ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA , TURNO 3º - MARÍA AUXILIADORA Y SAN JOSÉ - CÁDIZ, EXTRAMUROS
TIEMPO LITÚRGICO
miércoles, 3 de junio de 2026
LA GRAN FIESTA DE LOS ADORADORES NOCTURNOS
Para la Adoración Nocturna, la Solemnidad del Corpus Christi es
considerada su fiesta espiritual por excelencia y
la más importante del año. Representa
el culmen de su vocación, ya que es el día en que se
rinde culto público y solemne al Santísimo Sacramento,
celebrando la presencia real y viva de Jesucristo en la Eucaristía:
… “Queridos hermanos: Se
abre el mes de junio con la gran solemnidad del Cuerpo
y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi, que en algunos
lugares de España se continúa celebrando en jueves, y en otros, la mayoría, el
domingo siguiente a la Santísima Trinidad… Es nuestra fiesta, la fiesta
de los adoradores, la fiesta de la Adoración Nocturna.
Porque, sin el Señor Sacramentado, que es al que adoramos, nada de esto tendría
sentido. Escuché una homilía el domingo de la Ascensión, que este año coincidió
con el día de nuestro Santo Patrón, San Pascual Bailón, en la que el
predicador, dijo que: “...gracias a que Jesús había subido al cielo, se había
ido de la tierra físicamente, podemos adorarlo en la Eucaristía, es el sacramento
que nos dejó para cumplir su promesa cuando dijo que estaría
con nosotros hasta el fin de los tiempos después de enviarnos al
Espíritu Santo…”
De esta forma, sigue con
nosotros, en la Sagrada Hostia, real y verdaderamente presente, aunque
no veamos su cuerpo, pero está ahí: la fe sí que lo ve. Quizá tampoco somos
conscientes del gran milagro que supone la Eucaristía, porque mediante Ella,
Cristo está presente en todas las partes y lugares del mundo simultáneamente; se
hace presente en todas las misas que se celebran en nuestro planeta, y en
todas ocurre el milagro de la
transubstanciación, da igual quien sea el oficiante, desde el
más humilde sacerdote hasta el mismo Papa, pasando por Obispos, Cardenales, etc…,
E incluso se hace presente independiente de las cualidades morales
del consagrante. Ya que sostenía la herejía
donatista, movimiento cismático iniciado en el siglo IV en Numidia
(actualmente Argelia), que, por diversas actuaciones contradictorias de los
eclesiásticos, Donato, obispo de Cartago, defendía que
solo los sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar válidamente
los sacramentos, y muy especialmente este de la
Transubstanciación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, es
decir, la Sagrada Comunión; de manera, que la comunión impartida
por los sacerdotes indignos no era válida, puesto que en esas
formas no había “bajado” Cristo, no se habían transformado en su Cuerpo. En
este sentido fueron muy extremistas.
Estas doctrinas fueron
condenadas por el concilio de Arlés en 314 (aunque no consiguió
acabar con ellas), y combatidas fuertemente por San Agustín, ya
a principios del siglo V. Este santo consiguió que el emperador Honorio
convocara en el año 411 una enorme Asamblea Pública de obispos partidarios de
las dos opciones (donatistas y no donatistas), quedando
abolida esta corriente por el emperador en 412, cuyos
flecos acabaron con la islamización posterior de las tierras africanas y la
práctica desaparición del cristianismo. Triunfó, pues, la corriente
Objetivista, es decir, que la gracia de
la Ordenación Sacerdotal es la que confiere al ministro la potestad para
impartir los sacramentos por la intercesión divina, independientemente
de su entereza moral, aunque esta sea, lógicamente, deseable. Por
eso, la Iglesia, nos pide que recemos constantemente por los sacerdotes, para
que sean santos e irreprochables.
