TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

miércoles, 18 de octubre de 2023

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

 

OCTUBRE ADORACIÓN Y ROSARIO.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

     Es muy frecuente que en las Vigilias de ANE recemos el Rosario. Y ya que estamos en octubre, vamos a reflexionar por qué dice el Catecismo que toda la vida de Cristo es misterio. Y que todos los misterios de la vida de Cristo son 3 cosas: Revelación, Redención, Recapitulación. 

     Revelación. porque sus palabras y sus obras, sus silencios y sus sufrimientos, su manera de ser y de hablar nos "manifestó el amor que nos tiene" el Padre, con los rasgos más sencillos de sus misterios.

     Redención. Porque si bien la Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz, este misterio está ya actuando en toda la vida de Cristo: ya en su Encarnación, en su vida oculta, en su palabra, en sus curaciones y en sus exorcismos… en su Resurrección, por medio de la cual nos justifica 

   Recapitulación. Todo lo que Jesús hizo, dijo y sufrió, tuvo como finalidad restablecer al hombre caído en su vocación primera, recapituló en sí mismo la larga historia de la humanidad y ha vivido todas las edades de la vida humana, devolviendo así a todos los hombres la comunión con Dios.

     Al rezar el Rosario, repasamos los misterios de la vida de Cristo con los ojos de María. Cristo vivió todos esos misterios “para nosotros”, como un “modelo de todas las virtudes”, y para que nosotros podamos “vivirlo en Él y Él en nosotros”. Esto es algo muy bello, los cristianos tenemos que configurarnos con la vida de Cristo. Y una manera ideal de hacerlo es la adoración-comunión Eucarística. Pero otra muy fructífera es el Rosario.

   Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación… Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravío en el templo: « Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? » será en todo caso  una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná; otras veces será una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde todavía será, en cierto sentido, la mirada de la 'parturienta', ya que María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella; en la mañana de Pascua será una mirada radiante  por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés. (Rosarium Virginis Mariae, Juan Pablo II)

     La Escritura nos da ejemplo de que a Jesús (y a María) no les disgusta que les repitamos mil veces que les queremos… Un pasaje muy oportuno nos lo recuerda, cuando Jesús ya resucitado se aparece de nuevo en el lago de Galilea:

     Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Muchos padres han visto en la mención al pan y los peces (ixcis) una alusión eucarística. Así que este contexto bien nos puede ayudar a nuestra vigilia de este mes. Con Jesús, que está presente en el pan. Que nos invita a estar con él. Jesús les dijo: «Traed algunos de los pescados que acabáis de sacar». Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Venid a comer». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

  También nosotros sabemos que ahí está el Señor. Y contemplamos este misterio con los ojos de María, con esa misma mirada de asombro, de fe, de cariño… Y le repetimos muchas veces, con cada Ave María, cómo lo queremos…

     “Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos». Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le respondió: «Sí, Señor, saber que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas». Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.”

     Ojalá que después de cada ave maría, notemos cómo Jesús y María nos dicen, “yo también confío en ti”, “yo también te quiero”. Repetir es algo muy humano. Mil veces al día respiramos, pestañeamos, saludamos todos los días a las mismas personas… Solo quien repite guarda en la memoria… Se ve que a Jesús le gusta que repitamos que le queremos. Y a nosotros nos hace bien. Sólo quien guarda ese amor en la memoria y en el corazón puede hacer lo que Jesús pide a Pedro:

     Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme».

      Los santos nos animan, como San Luis María Griñón de Montfort, que fue un gran apóstol de esta Oración. También señalando su vínculo con la Eucaristía:

     La Santísima Virgen reveló un día al Beato Alano de la Rupe, que después del Santo Sacrificio de la Misa –primera y más viva memoria de la pasión de Jesucristo– no hay oración más excelente ni meritoria que el Rosario -segunda memoria y representación de la vida y pasión del Señor.

