TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

jueves, 2 de julio de 2026

PUERTO REAL ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS EN EL 125º ANIVERSARIO FUNDACIÓNAL DE SU SECCIÓN 

  Durante la noche del sábado 27 al domingo 28 de junio celebramos la tradicional Vigilia de las Espigas en la parroquia Prioral de San Sebastián Martir, de la ciudad de Puerto Real, para conmemorar los 125 años transcurridos desde la fundación de su Sección Adoradora.

   En las actas del Consejo diocesano de marzo de 1901 queda recogido que el Sr. Presidente da lectura a la carta recibida del Rvd. Sr. Arcipreste de Puerto Real, en el que expresa su deseo de fundar una Sección Adoradora en la localidad; y en la de 13 de abril, se da cuenta del estado de la naciente Sección, así como de las indulgencias concedidas por el Excmº. Sr. Prelado consistentes en 40 días a cada socio fundador y otros 40 a cuantos se inscriban y participen de los actos de las Vigilias. Siendo la noche del 25 al 26 de mayo cuando tuvo lugar en la Iglesia Mayor Prioral su Vigilia fundacional, señalando la crónica que, con su Consejo ya constituido, con la asistencia de los primeros 20 adoradores activos y presidida por su Director Espiritual el Rvdo. D. Francisco de Paula, fue leída una extensa Carta Pastoral del Excmº. Rvdmº. Obispo Ramón Rancés que, a propósito de la nueva fundación, los exhortaba:” Ved, por tanto, cuán alta y noble es vuestra misión y con cuanto esmero habéis de cumplirla, ayudados de la Divina Gracia … Mucho depende todo esto de la constancia, buen espíritu y celo santo de vosotros…”.  Desde entonces, decenas de Adoradores nocturnos, se han unido a tan Santa Obra desde todos los lugares de nuestra diócesis para contemplar y alabar a Jesús Sacramentado en las noches de Vigilia.

   Organizada esta Vigilia general y extraordinaria por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española pudimos contar, en esta ocasión, con la presencia de las Secciones de Cádiz, Ceuta, Tarifa, San Roque, San Fernando ANFE, Barbate ANFE, representantes de la Sección diocesana de Asidonia-Jerez, y la de Puerto Real que ejerció de anfitriona, para agradecer a Dios, de manera particular, por tantos años de vida adoradora nocturna como ha cumplido esta Sección gaditana.

   

   Comenzaba esta querida Vigilia con la tradicional procesión de Banderas que partía desde los salones parroquiales hasta el Templo donde, a sus puertas, se les unió el Clero asistente junto a su Obispo.

   Tras la procesión de entrada y los ritos iniciales continuó el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió nuestro Obispo administrador D. Ramón Valdivia y concelebrada con los presbíteros consiliarios de la Obra Rvds. D. Guillermo Dóminguez, D. Jesús García Cornejo, D. Mario Luis Almario y asistida por Rvds Diacono y Religioso, así como de un excelente grupo de Acólitos. 

    En su homilía, D. Ramón, tras felicitarnos cordialmente por este aniversario y recordando su preparación, siendo Párroco, de la Vigilia de Espigas y su participación en otras siendo ya Obispo Auxiliar de Sevilla, nos exhortó a –“decidir quién es el más importante en nuestras vidas, incluso anteponiéndolo a la familia… y que mirando la catástrofe de Venezuela se da uno cuenta que todo decae se destruye: padres, familia, casa… y no comprendemos que hay algo mayor que supera el sentimiento humano… Pero ¿cómo podemos servir al Dios humanado? ¿Qué podemos hacer por Él?... bien lo sabemos los adoradores que, de alguna manera, dejamos familia, casa, compromisos y lo entronizamos, al menos una vez al mes... también las lecturas de la liturgia dominical nos van dando claves, así como el papa León XIV en su reciente visita que nos propone “poner nuestro corazón a disposición de los que están a nuestro lado” … y San Pablo en su carta a los romanos que nos habla también de una entrega radical...”-

   Finalizados los turnos de vela al Santísimo Sacramento, que ocuparon toda la noche, se continuó con el rezo del Santo Rosario y la oración de Laudes, a cuya conclusión, se formó en procesión Eucarística para trasladarnos hasta zona de “la media Luneta” en el paseo marítimo donde, despuntando el alba, el Rvd. D. Jesús García, Consiliario de la Sección puertorrealeña, impartía la Bendición Eucarística  sobre el mar y los campos de nuestra diócesis así como sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de  la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.


     Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2026, donde se puso un sentido broche de oro al 125º aniversario fundacional de la Sección de Puerto Real, que había comenzado la noche anterior sobre las 23.30 horas.

   Con el canto de la Salve y la despedida del Consiliario Diocesano, donde agradeció expresamente a las Secciones participantes, tanto masculinas como femeninas, y a D. Jesús y a la Sección anfitriona toda su disponibilidad y las esmeradas atenciones recibidas; se puso rumbo a las poblaciones de destino con un piadoso obsequio que nos hará recordar durante mucho tiempo este sentido Aniversario.

lunes, 22 de junio de 2026

    Estimado hermano/a en Xtº. Eucaristía:

    Sirva esta como invitación para que participes con tu Sección en la próxima Vigilia extraordinaria de las Espigas que, convocada por el Consejo Superior Diocesano de Cádiz, se celebrará D.m. la noche del 27 al 28 de Junio en la Parroquia Prioral de San Sebastián de la localidad de Puerto Real (Cádiz), con ocasión de la celebración del 125º aniversario fundacional de la Sección ANE.

 Esta vigilia, es denominada extraordinaria y de peregrinación:   porque sale de los límites de las poblaciones donde las Secciones celebran, y porque a ella concurren otras Secciones adoradoras que previamente son invitadas.

   Una tradición, celebrada desde los comienzos fundacionales, es esta Vigilia solemne que celebra la Adoración Nocturna al inicio del verano y con su ceremonial propio.

   Es, por tanto, una Vigilia típicamente comunitaria, festiva, popular y de auténtica hermandad, contribuyendo de este modo a promocionar la Adoración Nocturna por los diversos lugares de nuestra diócesis para que puedan surgir grupos de Adoración en las distintas parroquias.

  Por consiguiente, te pido que hagas un esfuerzo, para participar en esta antigua y tradicional Vigilia de Acción de Gracias para que, junto a tu Sección, pasemos una noche de Oración y Adoración a Jesús Sacramentado por estos 125 años de constancia Adoradora de nuestros hermanos Puertorrealeños.

  Como el tiempo apremia, te ruego que vayas participándome, por el medio que te sea más cómodo, tú confirmación de asistencia.


¡ Recuerda que Jesús Sacramentado nos espera !

 

 

     Si un adorador tiene de verdad amor a Cristo en la Eucaristía, si quiere ser de verdad fiel a su propia vocación, la que Dios le ha dado, cómo podrá limitar su devoción y acción a una vigilia mensual?  

(Del compromiso del adorador nocturno)

miércoles, 3 de junio de 2026

 LA GRAN FIESTA DE LOS ADORADORES NOCTURNOS


   Para la Adoración Nocturna,  la Solemnidad del Corpus Christi es considerada su fiesta espiritual por excelencia y la más importante del año. Representa el culmen de su vocación,  ya que es el día en que se rinde culto público y solemne al Santísimo Sacramento, celebrando la presencia real y viva de Jesucristo en la Eucaristía:

  Queridos hermanos: Se abre el mes de junio con la gran solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi, que en algunos lugares de España se continúa celebrando en jueves, y en otros, la mayoría, el domingo siguiente a la Santísima Trinidad…  Es nuestra fiesta, la fiesta de los adoradores, la fiesta de la Adoración Nocturna. Porque, sin el Señor Sacramentado, que es al que adoramos, nada de esto tendría sentido. Escuché una homilía el domingo de la Ascensión, que este año coincidió con el día de nuestro Santo Patrón, San Pascual Bailón, en la que el predicador, dijo que: “...gracias a que Jesús había subido al cielo, se había ido de la tierra físicamente, podemos adorarlo en la Eucaristía, es el sacramento que nos dejó para cumplir su promesa cuando dijo que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos después de enviarnos al Espíritu Santo…”

