ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA , TURNO 3º - MARÍA AUXILIADORA Y SAN JOSÉ - CÁDIZ, EXTRAMUROS
TIEMPO LITÚRGICO
miércoles, 18 de febrero de 2026
¿Qué significa el Miércoles de Ceniza?
En 2010, durante la audiencia general del Miércoles de Ceniza, el Papa Benedicto XVI dijo: -Que los cuarenta días de preparación de la Pascua son tiempo favorable y de gracia lo podemos entender precisamente en la llamada que el austero rito de la imposición de la ceniza nos dirige y que se expresa, en la liturgia, con dos fórmulas: “Convertíos y creed en el Evangelio”, “Acuérdate de que polvo eres y en polvo te convertirás”- Más adelante, en la misma audiencia, sostuvo: -Con la imposición de la ceniza renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, de dejarnos transformar por su misterio pascual, para vencer el mal y hacer el bien, para hacer que muera nuestro “hombre viejo” vinculado al pecado y hacer que nazca el “hombre nuevo” transformado por la gracia de Dios.
Sobre la celebración que hace la Iglesia
de este día, el Papa Benedicto XVI expresó: La liturgia del
Miércoles de Ceniza señala la dimensión fundamental de Cuaresma
como la
conversión del corazón a Dios. Ese es el mensaje que evoca la tradición del
rito de las cenizas… Es un rito
con doble significado: el primero tiene que ver con el cambio
interior, la conversión y la penitencia, (“Conviértete y cree en el Evangelio”)
mientras que el segundo evoca la precariedad de la condición
humana, (“Recuerda
que polvo eres y en polvo te convertirás”) como se comprende fácilmente a
partir de las dos fórmulas alternativas que acompañan el gesto de colocar las
cenizas.
¿Qué dice la Biblia a cerca del Miércoles de Ceniza?
El Miércoles de Ceniza no aparece
mencionado en la Biblia. Sin embargo, el uso religioso de las cenizas como un
signo tiene fundamento en las Escrituras. Las cenizas se usaban en el judaísmo
como signo de
duelo (Ester 4,3) y
arrepentimiento (Jonás
3,6, Job 42,6). Es un signo natural de la transitoriedad de la vida
humana y del regreso desde el pecado hacia
¿De dónde se obtienen las cenizas del Miércoles de Ceniza?
Las cenizas se obtienen de los ramos de
olivo o las palmas bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior y que
normalmente los fieles acercan a las parroquias para ese propósito.
¿Cuánto tiempo se supone que uno debe dejarse las cenizas en la frente?
La decisión es personal pero sin
duda ofrecen una oportunidad de dar testimonio público de la fe si se las deja
en la frente en público; sin embargo, la intención de este gesto no debe tener
un origen en la vanidad.
¿Solo
los católicos pueden recibir las cenizas?
La práctica de recibir las cenizas en la
frente el Miércoles de Ceniza de parte del sacerdote o ministro que, mientras
las coloca, dice “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás” o algo
similar, no es exclusiva de los católicos. Algunas iglesias no católicas (por
ejemplo, anglicana, episcopal) lo celebran. Sin embargo, la práctica no es
familiar para la Iglesia Oriental Católica Ortodoxa, que generalmente comienzan
la Cuaresma con otras prácticas que recuerdan la necesidad del arrepentimiento
y el perdón.
Como no es un sacramento, la
imposición de las cenizas el Miércoles de Ceniza está
abierto a quien quiera recibirlas, independientemente de su fe. Debe
hacerse respetando la práctica y la intención católicas, por supuesto. Es común
ver personas que no son católicas que se acercan a participar de este rito.
sábado, 14 de febrero de 2026
FEBRERO : EN EL CORAZÓN DE LA TRINIDAD.
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR
LA INTIMIDAD CON DIOS
Nuestro mundo está hecho para gloria de la Trinidad.
Sabemos que todas las oraciones de la
Iglesia acaban y empiezan en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo. Pero a veces no
caemos en la cuenta de que cuando estamos adorando al
Señor el en Sacramento de la Eucaristía nos introducimos por así
decirlo en el Corazón de la Trinidad.
Es cierto que sólo el Verbo Eterno, el Hijo
de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad es el que se hizo hombre y por tanto
es su corazón humano el que late escondido bajo las especies del Pan. Sin
embargo, también es cierto que, en la Trinidad, donde está
una de las Personas están también las otras dos, porque son una sola
naturaleza. Por ello podemos decir que en
la Eucaristía se hace presente la Trinidad como en ningún otro lugar de la
tierra. Además, si el Hijo fue enviado por el Padre, también el
Padre y el Hijo enviaron el Espíritu Santo. Y el lugar donde más presente se
hace esta tercera persona, es precisamente el Corazón de Jesús. Hasta el punto
de que muchas veces se le llama fuente de agua viva. Porque el en su Corazón
está como en ningún otro el Espíritu Santo que se nos derrama.
