TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

miércoles, 3 de junio de 2026

 LA GRAN FIESTA DE LOS ADORADORES NOCTURNOS


   Para la Adoración Nocturna,  la Solemnidad del Corpus Christi es considerada su fiesta espiritual por excelencia y la más importante del año. Representa el culmen de su vocación,  ya que es el día en que se rinde culto público y solemne al Santísimo Sacramento, celebrando la presencia real y viva de Jesucristo en la Eucaristía:

  Queridos hermanos: Se abre el mes de junio con la gran solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi, que en algunos lugares de España se continúa celebrando en jueves, y en otros, la mayoría, el domingo siguiente a la Santísima Trinidad…  Es nuestra fiesta, la fiesta de los adoradores, la fiesta de la Adoración Nocturna. Porque, sin el Señor Sacramentado, que es al que adoramos, nada de esto tendría sentido. Escuché una homilía el domingo de la Ascensión, que este año coincidió con el día de nuestro Santo Patrón, San Pascual Bailón, en la que el predicador, dijo que: “...gracias a que Jesús había subido al cielo, se había ido de la tierra físicamente, podemos adorarlo en la Eucaristía, es el sacramento que nos dejó para cumplir su promesa cuando dijo que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos después de enviarnos al Espíritu Santo…”

   De esta forma, sigue con nosotros, en la Sagrada Hostia, real y verdaderamente presente, aunque no veamos su cuerpo, pero está ahí: la fe sí que lo ve. Quizá tampoco somos conscientes del gran milagro que supone la Eucaristía, porque mediante Ella, Cristo está presente en todas las partes y lugares del mundo simultáneamente; se hace presente en todas las misas que se celebran en nuestro planeta, y en todas ocurre el milagro de la transubstanciación, da igual quien sea el oficiante, desde el más humilde sacerdote hasta el mismo Papa, pasando por Obispos, Cardenales, etc…, E incluso se hace presente independiente de las cualidades morales del consagrante. Ya que sostenía la herejía donatista, movimiento cismático iniciado en el siglo IV en Numidia (actualmente Argelia), que, por diversas actuaciones contradictorias de los eclesiásticos, Donato, obispo de Cartago, defendía que solo los sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar válidamente los sacramentos, y muy especialmente este de la Transubstanciación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, es decir, la Sagrada Comunión; de manera, que la comunión impartida por los sacerdotes indignos no era válida, puesto que en esas formas no había “bajado” Cristo, no se habían transformado en su Cuerpo. En este sentido fueron muy extremistas.   

   Estas doctrinas fueron condenadas por el concilio de Arlés en 314 (aunque no consiguió acabar con ellas), y combatidas fuertemente por San Agustín, ya a principios del siglo V. Este santo consiguió que el emperador Honorio convocara en el año 411 una enorme Asamblea Pública de obispos partidarios de las dos opciones (donatistas y no donatistas), quedando abolida esta corriente por el emperador en 412, cuyos flecos acabaron con la islamización posterior de las tierras africanas y la práctica desaparición del cristianismo. Triunfó, pues, la corriente Objetivista, es decir, que la gracia de la Ordenación Sacerdotal es la que confiere al ministro la potestad para impartir los sacramentos por la intercesión divina, independientemente de su entereza moral, aunque esta sea, lógicamente, deseable. Por eso, la Iglesia, nos pide que recemos constantemente por los sacerdotes, para que sean santos e irreprochables.

   Os invito en estos días que se avecinan, a gozar con las celebraciones en honor del Señor Sacramentado, con los Triduos, Octavas, Procesiones… Os invito a participar a cada uno en la de su correspondiente parroquia, Sección, etc. Y cómo no, a vivir la gran Fiesta Diocesana de las Espigas

                    Juan Jorge García, Presidente Diocesano de Sevilla.                            De una carta del Boletín Diocesano 

sábado, 30 de mayo de 2026

 EL SACRIFICIO ESPIRITUAL

    La oración es el sacrificio espiritual que abrogó los antiguos sacrificios.¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones, la sangre de toros, corderos y machos cabríos no me agrada”. ¿Quién pide algo de vuestras manos? Lo que Dios desea, nos lo dice el evangelio: Se acerca la hora -dice- en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque Dios es espíritu, y desea un culto espiritual.