   De esta forma, sigue con nosotros, en la Sagrada Hostia, real y verdaderamente presente, aunque no veamos su cuerpo, pero está ahí: la fe sí que lo ve. Quizá tampoco somos conscientes del gran milagro que supone la Eucaristía, porque mediante Ella, Cristo está presente en todas las partes y lugares del mundo simultáneamente; se hace presente en todas las misas que se celebran en nuestro planeta, y en todas ocurre el milagro de la transubstanciación, da igual quien sea el oficiante, desde el más humilde sacerdote hasta el mismo Papa, pasando por Obispos, Cardenales, etc…, E incluso se hace presente independiente de las cualidades morales del consagrante. Ya que sostenía la herejía donatista, movimiento cismático iniciado en el siglo IV en Numidia (actualmente Argelia), que, por diversas actuaciones contradictorias de los eclesiásticos, Donato, obispo de Cartago, defendía que solo los sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar válidamente los sacramentos, y muy especialmente este de la Transubstanciación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, es decir, la Sagrada Comunión; de manera, que la comunión impartida por los sacerdotes indignos no era válida, puesto que en esas formas no había “bajado” Cristo, no se habían transformado en su Cuerpo. En este sentido fueron muy extremistas.   

   Estas doctrinas fueron condenadas por el concilio de Arlés en 314 (aunque no consiguió acabar con ellas), y combatidas fuertemente por San Agustín, ya a principios del siglo V. Este santo consiguió que el emperador Honorio convocara en el año 411 una enorme Asamblea Pública de obispos partidarios de las dos opciones (donatistas y no donatistas), quedando abolida esta corriente por el emperador en 412, cuyos flecos acabaron con la islamización posterior de las tierras africanas y la práctica desaparición del cristianismo. Triunfó, pues, la corriente Objetivista, es decir, que la gracia de la Ordenación Sacerdotal es la que confiere al ministro la potestad para impartir los sacramentos por la intercesión divina, independientemente de su entereza moral, aunque esta sea, lógicamente, deseable. Por eso, la Iglesia, nos pide que recemos constantemente por los sacerdotes, para que sean santos e irreprochables.

   Os invito en estos días que se avecinan, a gozar con las celebraciones en honor del Señor Sacramentado, con los Triduos, Octavas, Procesiones… Os invito a participar a cada uno en la de su correspondiente parroquia, Sección, etc. Y cómo no, a vivir la gran Fiesta Diocesana de las Espigas

                    Juan Jorge García, Presidente Diocesano de Sevilla.                            De una carta del Boletín Diocesano 

sábado, 30 de mayo de 2026

 EL SACRIFICIO ESPIRITUAL

    La oración es el sacrificio espiritual que abrogó los antiguos sacrificios.¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones, la sangre de toros, corderos y machos cabríos no me agrada”. ¿Quién pide algo de vuestras manos? Lo que Dios desea, nos lo dice el evangelio: Se acerca la hora -dice- en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque Dios es espíritu, y desea un culto espiritual.

  Nosotros somos, pues, verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes cuando oramos en espíritu y ofrecemos a Dios nuestra oración como una víctima espiritual, propia de Dios y acepta a sus ojos. Esta víctima, ofrecida del fondo de nuestro corazón, nacida de la fe, nutrida con la verdad, intacta y sin defecto, íntegra y pura, coronada por el amor, hemos de presentarla ante el altar de Dios, entre salmos e himnos, acompañada del cortejo de nuestras buenas obras, seguros de que ella nos alcanzará de Dios todos los bienes.

   ¿Podrá Dios negar algo a la oración hecha en espíritu y verdad, cuando es él mismo quien la exige? ¡Cuántos testimonios de su eficacia no hemos leído, oído y creído! Ya la oración del antiguo Testamento liberaba del fuego, de las fieras y del hambre, y, sin embargo, no había recibido aún de Cristo toda su eficacia. ¡Cuánto más eficazmente actuará, pues, la oración cristiana! No coloca un ángel para apagar con agua el fuego, ni cierra las bocas de los leones, ni lleva al hambriento la comida de los campesinos, ni aleja, con el don de su gracia, ningún sufrimiento; pero enseña la paciencia y aumenta la fe de los que sufren, para que comprendan lo que Dios prepara a los que padecen por su nombre.