Por ello cuando nos
postramos ante la Eucaristía, tenemos delante no sólo a Jesús, sino también al
Padre que lo envió y al Espíritu Santo que Padre e Hijo nos envían a nuestros
corazones. En el centro de la Trinidad está el Hijo, y el Hijo
tiene un corazón humano como el nuestro, podemos sintonizar de una manera
especial con él y a través de Él entrar en el mayor misterio de nuestra fe, por
la vía del afecto y del amor más que por la de la inteligencia y la cabeza.
Trelles se
admiraba de este misterio, de cómo podemos a través de la adoración, unir
nuestro corazón al de Cristo y así introducirnos en el corazón mismo de la
Trinidad. Y se imaginaba como una especie de cazador de corazones,
para meter a todos por ese camino a que descubrieran el fin para el que han
sido hechos, la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. -“Me
holgaría de tener para el propio fin millones de millones de corazones que
ofreceros, todos infinitos e insondables en el afecto; y abrigo el
deseo de ganar con cada uno de ellos, si los poseyese, todas las gracia e
indulgencias posibles de ganar en toda la tierra, en todos los momentos del
día, para contribuir así en aquel sentido a vuestra gloria y cumplir vuestra
voluntad santísima. Recibid, Señor Sacramentado, esos mis deseos,
ofertas y promesas, unidos en el Corazón de Jesús en la Eucaristía como si
fuesen infinitos. Y admitid, Señor el vivo deseo de
repetíroslos todos los momentos del día, todos los días de mi vida, mientras
pueda repetir esta oración y por toda la eternidad en que vivís y reináis, Dios
eterno, Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra; con
vuestro Hijo Unigénito y eterno también, el Verbo divino que nos redimió con su
sangre; y el Espíritu Santo vivificante que procede del Padre y del Hijo y que
con ellos es glorificado por los siglos de los siglos Amén. (Trelles, LS 3, 1872)
Adorar la Eucaristía es
adorar la Trinidad, es como un adelanto
de lo que haremos infinitamente en el Cielo, ya sin velos ni disfraces.
Por ello pedimos en nuestras noches de adoración que además del nuestro podamos
unir otros muchos corazones al de Jesús, para que estemos todos juntos en el
Cielo, gozando de la gloria de la Trinidad.
Preguntas para el diálogo y la meditación.
■ ¿Qué corazones pones ante la Eucaristía
cuando adoras?
■ ¿Qué otras relaciones ves entre la
Eucaristía y la Trinidad?
■ ¿Cómo habla Cristo del Padre y del Espíritu Santo en los Evangelios?
sábado, 7 de febrero de 2026
lunes, 12 de enero de 2026
jueves, 8 de enero de 2026
sábado, 3 de enero de 2026
ENERO :
CORAZÓN CAUTIVO
Alabado sea el Santísimo Sacramento del
Altar
LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS
Hermosura del Corazón de Jesús ¡Cautiva mi corazón!
Cuando pensamos en la Eucaristía y en el
Corazón de Jesús nos damos cuenta de que hay una doble cautividad.
Por un lado, Jesús se ha hecho cautivo, se
ha dejado encerrar en las especies del pan, y en la caja del sagrario.
Está allí de alguna manera “prisionero de amor”, no
tiene libertad de ir donde quiera, sino que se deja traer y llevar igual que en
el tiempo de su pasión. Su cautividad está, sin embargo, motivada por el Amor.
Se queda bajo la especia del pan para estar más cerca de nosotros, se reserva en
el sagrario para hacernos compañía.
Por otro lado, para sus
adoradores, los que buscan ratos largos de hincarse ante
la majestad de Dios escondida en el Sacramento, les
ocurre con el tiempo que quedan ellos mismos cautivos, o cautivados por el Amor
de Jesús Eucaristía. Descubren como un poderoso imán del que ya
es muy difícil separarse y sienten la atracción siempre que pasan cerca de un
sagrario. Están como cautivados por tanta humildad, por tanta paciencia, por
tanta bondad. A veces decimos que tal o cual persona nos ha cautivado. Con más
razón que nadie se lo podemos aplicar a Jesús.
Así lo hace la
Iglesia, en su oración de acción de gracias,
después de la Comunión de la Misa del Sagrado Corazón dice: “Señor, que el
sacramento de la caridad encienda en nosotros el fuego del amor santo por el
que, cautivados
siempre por tu Hijo, aprendamos a reconocerle en los hermanos. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos”.