  Nosotros somos, pues, verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes cuando oramos en espíritu y ofrecemos a Dios nuestra oración como una víctima espiritual, propia de Dios y acepta a sus ojos. Esta víctima, ofrecida del fondo de nuestro corazón, nacida de la fe, nutrida con la verdad, intacta y sin defecto, íntegra y pura, coronada por el amor, hemos de presentarla ante el altar de Dios, entre salmos e himnos, acompañada del cortejo de nuestras buenas obras, seguros de que ella nos alcanzará de Dios todos los bienes.

   ¿Podrá Dios negar algo a la oración hecha en espíritu y verdad, cuando es él mismo quien la exige? ¡Cuántos testimonios de su eficacia no hemos leído, oído y creído! Ya la oración del antiguo Testamento liberaba del fuego, de las fieras y del hambre, y, sin embargo, no había recibido aún de Cristo toda su eficacia. ¡Cuánto más eficazmente actuará, pues, la oración cristiana! No coloca un ángel para apagar con agua el fuego, ni cierra las bocas de los leones, ni lleva al hambriento la comida de los campesinos, ni aleja, con el don de su gracia, ningún sufrimiento; pero enseña la paciencia y aumenta la fe de los que sufren, para que comprendan lo que Dios prepara a los que padecen por su nombre.

   En el pasado, la oración alejaba las plagas, desvanecía los ejércitos de los enemigos, hacía cesar la lluvia. Ahora, la verdadera oración aleja la ira de Dios, implora a favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Y qué tiene de sorprendente que pueda hacer bajar del cielo el agua del bautismo, si pudo también impetrar las lenguas de fuego? Solamente la oración vence a Dios; pero Cristo la quiso incapaz del mal y todopoderosa para el bien.

   La oración sacó a las almas de los muertos del mismo seno de la muerte, fortaleció a los débiles, curó a los enfermos, liberó a los endemoniados, abrió las mazmorras, soltó las ataduras de los inocentes. La oración perdona los delitos, aparta las tentaciones, extingue las persecuciones, consuela a los pusilánimes, recrea a los magnánimos, conduce a los peregrinos, mitiga las tormentas, aturde a los ladrones, alimenta a los pobres, rige a los ricos, levanta a los caídos, sostiene a los que van a caer, apoya a los que están en pie.

   Los ángeles oran también, oran todas las criaturas, oran los ganados y las fieras, que se arrodillan al salir de sus establos y cuevas y miran al cielo, pues no hacen vibrar en vano el aire con sus voces. Incluso las aves, cuando levantan el vuelo y se elevan hasta el cielo, extienden en forma de cruz sus alas, como si fueran manos, y hacen algo que parece también oración. ¿Qué más decir en honor de la oración? Incluso oró el mismo Señor, a quien corresponde el honor y la fortaleza por los siglos de los siglos.

 

Tratado sobre la oración, Tertuliano, (Caps. 28-29)

sábado, 16 de mayo de 2026

 LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS

    La liturgia pone ante nuestros ojos, una vez más, el último de los misterios de la vida de Jesucristo entre los hombres: Su Ascensión a los cielos. Desde el Nacimiento en Belén, han ocurrido muchas cosas: lo hemos encontrado en la cuna, adorado por pastores y por reyes; lo hemos contemplado en los largos años de trabajo silencioso, en Nazaret; lo hemos acompañado a través de las tierras de Palestina, predicando a los hombres el Reino de Dios y haciendo el bien a todos. Y más tarde, en los días de su Pasión, hemos sufrido al presenciar cómo lo acusaban, con qué saña lo maltrataban, con cuánto odio lo crucificaban.

   Al dolor, siguió la alegría luminosa de la Resurrección. ¡Qué fundamento más claro y más firme para nuestra fe! Ya no deberíamos dudar. Pero quizá, como los Apóstoles, somos todavía débiles y, en este día de la Ascensión, preguntamos a Cristo: ¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?; ¿es ahora cuando desaparecerán, definitivamente, todas nuestras perplejidades, y todas nuestras miserias?

   El Señor nos responde subiendo a los cielos. También como los Apóstoles, permanecemos entre admirados y tristes al ver que nos deja. No es fácil, en realidad, acostumbrarse a la ausencia física de Jesús. Me conmueve recordar que, en un alarde de amor, se ha ido y se ha quedado; se ha ido al Cielo y se nos entrega como alimento en la Hostia Santa. Echamos de menos, sin embargo, su palabra humana, su forma de actuar, de mirar, de sonreír, de hacer el bien. Querríamos volver a mirarle de cerca, cuando se sienta al lado del pozo cansado por el duro camino, cuando llora por Lázaro, cuando ora largamente, cuando se compadece de la muchedumbre.