     ¡Nadie podrá comprender jamás el tesoro de santificación que encierran las oraciones y misterios del Santo Rosario! La meditación de los misterios de la vida y muerte del Señor constituye para cuantos la practican una fuente de los frutos más maravillosos. Hoy se quieren cosas que impacten, conmuevan y produzcan en el alma impresiones profundas. Ahora bien, ¿habrá en el mundo algo más conmovedor que la historia maravillosa del Redentor desplegada en quince cuadros que nos recuerdan las grandes escenas de la vida, muerte y gloria del Salvador del mundo? ¿Hay oraciones más excelentes y sublimes que la oración dominical y la salutación angélica? ¡Ellas encierran cuanto deseamos y podemos necesitar!

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Rezo todos los días el Rosario?

¿Lo llevo conmigo?  ¿Qué tal lo rezo?

¿Puedes compartir alguna cosa que te ayude a rezarlo mejor?

¿Voy conociendo los misterios de la vida de Cristo con ojos contemplativos? ¿Medito los evangelios?  


jueves, 14 de septiembre de 2023

LA CRUZ ES LA GLORIA Y EXALTACIÓN DE CRISTO

     Por la cruz, cuya fiesta celebramos, fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz. Celebramos hoy la fiesta de la cruz y, junto con el Crucificado, nos elevamos hacia lo alto, para, dejando abajo la tierra y el pecado, gozar de los bienes celestiales; tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro. Y, al decir un tesoro, quiero significar con esta expresión a aquel que es, de nombre y de hecho, el más excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original. Porque, sin la cruz, Cristo no hubiera sido crucificado. Sin la cruz, aquel que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Si no hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad no hubiesen manado de su costado la sangre y el agua que purifican el mundo, no hubiese sido rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, no hubiéramos sido declarados libres, no disfrutaríamos del árbol de la vida, el paraíso continuaría cerrado. Sin la cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el lugar de los muertos. Por esto, la cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto más numerosos cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en su obra de salvación. Preciosa, porque la cruz significa a la vez el sufrimiento y el trofeo del mismo Dios: el sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria; el trofeo, porque en ella quedó herido de muerte el demonio y, con él, fue vencida la muerte. En la cruz fueron demolidas las puertas de la región de los muertos, y la cruz se convirtió en salvación universal para todo el mundo.

      La cruz es llamada también gloria y exaltación de Cristo. Ella es el cáliz rebosante de que nos habla el salmo, y la culminación de todos los tormentos que padeció Cristo por nosotros. El mismo Cristo nos enseña que la cruz es su gloria, cuando dice: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él, y pronto lo glorificará. Y también: Padre, glorifícame con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. Y asimismo dice: «Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo», palabras que se referían a la gloria que había de conseguir en la cruz. También nos enseña Cristo que la cruz es su exaltación, cuando dice: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Está claro, pues, que la cruz es la gloria y exaltación de Cristo.

San Andrés de Creta, Sermón 10

domingo, 30 de julio de 2023

ADORADORES DE NOCHE Y APÓSTOLES DE DÍA. 


     Esta es la realidad de la Adoración Nocturna, que debería estar presente en todas las parroquias, por ser algo medular, necesario y fácil en la vida cristiana. Nada resta a que se milite en cualquier Asociación o Movimiento, al contrario favorece e impulsa esta militancia por su aporte espiritual e impulso apostólico.

   1. La eucaristía es la clave de la vida cristiana.

    Jesucristo es el principio y fin de nuestra fe. Por eso nos enseña la Sagrada Escritura que debemos tener “fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús” (Heb 12, 2). Él es el enviado del Padre para ser nuestro Salvador, maestro y Modelo. En Él se encierran todos los tesoros de la sabiduría, de la ciencia, de la gracia, de la vida y del amor. En Él habita la plenitud de la divinidad, Él sostiene el universo entero y es la fuente de todo bien. Por eso nos dice San Pablo: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os de espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos” (Ef 1,17-18). Algo grandioso que Jesús ha realizado para estar más cerca de nosotros “hasta el fin de los tiempos”, incluso, ser nuestro propio alimento, es la Eucaristía, que es el mayor de todos los milagros, porque puso toda su omnipotencia al servicio del Amor.

  Es importantísimo ser conscientes de esta realidad, adorar, contemplar y vivir de la Eucaristía, por ser algo prioritario, porque Dios está ahí. Si en todas las parroquias existiese, al menos, un turno de Adoración Nocturna, os aseguro que haríamos mucho bien, tendríamos más entusiasmo y con más vida y coraje el apostolado seglar, que es imprescindible, y que se encuentra tan débil.