Es la misma actitud que
quería infundir Luis de Trelles en la ANE: “Adoradores
en la noche, testigos en el día. Dejarse cautivar por el Dios
cautivo, para poder prender con su fuego el mundo.
Acercarse al trono de la gracia para alcanzar misericordia y auxilio”. Con qué
sorpresa Trelles
repasa los contrastes divinos que ve sintetizados en
la Eucaristía: “La justicia y la paz; la misericordia y el
juicio, el amor y la ira, la providencia y el respeto o mejor la reverencia a
la humana libertad, la omnipotencia y la humildad que se reúnen en el Hombre
Dios, la mansedumbre y la justicia innata del Verbo Divino imagen sustancial y
espejo sin mancilla de la divinidad; la suprema soberanía que es inamisible en
Dios y la obediencia admirable que ostenta su divino Hijo durante su vida en
carne: son fases diversas de un misma rayo de luz purísima que irradia del
Eterno Padre y brilla sin sombra a través de la encarnación en Jesús, Dios y
hombre verdadero, persona divina por quien se han hecho todas las cosas y criatura
modelo en cuanto hombre de la diestra del Altísimo”.
Se puede decir que don Luis queda totalmente cautivado por el
misterio que contempla en sus noches de adoración,
hasta el punto de no encontrar palabras. Por eso exclama: ”Jesús, manifestación
del Padre igual a él y aun idéntico en esencia, bajó en persona y vino a
acercarnos este bellísimo prototipo, para expresarnos de algún modo y a
cautivar el humano corazón por ministerio de un amor que no hay palabras para
expresar, sin que pudiese por eso menoscabarse ninguno de los atributos de la
divina esencia. ¡Arcano impenetrable de luz y de amor que es
mejor adorar que explicar, por qué es incomprensible, y
que sólo pude la criatura admitir para tributarle profunda adoración y
dedicarle un amor sin límites cuanto cabe en el corazón del hombre en cuyo
fundo hay algo de insondable e infinito! Yo te adoro Señor en estos
altísimos misterios que nos revelan una tan
perfecta bondad y que nos ofrecen tanta merced”.
Trelles entiende
que Dios ha venido al mundo para hacernos prisioneros de su amor, y
ve cómo quizá la mayor estrategia que ha encontrado para ello es precisamente
la de dejarse aprisionar él mismo en un alimento tan sencillo como el pan, para
poder darnos vida y unirse a nosotros en un abrazo espiritual misterioso. Nos
apunta una bella analogía que quizá hoy nos puede servir para hacer nuestra
meditación ante el Santísimo: ”El Hijo de Dios puede decirse que se despojó de
su justicia para humanarse y para atraer al hombre por los vínculos de su
caridad. Parece como que el rey de la gloria, al disfrazarse y sobre vestirse
de la carne del hombre, como el hijo de un monarca poderoso que viniese a traer
dones a un pobre siervo, se obligó por un afecto incomprensible
a ocultar o velar los rayos de su justicia para aparecer con la gracia que
convenía a sus fines de amor”. (Trelles
LS, 3, 1872)
Preguntas para el diálogo y la meditación.
■ ¿Alguna vez te has sentido cautivado por
algo?
■ ¿Cómo seguiría la historia que nos ha
sugerido Trelles?
■ ¿Qué cosas son las que más te llaman la atención del misterio eucarístico?
domingo, 28 de diciembre de 2025
martes, 23 de diciembre de 2025
EL «BELÉN» COMO PREPARACIÓN A LA NAVIDAD
… En muchas familias, siguiendo una hermosa y
consolidada tradición, inmediatamente después de la fiesta de la Inmaculada se
comienza a montar el belén, para revivir juntamente con María los días llenos
de conmoción que precedieron al nacimiento de Jesús. Construir el belén en casa
puede ser un modo
sencillo, pero eficaz, de presentar la fe para transmitirla a los hijos.
El
belén nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios, que se reveló en la
pobreza y en la sencillez de la cueva de Belén. San Francisco de Asís
quedó tan prendado del misterio de la Encarnación, que quiso reproducirlo en
Greccio con un belén viviente; de este modo inició una larga tradición popular
que aún hoy conserva su valor para la evangelización.
En efecto, el belén puede ayudarnos a comprender el secreto de la
verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad
misericordiosa de Cristo, el cual «siendo rico, se hizo pobre» (2 Co 8,9) por nosotros. Su pobreza enriquece a
quien la abraza y la Navidad trae alegría y paz a los que, como los pastores de
Belén, acogen las palabras del ángel: «Esto os servirá de señal: encontraréis
un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Esta sigue siendo la señal, también
para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI. No hay otra
Navidad…
De una carta pastoral de Benedicto XVI, Pp.

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