Os invito en estos días que se avecinan, a
gozar con las celebraciones en honor del Señor Sacramentado, con los Triduos,
Octavas, Procesiones… Os invito a participar a cada uno en la de su
correspondiente parroquia, Sección, etc. Y cómo no, a
vivir la gran Fiesta Diocesana de las Espigas” …
Juan Jorge García, Presidente Diocesano de Sevilla. De una carta del Boletín Diocesano
sábado, 30 de mayo de 2026
EL SACRIFICIO ESPIRITUAL
La oración es
el sacrificio espiritual que abrogó los antiguos sacrificios. “¿Qué me importa el número de
vuestros sacrificios? -dice el
Señor-. Estoy harto de
holocaustos de carneros, de grasa de cebones, la sangre de toros, corderos y
machos cabríos no me agrada”. ¿Quién pide algo de vuestras manos? Lo que Dios desea, nos lo dice el evangelio: Se acerca la hora -dice- en
que los que quieran dar culto verdadero adorarán
al Padre en espíritu y verdad. Porque Dios es espíritu, y desea un culto espiritual.
Nosotros
somos, pues, verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes cuando oramos en
espíritu y ofrecemos a Dios nuestra oración como una víctima espiritual, propia de Dios y acepta a sus
ojos. Esta víctima, ofrecida del fondo de nuestro corazón, nacida de la fe,
nutrida con la verdad, intacta y sin defecto, íntegra y pura, coronada por el
amor, hemos de presentarla ante
el altar de Dios,
entre salmos e himnos, acompañada
del cortejo de nuestras buenas obras, seguros de que ella nos alcanzará de Dios todos los bienes.
¿Podrá Dios
negar algo a la oración hecha en espíritu y verdad, cuando es él mismo quien la
exige? ¡Cuántos
testimonios de su eficacia no hemos leído, oído y creído! Ya la oración del
antiguo Testamento liberaba del fuego, de las fieras y del hambre, y, sin
embargo, no había recibido aún de Cristo toda su eficacia. ¡Cuánto más
eficazmente actuará, pues, la oración cristiana! No coloca un ángel para apagar
con agua el fuego, ni cierra las bocas de los leones, ni lleva al hambriento la
comida de los campesinos, ni aleja, con el don de su gracia, ningún
sufrimiento; pero enseña la paciencia y aumenta la fe de los que sufren, para
que comprendan lo que Dios prepara a los que padecen por su nombre.
En el pasado,
la oración alejaba las plagas, desvanecía los ejércitos de los enemigos, hacía
cesar la lluvia. Ahora, la verdadera oración aleja la ira de Dios, implora a favor de los enemigos,
suplica por los perseguidores. ¿Y qué tiene de sorprendente que pueda hacer
bajar del cielo el agua del bautismo, si pudo también impetrar las lenguas de
fuego? Solamente la oración vence a Dios; pero Cristo la quiso incapaz del mal
y todopoderosa para el bien.
La oración sacó a las almas de los muertos del mismo seno de la muerte,
fortaleció a los débiles, curó a los enfermos, liberó a los endemoniados, abrió
las mazmorras, soltó las ataduras de los inocentes. La oración perdona los
delitos, aparta las tentaciones, extingue las persecuciones, consuela a los
pusilánimes, recrea a los magnánimos, conduce a los peregrinos, mitiga las
tormentas, aturde a los ladrones, alimenta a los pobres, rige a los ricos,
levanta a los caídos, sostiene a los que van a caer, apoya a los que están en
pie.
Los ángeles oran también, oran todas las criaturas, oran los ganados y
las fieras, que se arrodillan al salir de sus establos y cuevas y miran al
cielo, pues no hacen vibrar en vano el aire con sus voces. Incluso las aves,
cuando levantan el vuelo y se elevan hasta el cielo, extienden en forma de cruz
sus alas, como si fueran manos, y hacen algo que parece también oración. ¿Qué
más decir en honor de la oración? Incluso
oró el mismo Señor, a quien corresponde el honor y la fortaleza por los siglos de los siglos.