   Siempre me ha parecido lógico y me ha llenado de alegría que la Santísima Humanidad de Jesucristo suba a la gloria del Padre, pero pienso también que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de nosotros, para ir al Cielo. ¿Cómo no echarlo en falta?

San José María Escrivá 

 de las obras del fundador del Opus Dei.


 MAYO:  INTIMIDAD ADORABLE.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

 

Comulgar es uno de los momentos más hermosos que puede vivir el cristiano como adelanto del Cielo.

  En todas la Vigilias de la Adoración Nocturna tenemos la posibilidad de comulgar. ¡Ojalá lo hagamos como se merece este gran acto de amor! Con fe en el misterio que recibimos, en estado de gracia y habiendo guardado el ayuno eucarísticoTres mínimos para acercarnos a él, pero máximos no hay ninguno. Ojalá que nuestra fe sea muy viva, nuestra caridad ardiente y nuestra preparación corporal grande.

   Comulgar es uno de esos momentos más hermosos que puede el cristiano vivir sobre la tierra. Como un adelanto del Cielo. Que las facilidades que la Iglesia Madre nos da en este tiempo para poder hacerlo con frecuencia no permitan que se nos convierta en un gesto rutinario.

   Ojalá comulguemos siempre como el día de nuestra primera comunión, con el mismo fervor e inocencia. Luis de Trelles escribió a su hija una serie de cartas destinadas a prepararla para hacer su primera comunión. Son un tesoro catequístico que nos pueden ayudar nuestra vigilia mensual para preparar el corazón. Aquí algunas frases: “Detente en este misterio que vas a recibir por vez primera, considerando quién viene, cómo viene, para qué viene, lo que te pide, y los frutos que, de esta merced, infinitamente amorosa, puedes llevar al fondo de tu alma y conservar allí toda tu vida. La comunión es y se compone de dos palabras, que dicen común-unión, esto es, unión recíproca de dos seres, en que el uno toma y recibe algo del otro mutuamente Y para el uno de los seres es Dios, toma para sí al comulgante y éste recibe de Dios, no sólo favores y virtudes, sino al mismo Dios que en cierta manera se compenetra con su criatura, comunicándose el Corazón de Jesús al del hombre o mujer que lo recibe. Y puede entrar, si el cristiano lo desea de veras, en intimidad adorable con el divino y amante Señor".

   No hay poca materia de meditación en estas frases. En cada comunión Dios nos abraza interiormente, es tan fuerte su deseo de unión que no basta con un abrazo de dos cuerpos que se entrelazan. En su caso su cuerpo entra dentro del nuestro para vivificarlos desde dentro, para que su Corazón pueda comunicarse directamente con el nuestro. Es sin duda una intimidad adorable, podemos adorar la Majestad de Dios, pero en la intimidad de un abrazo interior. Además… "Esta intimidad no se rompe si el mortal no la desecha ofendiendo al Criador, pues, aunque después de la digestión desaparecen las especies, Jesucristo, en cuanto Dios y hombre, queda de un modo especial unido a su criatura por vínculos de amor inefable. Es la comunión, mi hija querida, como un desposorio del alma con Dios, que quiere que aquella viva de su vida, y que se congratula de hacer vida común con ella, pudiendo decir el que guarda fidelidad a este enlace, que ya no vive sino de Cristo como dice san Pablo: Vivo yo, ya no yo, sino Cristo vive en mí”. (Trelles, LS 5, 1874, 165-168)

   Como un desposorio, como un vivir uno para el otro… la comunión eucarística se ordena a la comunión de corazones. Tiene su momento fuerte en el contacto sacramental, pero no cesa a no ser por nuestro pecado, sino que crece en el día a día. "Adoradores en la noche, testigos en el día". Esta es la divisa de Trelles para nosotros.

   Que nuestra comunión de hoy la vivamos así, como un abrazo interior, en adorable intimidad, como un momento de especial contacto con la carne de Cristo, de comunicación de corazón a corazón. Que los diez minutos que transcurren mientras desaparecen las especies eucarísticas sirvan de pauta e inspiración para las otras 24 horas de nuestro día.

Preguntas para el diálogo y la meditación.

