzo por las
calles de Roma. A la composición celestial el Santo Papa habría añadido
únicamente la cuarta frase de la oración: "Ruega por nosotros a
Dios".
La antífona original es adaptada para ser recitada como oración, de una
forma similar a la del Ángelus, tomando su forma presente y agregando una
oración final…
Oremus: Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi,
mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem
Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum
nostrum. Amen.
Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de tu
Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo,
concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida
eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.
Pablo Cervera Barranco - Director de MAGNIFICAT
miércoles, 1 de abril de 2026
Indulgencia plenaria y el Santo Triduo Pascual
Durante la Semana
Santa podemos ganar para nosotros o para los difuntos el don de la Indulgencia
Plenaria si realizamos algunas de las siguientes obras establecidas por la
Santa Sede.
OBRAS QUE
GOZAN DEL DON DE LA INDULGENCIA PLENARIA EN SEMANA SANTA
Jueves Santo
1.- Si durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa
de la Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del
"Tantum Ergo" ("Adorad Postrados este Sacramento…").
2.- Si visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en
el Monumento para adorarlo.
Viernes Santo
1.- Si asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne
celebración de la Pasión del Señor.
Sábado Santo
1.- Si rezamos juntos el Santo Rosario.
Vigilia Pascual
1.- Si asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la
noche) y en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.
CONDICIONES:
Para ganar la Indulgencia Plenaria además
de haber realizado la obra enriquecida se requiere el cumplimiento de las
siguientes condiciones:
a.- Exclusión de todo afecto hacia cualquier pecado, incluso
venial.
b.- Confesión sacramental, Comunión eucarística y Oración por las intenciones
del Sumo Pontífice.
Estas tres condiciones pueden
cumplirse unos días antes o después de la ejecución de la obra enriquecida con
la Indulgencia Plenaria; pero conviene que la comunión y la oración por las
intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se cumple la
obra.
Es oportuno señalar que con una sola
confesión sacramental pueden ganarse varias indulgencias. Conviene, no
obstante, que se reciba frecuentemente la gracia del sacramento de la
Penitencia, para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón. En cambio,
con una sola comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del
Santo Padre sólo se gana una Indulgencia Plenaria.
La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple si se reza a su intención un solo Padrenuestro y Avemaría; pero se concede a cada fiel cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su piedad y devoción.
EL TRIDUO PASCUAL Y SU SIGNIFICACIÓN
La pascua de los primitivos
cristianos, entremezclada con la
experiencia de la comunidad apostólica, giraba en torno a una sola
celebración. El criterio místico de la
concentración dominaba sobre el cronológico de los tres días, que se impuso más
adelante. La pascua era la gran celebración de la noche. Su celebración
concentraba la unidad de la
historia de salvación desde la creación a la parusía.
Pronto esta
vigilia pascual fue precedida de uno o más
días de ayuno, los cuales se transformaron
progresivamente en el triduo del viernes, sábado y domingo, dedicados, respectivamente, a la muerte,
sepultura y resurrección del Señor.
El triduo pascual, vislumbrado ya en
Orígenes, nos lo descubre no como una indicación cronológica, sino de sentido
teológico y litúrgico. Comentando Os 6,2, dice: Prima die nobis passio
Salvatoris est et secunda, qua descendit in infernum, tertia autem
resurrectionis est dies, (El primer y el segundo día son para nosotros el sufrimiento del
Salvador, que bajó a los infiernos, y el tercero es el día de la resurrección).
Llegados al s. IV, encontramos una formulación teológica litúrgica bien precisa del triduo sacro. En san Ambrosio podemos leer: "Triduo en el que ha sufrido, ha reposado y ha resucitado el que pudo decir destruid este templo y en tres días lo reedificaré". Entre otras escogemos la conocida expresión de Agustín: Sacratissimum triduum crucifixi, sepulti et suscitati. (Triduo sacratísimo de la crucifixión, sepultura y resurrección)
La doble tradición acerca del nombre de
pascua contribuyó también a forjar la teología del triduo. Al entrar en crisis
la primitiva, la asiática (pascha-passio), en el s. IV, va adquiriendo
preponderancia la occidental al tener conocimiento de la alejandrina (pascha-transitus).