Tratado sobre la oración, Tertuliano, (Caps. 28-29)
jueves, 21 de mayo de 2026
sábado, 16 de mayo de 2026
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS
La liturgia pone ante
nuestros ojos, una vez más, el último de los misterios
de la vida de Jesucristo entre los hombres: Su Ascensión a los
cielos. Desde el Nacimiento en Belén, han ocurrido muchas cosas: lo hemos encontrado en la cuna, adorado por pastores y por reyes; lo hemos contemplado en los largos años de
trabajo
silencioso, en Nazaret; lo hemos acompañado a través de las tierras de
Palestina, predicando a los
hombres el Reino de Dios y haciendo el bien a todos. Y más tarde, en los días de su
Pasión,
hemos sufrido al presenciar cómo lo acusaban, con qué saña lo
maltrataban, con cuánto odio lo crucificaban.
Al dolor, siguió la
alegría luminosa de la Resurrección. ¡Qué fundamento más claro y más firme para
nuestra fe! Ya no deberíamos dudar. Pero quizá, como los Apóstoles, somos todavía débiles
y, en este día de la Ascensión, preguntamos a Cristo: ¿Es ahora cuando vas a
restaurar el reino de Israel?; ¿es ahora cuando
desaparecerán, definitivamente, todas nuestras perplejidades, y todas nuestras
miserias?
El Señor nos responde
subiendo a los cielos. También como los Apóstoles, permanecemos entre admirados y
tristes al ver que nos deja. No es fácil, en realidad, acostumbrarse a la
ausencia física de Jesús. Me conmueve recordar que, en un alarde de amor, se ha ido y se ha quedado; se ha ido al Cielo y se nos
entrega como alimento en la Hostia Santa. Echamos de menos, sin embargo, su palabra
humana, su forma de actuar, de mirar, de sonreír, de hacer el bien. Querríamos
volver a mirarle de cerca, cuando se sienta al lado del pozo cansado por el
duro camino, cuando llora por Lázaro, cuando ora largamente, cuando se
compadece de la muchedumbre.
Siempre me ha parecido lógico y me ha
llenado de alegría que la Santísima Humanidad de Jesucristo suba a la gloria
del Padre, pero pienso también
que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por
Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto
hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de
nosotros, para ir al Cielo. ¿Cómo no echarlo en
falta?
San José María Escrivá
de las obras del fundador del Opus Dei.
MAYO: INTIMIDAD ADORABLE.
Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS
Comulgar es uno de los momentos más hermosos que puede vivir el cristiano como adelanto del Cielo.
En todas la Vigilias de la Adoración
Nocturna tenemos la posibilidad de comulgar. ¡Ojalá lo hagamos como se merece
este gran acto de amor! Con fe en el misterio que
recibimos, en estado de gracia y habiendo
guardado
el ayuno eucarístico… Tres mínimos para acercarnos
a él, pero máximos no hay ninguno. Ojalá que nuestra fe sea
muy viva, nuestra caridad ardiente y nuestra preparación corporal grande.
Comulgar es uno
de esos momentos más hermosos que puede el cristiano vivir sobre la tierra.
Como un
adelanto del Cielo. Que las facilidades que la Iglesia Madre nos da en
este tiempo para poder hacerlo con frecuencia no permitan que se nos convierta
en un gesto rutinario.
Ojalá comulguemos siempre como el día de
nuestra primera comunión, con el mismo fervor e inocencia. Luis de Trelles escribió a su hija una serie
de cartas destinadas a prepararla para hacer
su
primera comunión. Son un tesoro catequístico que
nos pueden ayudar nuestra vigilia mensual para preparar el
corazón. Aquí algunas frases: “Detente en este misterio
que vas a recibir por vez primera, considerando
quién viene, cómo viene, para qué viene, lo que te pide, y los frutos que, de
esta merced, infinitamente amorosa, puedes llevar al fondo de tu
alma
y conservar allí toda tu vida. La comunión es y se compone de dos
palabras, que dicen común-unión, esto es, unión recíproca de dos seres, en
que el uno toma y recibe algo del otro mutuamente Y para el uno de los seres es
Dios,
toma para sí al comulgante y éste recibe de Dios, no sólo favores y virtudes,
sino al mismo Dios que en cierta manera se compenetra con su
criatura, comunicándose el Corazón de Jesús al del hombre o mujer
que lo recibe. Y puede entrar, si el cristiano lo desea de
veras, en intimidad adorable con el divino y amante Señor".