  ¿Recuerdas alguna comunión especialmente vivida?   

  ¿Cómo te gusta recibir a Jesús cuando comulgas?   

  ¿Qué es lo primero que le dices?


viernes, 8 de mayo de 2026

 COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO

(continuación)

   LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA, OBRA DE IGLESIA

  Los institutos y asociaciones, a los que por Ley peculiar confirmada por la Iglesia se les ha encomendado el deber de dar culto de adoración al sacramento de la Eucaristía, sepan que realizan un oficio preclarísimo y en nombre de la misma Iglesia.

PABLO VI,
Carta al P. Rolando Huot,
Superior General de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento, 10-1-1969

    Cada Turno de Adoradores se siente una célula de Iglesia.
"Representa a la Iglesia en la misión de adorar velando en la noche en lugar de los demás hermanos que descansan; fomenta la vida de esa célula en la reunión preparatoria y en las intenciones universales y locales propuestas por los Obispos o sugeridas por necesidades comunes; ora con la voz oficial de la Iglesia en su Liturgia de las Horas; por el sacrificio de la noche y la plegaria de expiación, unida a la celebración y adoración encáustica, aplica el valor redentor del sacrificio de Cristo confiado a su Iglesia. El grupo de Adoradores de la Vigilia ejerce el sacerdocio común de los fieles, propio del Pueblo de Dios, «Pueblo sacerdotal»."

FRANCISCO MUÑOZ,
Asamblea del Centenario,

  "Os rogamos... que promováis, sin economizar palabras ni fatigas, el culto eucarístico, al cual deben conducir y converger, finalmente, todas las otras formas de piedad."

PABLO VI,
Mysterium Fídei, núm. 65

   La capacidad evangelizadora dependerá de la intensidad de contemplación o adoración profunda que se dé en el corazón del hombre."

Mons. DELICADO BAEZA,
Arzobispo de Valladolid

   La Evangelización peculiar de la Adoración Nocturna, en el conjunto de la acción evangelizadora de la Iglesia, consiste en que los adoradores se penetren de la presencia de Dios, vivan intensamente la fe, la esperanza y la caridad desde la comunión eclesial, firmemente adheridos al propio Obispo y al Papa. Y la obra de la Adoración Nocturna, como comunidad orante que es, ha de hacer suyas las grandes intenciones del Papa y del Obispo, sobre las necesidades de los hombres que han de recibir el evangelio, y deberá proponerlas para la oración de los Adoradores de cada turno en su propia vigilia."

FRANCISCO MUÑOZ
Asamblea del Centenario

CAMINAR EN POS DE CRISTO

   Si la Fe es seguir a Cristo, la contemplación de la Eucaristía es una interpelación a su seguimiento.

  La Adoración no es preferentemente un rato de sentimiento más o menos fervoroso, sino una toma de conciencia de nuestro compromiso de caminar en pos de Cristo. Su existencia sacrificial en el amor nos apremia a hacer de nuestras vidas una réplica de la suya. Él exige el amor hasta el sacrificio, aun por aquellos que nos odian y persiguen, como un signo inequívoco y fehaciente ante el mundo de que somos sus discípulos.

   La Eucaristía introduce al cristiano en el misterio envolvente del amor de Dios. Si su contemplación descubre la fidelidad de Dios que salva a pesar de las ingratitudes de los hombres, impulsa también al mismo tiempo a convertir nuestras vidas en Eucaristía; es decir, a ser en la familia y en la sociedad fermento de unidad en el amor."

Mons. LUIGI DADAGLIO, Nuncio Apostólico de Su Santidad
Homilía en la Vigilia del Centenario de la
Adoración Nocturna Española en Zaragoza,12 octubre 1979

   Como colofón

  Quiera dios que este Ideario de la Adoración Nocturna Española sirva a todos los Adoradores/as como punto de arranque para una espiritualidad cada día más exigente.   

miércoles, 6 de mayo de 2026

COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO 

(continuación)

   VIVIR LA ESPIRITUALIDAD ESPECÍFICA DEL ADORADOR

   Nuestra noche mensual de adoración sólo será válida si es expresión, consecuencia, reflejo y ofrenda de toda una actividad vital de adoración:  devolver a Dios la vida recibida a lo largo de nuestros días, de nuestras alegrías o problemas, en cualquier instante o circunstancia.