   En el pasado, la oración alejaba las plagas, desvanecía los ejércitos de los enemigos, hacía cesar la lluvia. Ahora, la verdadera oración aleja la ira de Dios, implora a favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Y qué tiene de sorprendente que pueda hacer bajar del cielo el agua del bautismo, si pudo también impetrar las lenguas de fuego? Solamente la oración vence a Dios; pero Cristo la quiso incapaz del mal y todopoderosa para el bien.

   La oración sacó a las almas de los muertos del mismo seno de la muerte, fortaleció a los débiles, curó a los enfermos, liberó a los endemoniados, abrió las mazmorras, soltó las ataduras de los inocentes. La oración perdona los delitos, aparta las tentaciones, extingue las persecuciones, consuela a los pusilánimes, recrea a los magnánimos, conduce a los peregrinos, mitiga las tormentas, aturde a los ladrones, alimenta a los pobres, rige a los ricos, levanta a los caídos, sostiene a los que van a caer, apoya a los que están en pie.

   Los ángeles oran también, oran todas las criaturas, oran los ganados y las fieras, que se arrodillan al salir de sus establos y cuevas y miran al cielo, pues no hacen vibrar en vano el aire con sus voces. Incluso las aves, cuando levantan el vuelo y se elevan hasta el cielo, extienden en forma de cruz sus alas, como si fueran manos, y hacen algo que parece también oración. ¿Qué más decir en honor de la oración? Incluso oró el mismo Señor, a quien corresponde el honor y la fortaleza por los siglos de los siglos.

 

Tratado sobre la oración, Tertuliano, (Caps. 28-29)

sábado, 16 de mayo de 2026

 LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS

    La liturgia pone ante nuestros ojos, una vez más, el último de los misterios de la vida de Jesucristo entre los hombres: Su Ascensión a los cielos. Desde el Nacimiento en Belén, han ocurrido muchas cosas: lo hemos encontrado en la cuna, adorado por pastores y por reyes; lo hemos contemplado en los largos años de trabajo silencioso, en Nazaret; lo hemos acompañado a través de las tierras de Palestina, predicando a los hombres el Reino de Dios y haciendo el bien a todos. Y más tarde, en los días de su Pasión, hemos sufrido al presenciar cómo lo acusaban, con qué saña lo maltrataban, con cuánto odio lo crucificaban.

   Al dolor, siguió la alegría luminosa de la Resurrección. ¡Qué fundamento más claro y más firme para nuestra fe! Ya no deberíamos dudar. Pero quizá, como los Apóstoles, somos todavía débiles y, en este día de la Ascensión, preguntamos a Cristo: ¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?; ¿es ahora cuando desaparecerán, definitivamente, todas nuestras perplejidades, y todas nuestras miserias?

   El Señor nos responde subiendo a los cielos. También como los Apóstoles, permanecemos entre admirados y tristes al ver que nos deja. No es fácil, en realidad, acostumbrarse a la ausencia física de Jesús. Me conmueve recordar que, en un alarde de amor, se ha ido y se ha quedado; se ha ido al Cielo y se nos entrega como alimento en la Hostia Santa. Echamos de menos, sin embargo, su palabra humana, su forma de actuar, de mirar, de sonreír, de hacer el bien. Querríamos volver a mirarle de cerca, cuando se sienta al lado del pozo cansado por el duro camino, cuando llora por Lázaro, cuando ora largamente, cuando se compadece de la muchedumbre.

   Siempre me ha parecido lógico y me ha llenado de alegría que la Santísima Humanidad de Jesucristo suba a la gloria del Padre, pero pienso también que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de nosotros, para ir al Cielo. ¿Cómo no echarlo en falta?