No hay poca materia de meditación en estas
frases. En cada comunión Dios nos abraza interiormente, es tan fuerte su deseo
de unión que no basta con un abrazo de dos cuerpos que se entrelazan. En su
caso su cuerpo entra dentro del nuestro para vivificarlos desde dentro, para
que su Corazón pueda comunicarse directamente con el nuestro. Es sin duda una
intimidad adorable, podemos adorar la Majestad de Dios, pero en
la intimidad de un abrazo interior. Además… "Esta
intimidad no se rompe si el mortal no la desecha ofendiendo al Criador,
pues, aunque después de la digestión desaparecen las especies, Jesucristo, en
cuanto Dios y hombre, queda de un modo especial unido a su criatura por
vínculos de amor inefable. Es la comunión, mi
hija querida, como un desposorio del alma con Dios, que quiere que aquella
viva de su vida, y que se congratula de hacer vida común con ella,
pudiendo decir el que guarda fidelidad a este enlace, que ya no vive sino de
Cristo como dice san Pablo: Vivo
yo, ya no yo, sino Cristo vive en mí”. (Trelles, LS 5, 1874, 165-168)
Como un desposorio, como un
vivir uno para el otro… la comunión eucarística
se ordena a la comunión de corazones. Tiene su momento fuerte en el
contacto sacramental, pero no cesa a no ser por nuestro pecado,
sino que crece en el día a día. "Adoradores en la
noche, testigos en el día". Esta es la divisa de
Trelles para nosotros.
Que nuestra comunión de hoy la vivamos
así, como un abrazo interior, en adorable intimidad, como un momento de
especial contacto con la carne de Cristo, de comunicación de corazón a corazón.
Que los diez minutos que transcurren mientras desaparecen las especies
eucarísticas sirvan de pauta e inspiración para las otras 24 horas de nuestro
día.
Preguntas para el
diálogo y la meditación.
■ ¿Recuerdas alguna comunión
especialmente vivida?
■ ¿Cómo te gusta recibir a
Jesús cuando comulgas?
■ ¿Qué es lo primero que le
dices?
viernes, 8 de mayo de 2026
COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO
(continuación)
LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA, OBRA DE IGLESIA
Los
institutos y asociaciones, a los que por Ley peculiar confirmada por la Iglesia
se les ha encomendado el deber de dar culto de adoración al sacramento de la
Eucaristía, sepan que realizan un oficio
preclarísimo y en nombre de la misma Iglesia.
PABLO VI,
Carta al P. Rolando Huot,
Superior General de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento, 10-1-1969
Cada Turno de Adoradores se siente una
célula de Iglesia.
"Representa a la Iglesia en la misión de
adorar velando en la noche en lugar de
los demás hermanos que descansan; fomenta la vida de esa célula en la reunión
preparatoria y en las intenciones universales y locales propuestas por los
Obispos o sugeridas por necesidades comunes; ora con la voz oficial de la Iglesia en su Liturgia de las Horas; por
el sacrificio de la noche y la plegaria de expiación, unida
a la celebración y adoración encáustica, aplica
el valor redentor del sacrificio de Cristo confiado a su Iglesia. El grupo de
Adoradores de la Vigilia ejerce
el sacerdocio común de los fieles,
propio del Pueblo de Dios, «Pueblo sacerdotal»."
FRANCISCO MUÑOZ,
Asamblea del Centenario,
"Os rogamos... que promováis, sin economizar palabras ni fatigas, el
culto eucarístico, al cual deben
conducir y converger, finalmente, todas las otras formas de piedad."