   El contacto con la Eucaristía nos pide sacrificio, presencia entregada, siempre a disposición de los demás. Compromiso de hacer presente al Señor haciéndonos presente nosotros mismos. Ser en el mundo presencia de Cristo Salvador.

   Contemplando el misterio eucarístico desde la perspectiva de comunión con Cristo, descubrimos que la caridad, el amor, la comunión exigen de nosotros mucho más que actos pasajeros o actitudes que comprometen sólo la superficie de la personalidad: es uno mismo el que tiene que darse como una donación profunda y habitual.

   Como Obra de Iglesia, nos sentimos responsables con ella de ser para el mundo signo de amor salvador.                  

Estatutos

   VIVIR EL TURNO COMO CÉLULA BASE DE IGLESIA

   "La Eucaristía vivida tan intensamente en el silencio de la noche y en comunión íntima con los hermanos adoradores, las Laudes en las primeras horas de la mañana alabando al Señor... Todos ellos nos pueden dejar convenientemente preparados para proyectar nuestra fe en el centro de nuestras ocupaciones profesionales y en nuestra familia hasta el mes siguiente, en que volvamos a vivir, en el más amplio sentido de la palabra, la vigilia de nuestro Turno."

   "Los fieles deben mantener en sus costumbres y en su vida lo que han recibido en la celebración eucarística por la fe y el Sacramento. Procurarán, pues, que su vida discurra con alegría en la fortaleza de ese alimento, participando en la Muerte y en la Resurrección del Señor. Así..., cada uno sea solicito en hacer buenas obras..., trabajando para impregnar al mundo del espíritu cristiano y también constituyéndose en testigo de Cristo, en toda circunstancia y en el corazón mismo de la convivencia humana."

Eucharisticum Mysterium, núm. 13 - Cfr. Gaudium et Spes.

   EXIGENCIA DE RENOVACIÓN CONTINUA   

  El Adorador, como Sn Pablo, no piensa nunca haberlo conseguido todo ni ser perfecto (Fil. 3,12s); se cree siempre obligado a una continua renovación. He aquí unos puntos:

— Que nuestra oración personal no sea solitaria, sino solidaria, inserta en la comunidad.

— Que nuestra oración comunitaria, alimentada con la Palabra y con el Pan compartido, se realice en el testimonio cristiano de nuestras vidas.

— Que la noche de oración invada todo el día y toda la vida.

— Que nuestra oración no sea solamente "rezar", sino "convertirse"; para que nuestra expresión salga del interior.

— Que la Adoración no sea sólo un acto que forma una piedad concreta, sino que esté dentro de todo el misterio eucarístico.

— Que esa lejanía de Dios que nos hace postrarnos ante Él no nos haga olvidar al Dios cercano, que se ha hecho Hombre, que es nuestro Hermano, que ora al Padre junto con nosotros y nosotros con Él.

— Que el desagravio no se entienda como un sentirnos justos frente a los demás pecadores, sino solidarios y responsables con las miserias de toda la humanidad.

— Que la Adoración Nocturna no sea nuestra Obra para nosotros, sino algo abierto a todos aquellos que quieran adorar al Señor, incorporados o no a ella. 

— Que aspiremos a ser como María: eficaces para la salvación, sin espectacularidad.

   LA EUCARISTÍA, COMPROMISO DEL AMOR CRISTIANO

   "De la adoración a la Eucaristía y, en general, de la fe en el gran Misterio por parte de quienes lo adoramos y lo recibimos, tiene que brotar incontenible, cada vez más abundante y más preciso, el compromiso del amor cristiano.

   El compromiso se llama, por supuesto, caridad... Pero se llama también afán de justicia en todo, y colaboración al perfeccionamiento del orden político… Se llama cumplimiento de las obligaciones familiares, atención esmerada a las reclamaciones de la juventud, de las cuales muchas están justificadas, defensa de la moralidad pública y no simple lamentación… Se llama también colaboración y servicio a las grandes necesidades de la Iglesia. El amor fraterno nos exige hoy más que nunca ser catequistas de nuestra fe, consecuentes con lo que el bautismo, que nos hace hijos de Dios, señala a los colaboradores del Reino. Se necesitan legiones de catequistas que, con el testimonio y la palabra bien preparados, ayuden a conocer y vivir la fe en sus hogares, en sus puestos de trabajo... Tenemos que actuar otra vez como los primeros cristianos, siendo nosotros, con nuestro esfuerzo personal, portadores de la luz del Evangelio en medio de las sombras."