San José María Escrivá 

 de las obras del fundador del Opus Dei.


 MAYO:  INTIMIDAD ADORABLE.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

 

Comulgar es uno de los momentos más hermosos que puede vivir el cristiano como adelanto del Cielo.

  En todas la Vigilias de la Adoración Nocturna tenemos la posibilidad de comulgar. ¡Ojalá lo hagamos como se merece este gran acto de amor! Con fe en el misterio que recibimos, en estado de gracia y habiendo guardado el ayuno eucarísticoTres mínimos para acercarnos a él, pero máximos no hay ninguno. Ojalá que nuestra fe sea muy viva, nuestra caridad ardiente y nuestra preparación corporal grande.

   Comulgar es uno de esos momentos más hermosos que puede el cristiano vivir sobre la tierra. Como un adelanto del Cielo. Que las facilidades que la Iglesia Madre nos da en este tiempo para poder hacerlo con frecuencia no permitan que se nos convierta en un gesto rutinario.

   Ojalá comulguemos siempre como el día de nuestra primera comunión, con el mismo fervor e inocencia. Luis de Trelles escribió a su hija una serie de cartas destinadas a prepararla para hacer su primera comunión. Son un tesoro catequístico que nos pueden ayudar nuestra vigilia mensual para preparar el corazón. Aquí algunas frases: “Detente en este misterio que vas a recibir por vez primera, considerando quién viene, cómo viene, para qué viene, lo que te pide, y los frutos que, de esta merced, infinitamente amorosa, puedes llevar al fondo de tu alma y conservar allí toda tu vida. La comunión es y se compone de dos palabras, que dicen común-unión, esto es, unión recíproca de dos seres, en que el uno toma y recibe algo del otro mutuamente Y para el uno de los seres es Dios, toma para sí al comulgante y éste recibe de Dios, no sólo favores y virtudes, sino al mismo Dios que en cierta manera se compenetra con su criatura, comunicándose el Corazón de Jesús al del hombre o mujer que lo recibe. Y puede entrar, si el cristiano lo desea de veras, en intimidad adorable con el divino y amante Señor".

   No hay poca materia de meditación en estas frases. En cada comunión Dios nos abraza interiormente, es tan fuerte su deseo de unión que no basta con un abrazo de dos cuerpos que se entrelazan. En su caso su cuerpo entra dentro del nuestro para vivificarlos desde dentro, para que su Corazón pueda comunicarse directamente con el nuestro. Es sin duda una intimidad adorable, podemos adorar la Majestad de Dios, pero en la intimidad de un abrazo interior. Además… "Esta intimidad no se rompe si el mortal no la desecha ofendiendo al Criador, pues, aunque después de la digestión desaparecen las especies, Jesucristo, en cuanto Dios y hombre, queda de un modo especial unido a su criatura por vínculos de amor inefable. Es la comunión, mi hija querida, como un desposorio del alma con Dios, que quiere que aquella viva de su vida, y que se congratula de hacer vida común con ella, pudiendo decir el que guarda fidelidad a este enlace, que ya no vive sino de Cristo como dice san Pablo: Vivo yo, ya no yo, sino Cristo vive en mí”. (Trelles, LS 5, 1874, 165-168)

   Como un desposorio, como un vivir uno para el otro… la comunión eucarística se ordena a la comunión de corazones. Tiene su momento fuerte en el contacto sacramental, pero no cesa a no ser por nuestro pecado, sino que crece en el día a día. "Adoradores en la noche, testigos en el día". Esta es la divisa de Trelles para nosotros.

   Que nuestra comunión de hoy la vivamos así, como un abrazo interior, en adorable intimidad, como un momento de especial contacto con la carne de Cristo, de comunicación de corazón a corazón. Que los diez minutos que transcurren mientras desaparecen las especies eucarísticas sirvan de pauta e inspiración para las otras 24 horas de nuestro día.

Preguntas para el diálogo y la meditación.

  ¿Recuerdas alguna comunión especialmente vivida?   

  ¿Cómo te gusta recibir a Jesús cuando comulgas?   

  ¿Qué es lo primero que le dices?