PABLO VI,
Mysterium Fídei, núm. 65
La
capacidad evangelizadora dependerá de la intensidad de contemplación o
adoración profunda que se dé en el corazón del hombre."
Mons. DELICADO BAEZA,
Arzobispo de Valladolid
La
Evangelización peculiar de la Adoración Nocturna, en el conjunto de la acción evangelizadora de la
Iglesia, consiste en que los adoradores se penetren de la presencia de Dios, vivan intensamente la fe, la
esperanza y la caridad desde la comunión eclesial, firmemente adheridos al propio Obispo y al Papa. Y
la obra de la Adoración Nocturna, como comunidad orante que es, ha de hacer
suyas las grandes intenciones del Papa y del Obispo, sobre las necesidades de
los hombres que han de recibir el evangelio, y deberá proponerlas para la
oración de los Adoradores de cada turno en su propia vigilia."
FRANCISCO MUÑOZ
Asamblea del Centenario
CAMINAR EN POS DE CRISTO
Si la Fe es seguir a Cristo,
la contemplación de la Eucaristía es una interpelación a su seguimiento.
La Adoración
no es preferentemente un rato de sentimiento más o menos fervoroso, sino una
toma de conciencia de nuestro compromiso de caminar en pos de Cristo. Su existencia
sacrificial en el amor nos apremia a hacer
de nuestras vidas una réplica de la suya. Él exige el amor hasta el
sacrificio, aun por aquellos
que nos odian y persiguen, como un signo inequívoco y fehaciente ante el mundo
de que somos sus discípulos.
La
Eucaristía introduce al cristiano en el misterio envolvente del amor de Dios.
Si su contemplación descubre la fidelidad de Dios que salva a pesar de las
ingratitudes de los hombres, impulsa también al mismo tiempo a convertir nuestras vidas en Eucaristía; es decir, a ser en la familia y en la sociedad
fermento de unidad en el amor."
Mons.
LUIGI DADAGLIO, Nuncio Apostólico de Su Santidad
Homilía en la Vigilia del Centenario de la
Adoración Nocturna Española en Zaragoza,12 octubre 1979
Como colofón
Quiera dios que este Ideario de la Adoración Nocturna Española sirva a todos los Adoradores/as como punto de arranque para una espiritualidad cada día más exigente.
miércoles, 6 de mayo de 2026
COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO
(continuación)
VIVIR LA ESPIRITUALIDAD
ESPECÍFICA DEL ADORADOR
Nuestra noche mensual de
adoración sólo será válida si es expresión, consecuencia, reflejo y
ofrenda de toda una actividad vital
de adoración: devolver a Dios la vida recibida a lo largo de
nuestros días, de nuestras alegrías o problemas, en cualquier instante o
circunstancia.
El contacto con la Eucaristía nos
pide sacrificio, presencia entregada, siempre a disposición de los demás.
Compromiso de hacer presente al Señor haciéndonos presente nosotros mismos. Ser
en el mundo presencia de Cristo Salvador.
Contemplando el misterio
eucarístico desde la perspectiva de comunión con Cristo,
descubrimos que la caridad, el amor, la comunión exigen de nosotros
mucho más que actos pasajeros o actitudes que comprometen
sólo la superficie de la personalidad: es uno mismo el que tiene que darse como
una donación profunda y habitual.
Como Obra de Iglesia, nos sentimos
responsables con ella de ser para el mundo signo de amor
salvador.
Estatutos
VIVIR EL TURNO COMO CÉLULA BASE
DE IGLESIA
"La Eucaristía vivida tan
intensamente en el silencio de la noche y en comunión íntima con los
hermanos adoradores, las Laudes en las primeras horas de la mañana alabando al
Señor... Todos ellos nos pueden
dejar convenientemente preparados para proyectar nuestra fe en el centro de
nuestras ocupaciones profesionales y en nuestra familia hasta el mes siguiente, en que volvamos a vivir, en
el más amplio sentido de la palabra, la vigilia de nuestro Turno."