La traducción latina de la Vulgada de Ex 12,11 de la palabra pascua como
paso, (transitus) está en la base del nuevo acento teológico.
Al interpretarse pascua por paso, como lo hace por primera
vez Clemente de Alejandría, resulta muy adecuada para significar el principio y el término del triduo. Será el vehículo de una
teología que permite poner de relieve los aspectos morales, ascéticos y
doctrinales de la pascua. Los autores cristianos expresan así la dimensión
cristológica, sacramental y escatológica de la fiesta.
CELEBRACIÓN LITÚRGICA
DEL SANTO TRIDUO
Santo Triduo Pascual es el título del misal, puesto inmediatamente antes de la misa vespertina de
la cena del Señor. El epígrafe Santísimo Triduo Pascual de la muerte y
resurrección del Señor, en la oración de las horas, encabeza los oficios que empiezan por las vísperas del
jueves de la cena del Señor. En el leccionario, con
menor precisión, la Misa Crismal del jueves va precedida de la expresión triduo
pascual. El nuevo Ordo Lectionum el orden de
las lecciones del año 1981,
rectificando, pone la Misa Crismal en la cuaresma, y la palabra triduo precede
a la Misa de la cena. Para las normas universales sobre el año litúrgico, el
triduo pascual de la pasión y de la resurrección del Señor comienza con la misa vespertina de la cena del Señor,
tiene su centro en la vigilia pascual y acaba con las vísperas del domingo de
resurrección.
Hasta aquí
una síntesis de la normativa actual según los libros litúrgicos promulgados
después del concilio Vat. II…
… Las bases bíblicas y patrísticas en
ningún caso incluían el jueves santo, ni siquiera parcialmente.
Para la iglesia, el triduo pascual de la pasión y resurrección del Señor es el
punto culminante de todo el año litúrgico. El triduo pascual, propiamente, comprende los tres
días de la muerte, sepultura y resurrección del Señor. Así se explica que la liturgia de las Horas del
jueves tenga el carácter de una feria de cuaresma. En todo caso, las vísperas
de los que no participan en la misa vespertina, que ocupa el lugar de las
primeras vísperas, y la propia eucaristía, son como la introducción del triduo.
Joan Bellavista
sábado, 28 de marzo de 2026
ADORAR MIENTRAS EL MUNDO DUERME
El
adorador nocturno de Jesús Sacramentado es un bautizado que
hace lo posible por imitar a su divino modelo: Jesús. En el silencio de la noche hace compañía
al Redentor, presente
en el Santísimo Sacramento.
En la soledad nocturna el adorador se
descubre indigno, se postra
ante su Señor. Ora
por los pecados y faltas de amor de todos los hombres. En
esa hora de adoración recuerda a Jesús, que en el huerto de los olivos pide por
todos sin excepción, y Él, siguiendo la enseñanza divina, encuentra la forma de
amar, con el mismo amor de Jesús a favor de todos los hombres.
Pedir por los pecados propios y
del mundo. Con esa Sangre que el adorador nocturno recoge del
rostro adorable de Jesús, repara tantas ofensas, tantas injurias, tantos
pecados con que se ofende a Dios todos los días, repara los pecados de nuestra patria
y los pecados del mundo entero. A
través de su vigilia, el adorador
nocturno no permite que ningún hermano en el mundo entero esté solo, ya
que siempre será puesto en la presencia real de Jesús para
su conversión, su salvación, su santificación; para
mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas.
El adorador nocturno abandona las comodidades de su hogar con
la finalidad de pasar una noche en el templo, en medio de muchas
incomodidades, sufrimiento en algunas veces las inclemencias estacionales; se sacrifica por sus hermanos, por seres
desconocidos, entregados quizás a la disipación, al pecado
y hasta al crimen.
Por
todos va a pedir. También por el enfermo que sufre en el lecho,
quejándose tal vez de su soledad; no está solo, el adorador
nocturno desde la iglesia le acompaña y
pide al Dios de las misericordias consuelo y perdón por sus pecados,
para que alcance una muerte dichosa en los brazos de Cristo Redentor.



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