Emmo. Sr. Cardenal MARCELO GONZÁLEZ MARTÍN
Conferencia del Centenario

martes, 5 de mayo de 2026

CONVOCATORIA MENSUAL

 COMPROMISOS DEL ADORADOR NOCTURNO

   “Sabemos bien, amados hijos, que, pasando largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra complacencia y os alentamos a continuar  en ese  camino. Acrecentad así vuestro amor a Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a los hombres hermanos."

Audiencia del 14 de mayo de 1975

Pablo VI a la Adoración Nocturna Española:

   Prácticas religiosas

     Las que a todo cristiano obligatoriamente imponen la Ley de dios y los mandamientos de la Santa Madre Iglesia y nos obligamos voluntariamente como adoradores activos:

- Asistir personalmente a la Vigilia mensual y a las que establezca el Reglamento o el Consejo diocesano.

-Cooperar con nuestras oraciones y limosnas a la Obra y necesidades de la Iglesia.

-Promover otras formas de devoción al culto Eucarístico, conforme a nuestra vocación contemplativa y expiatoria.

   COMUNIÓN FRECUENTE

    Jesús, al anunciar la Eucaristía, dijo: "Si no comiereis la carne del hijo del hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros." (Jn 6, 53) No señaló cuantas veces había que hacerlo.

   La Iglesia, que exige bajo pecado mortal, comulgar por lo menos una vez al año, recomienda que se haga diariamente.

   VISITAS AL SANTÍSIMO            

   "Durante el día no omitan los fieles el hacer la visita al Santísimo Sacramento, que debe estar reservado en el sitio más noble, con el máximo honor, en las iglesias conforme a las leyes litúrgicas; puesto que la visita es prueba de gratitud, signo de amor y deber de adoración a Cristo Nuestro Señor, allí presente."

PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 67

   El gesto corporal —la postración, el caer de rodillas— y sobre todo la actitud del corazón, expresan la sumisión total y generosamente libre ante la soberanía absoluta de Dios."     

Monseñor Delicado Baeza (Arzobispo, +2014)

  COMPROMISO DE FIDELIDAD

Una vez al año, proclamamos públicamente:               

  "Soberano Dios y Señor: Confiados en tu misericordia, prometemos defender el dogma de la Sagrada Eucaristía y las prerrogativas de la Virgen María, Madre de Dios, tal como nos enseña el magisterio de la Iglesia Católica.

     Prometemos, además, leal acatamiento y obediencia a cuanto enseñen y manden en el ejercicio de su Santa Misión  Apostólica  nuestro padre el Papa y nuestros Obispos en comunión con la Santa Sede. “Creemos, Señor; pero robustece nuestra fe. Sálvanos, Señor, para que no perezcamos."

Estatutos

   EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA

   Conscientes de que la familia, por ser la célula de toda sociedad organizada, está siendo objeto en nuestros días de los más furibundos ataques por parte de las fuerzas del mal, consideramos conveniente reafirmar ante el mundo de hoy el concepto cristiano de la familia, del matrimonio y del amor.

   Si la Eucaristía es el Sacramento del amor de Dios a los hombres, el matrimonio como   Sacramento es la elevación del amor humano a la categoría de signo del amor recíproco entre Dios y su pueblo. 

   Si la Eucaristía es el Sacramento del cual, y en orden al cual reciben su eficacia todos los demás, de la Eucaristía habrá de salir la fuerza que garantice la solidez, consistencia y fecundidad del amor, que, consagrado por el sacramento del Matrimonio, se realiza plenamente en la familia.                       

   TESTIGOS Y FERMENTO DE FRATERNIDAD

   "Todos se completan en todos, pero sobre todo en Cristo su Cuerpo místico. Nuestras deficiencias personales se pierden en el conjunto y todo lo nuestro queda sublimado. Tal es el poder maravilloso de transformación que tiene Cristo cuando estamos en Él. Tal es el poder de la Asamblea Eucarística. La cual, aun dispersada en el mundo, ha de ser fermento de fraternidad y de justicia, es decir, de los valores del Reino.

   Los convocados en torno al Señor reciben la encomienda de ser sus testigos para convertirse a su vez en convocadores; es el dinamismo de la experiencia vivida."

Mons. DELICADO BAEZA, Arzobispo, de Valladolid
Semana de Espiritualidad. Toledo, 1978.