"Los
fieles deben mantener en sus costumbres y en su vida lo que han recibido en la
celebración eucarística por la fe y el Sacramento. Procurarán, pues, que su
vida discurra con alegría en la fortaleza de ese alimento, participando en la
Muerte y en la Resurrección del Señor. Así..., cada uno sea solicito en hacer buenas
obras..., trabajando para impregnar al mundo del espíritu cristiano y también constituyéndose en testigo de Cristo, en toda circunstancia y en el corazón mismo de la convivencia
humana."
Eucharisticum
Mysterium, núm. 13 - Cfr. Gaudium et Spes.
EXIGENCIA DE RENOVACIÓN CONTINUA
El Adorador, como Sn Pablo, no piensa
nunca haberlo conseguido todo ni ser perfecto (Fil. 3,12s);
se cree siempre obligado a una continua renovación. He aquí unos puntos:
—
Que nuestra oración personal no sea solitaria, sino solidaria, inserta en la
comunidad.
—
Que nuestra oración comunitaria, alimentada con la Palabra y con el Pan compartido,
se realice en el testimonio cristiano de nuestras vidas.
—
Que la noche de oración invada todo el día y toda la vida.
— Que
nuestra oración no sea solamente "rezar", sino
"convertirse"; para que nuestra expresión salga del interior.
— Que
la Adoración no sea sólo un acto que forma una piedad concreta, sino que esté
dentro de todo el misterio eucarístico.
—
Que esa lejanía de Dios que nos hace postrarnos ante Él no nos haga olvidar al
Dios cercano, que se ha hecho Hombre, que es nuestro Hermano, que ora al Padre
junto con nosotros y nosotros con Él.
—
Que el desagravio no se entienda como un sentirnos justos frente a los demás
pecadores, sino solidarios y responsables con las miserias de toda la
humanidad.
—
Que la Adoración Nocturna no sea nuestra Obra para nosotros, sino algo abierto
a todos aquellos que quieran adorar al Señor, incorporados o no a ella.
— Que
aspiremos a ser como María: eficaces para la salvación, sin espectacularidad.
LA EUCARISTÍA, COMPROMISO DEL AMOR CRISTIANO
"De
la adoración a la Eucaristía y,
en general, de la fe en el gran Misterio por parte de quienes lo adoramos y lo
recibimos, tiene que brotar incontenible, cada vez más abundante y más preciso, el compromiso del amor cristiano.
El
compromiso se llama, por supuesto,
caridad... Pero se llama también afán de justicia en todo, y
colaboración al perfeccionamiento del orden político… Se llama cumplimiento
de las obligaciones familiares, atención
esmerada a las reclamaciones de la
juventud, de las cuales muchas están
justificadas, defensa de la
moralidad pública y no simple lamentación… Se llama también
colaboración y servicio a las grandes necesidades de la Iglesia. El amor fraterno nos exige hoy más que nunca ser
catequistas de nuestra fe, consecuentes con lo que el bautismo, que nos hace
hijos de Dios, señala a los colaboradores del Reino. Se necesitan legiones de
catequistas que, con el testimonio y la palabra bien preparados, ayuden a
conocer y vivir la fe en sus hogares, en sus puestos de trabajo... Tenemos que
actuar otra vez como los primeros cristianos, siendo nosotros, con nuestro esfuerzo personal, portadores de la luz
del Evangelio en medio de las
sombras."
Emmo. Sr. Cardenal MARCELO
GONZÁLEZ MARTÍN
Conferencia del Centenario
martes, 5 de mayo de 2026
COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO
“Sabemos bien, amados hijos, que, pasando
largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo
exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que
la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra
complacencia y os alentamos a continuar
en ese camino. Acrecentad así vuestro amor a
Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a
los hombres hermanos."
Audiencia del 14 de mayo de 1975
Pablo VI a la Adoración Nocturna Española:
Prácticas religiosas
Las
que a todo cristiano obligatoriamente imponen la Ley de dios y los mandamientos
de la Santa Madre Iglesia y nos obligamos voluntariamente como adoradores
activos:
- Asistir
personalmente a la
Vigilia mensual y a las que
establezca el Reglamento o el Consejo diocesano.
-Cooperar con nuestras oraciones
y limosnas a la Obra y necesidades de la Iglesia.
-Promover otras formas de devoción al
culto Eucarístico, conforme a nuestra vocación contemplativa y
expiatoria.
COMUNIÓN FRECUENTE
Jesús,
al anunciar la Eucaristía, dijo: "Si no comiereis la carne del hijo del
hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros." (Jn 6, 53) No señaló cuantas veces había que hacerlo.
La Iglesia, que
exige bajo pecado mortal, comulgar por lo menos una vez al año, recomienda que se haga diariamente.
VISITAS AL SANTÍSIMO
"Durante
el día no omitan los
fieles el hacer la visita al Santísimo Sacramento, que debe estar reservado en el sitio más noble,
con el máximo honor, en las iglesias conforme a las leyes litúrgicas; puesto
que la visita es prueba de gratitud, signo de amor y deber de
adoración a Cristo Nuestro Señor, allí
presente."
PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 67
El gesto corporal —la postración, el caer de rodillas— y sobre todo la actitud del
corazón, expresan la sumisión total y generosamente libre ante la soberanía
absoluta de Dios."
Monseñor Delicado
Baeza (Arzobispo, +2014)
COMPROMISO DE FIDELIDAD
Una vez al año,
proclamamos públicamente:
"Soberano Dios y Señor: Confiados
en tu misericordia, prometemos defender el dogma de la Sagrada Eucaristía y las
prerrogativas de la Virgen María, Madre de Dios, tal como nos enseña el magisterio
de la Iglesia Católica.
Prometemos, además, leal acatamiento y
obediencia a cuanto enseñen y manden en el ejercicio de su Santa Misión Apostólica
nuestro padre el Papa y nuestros Obispos en comunión con la Santa Sede. “Creemos, Señor; pero robustece nuestra fe. Sálvanos, Señor, para que no perezcamos."
Estatutos
EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA
Conscientes de que la
familia, por ser la célula de toda sociedad organizada, está siendo objeto en
nuestros días de los más furibundos ataques por parte de las fuerzas del mal,
consideramos conveniente reafirmar
ante el mundo de hoy el concepto cristiano de la familia, del matrimonio y del
amor.
Si la Eucaristía es el Sacramento del amor
de Dios a los hombres, el matrimonio como
Sacramento es la elevación del amor humano a la categoría de signo del
amor recíproco entre Dios y su pueblo.
Si la Eucaristía es el Sacramento del
cual, y en orden al cual reciben su eficacia todos los demás, de
la Eucaristía habrá de salir la fuerza que garantice la solidez, consistencia y
fecundidad del amor, que, consagrado por el sacramento del
Matrimonio, se realiza plenamente en la familia.
TESTIGOS Y
FERMENTO DE FRATERNIDAD
"Todos se completan en todos, pero sobre todo en Cristo su Cuerpo
místico. Nuestras deficiencias personales se pierden en el conjunto y todo lo
nuestro queda sublimado. Tal es el poder maravilloso de transformación que
tiene Cristo cuando estamos en Él. Tal es el poder de la Asamblea Eucarística. La cual, aun dispersada en el mundo, ha de ser fermento de fraternidad y de
justicia, es decir, de los valores
del Reino.
Los convocados en torno al Señor reciben
la encomienda de ser sus testigos para convertirse a su vez en convocadores; es
el dinamismo de la experiencia vivida."
Mons. DELICADO BAEZA, Arzobispo, de Valladolid
Semana de Espiritualidad. Toledo, 1978.


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