   2. Raíces y frutos de la Adoración Nocturna.

    La Adoración Nocturna hunde sus raíces en la necesidad que, desde el inicio del cristianismo, tenemos todos los cristianos de vivir unidos a Jesucristo. Ya desde el siglo primero se reunían los cristianos en vigilias eucarísticas de oración y formación, que en muchos casos duraban toda la noche.

   Es en 1264 cuando, por una serie de hechos prodigiosos, se instituye la solemnidad del Corpus Christi y se impulsa la adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento. En el siglo XVI la gran seglar, corresponsable en la Iglesia, esposa, madre de familia y mujer noble, doña Teresa Enríquez, la “loca del Sacramento”, es la gran apóstol de la Eucaristía. Ella extiende esta singular devoción, funda las cofradías sacramentales y promueve el culto eucarístico.

    La Adoración Nocturna nace en Roma en 1810, con ocasión del cautiverio de Pío VII. Tal como la conocemos hoy surge en Francia, con el seglar Hermann Cohen y 18 hombres más, el 6 de diciembre de 1848. En España se inicia el 3 de noviembre de 1877, con el seglar Luis Trelles Noguerol, hoy en avanzado proceso de canonización. La Adoración Nocturna Femenina Española es mucho más reciente, nace en Valencia en1925.

  Los fines de adorar, reparar, ofrecerse, expiar, desagraviar a Jesucristo en la Eucaristía dimanan, principalmente, de estas cuatro fuentes: la Bula “Transiturus”, de Urbano IV, el Papa que instituye el Corpus Christi en 1264; la doctrina del Concilio de Trento; la Encíclica “Mediator Dei”, de Pío XII, en 1947; y la Exhortación postsinodal del Vaticano II “Eucaristicum misterium”, de Juan Pablo II.

   3. ¿Qué nos exige?

  Primero, que valoremos y extendamos la Adoración Nocturna como medio de intimidad con Cristo, de adoración, expiación, desagravio y para dar impulso espiritual y apostólico a nuestra vida. Además, merece la pena y es necesario que, al menos, una vez al mes, más las tres Vigilias extraordinarias y las especiales, las pasemos junto al Señor, para incrementar nuestra vida espiritual, adorarle, desagraviarle y ofrecernos.

 Finalmente, propagar esta sencilla y hermosa fórmula eucarística, para que tengamos Vida y ésta en abundancia, como nos pide Jesús, y podamos hacer el mayor bien posible a todos los hombres, en todas las parroquias y en la Iglesia universal, mereciendo y pidiendo por todos, y dando testimonio público de fe.

D. José Díaz Rincón - Adorador nocturno


sábado, 8 de julio de 2023

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN


JULIO :  ADORAR LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

LA ADORACIÓN NOCTURNA MOMENTO PARA CULTIVAR LA INTIMIDAD CON DIOS

¡Salvados por la Sangre del Cordero! …

     En el marco de la cena pascual, cuando se recordaba la huida de Egipto, el paso de la Muerte por las casas no marcadas por la Sangre del Cordero, Jesús instituyó la Eucaristía como el sacrificio de una nueva alianza, esta vez, sellada con su sangre. En adelante, el animal sacrificado no iba a ser el cordero, sino Jesús, el Cordero de Dios que, con su propia sangre, quita los pecados del mundo.

     Hemos de recordar que la materia del Santísimo sacramento lo constituye el pan y el vino. Y en el hecho de que se consagren separados (cuerpo y sangre) nos recuerda que Cristo es víctima sacrificada. Cuando la víctima era sacrificada, su sangre era separada del cuerpo y se derramaba en el ara y sobre el pueblo…  En el mundo judío, la sangre tenía un carácter sagrado, pues se identificaba con la vida y con Dios, Señor de la vida. Por eso las grandes alianzas se ratificaban con sangre. Moisés, después de sacrificar a las víctimas, derramó la sangre sobre el altar y sobre el pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que Yahvé ha establecido con vosotros”.

     También en la Eucaristía, la consagración es primero del cuerpo, “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros, y luego la sangre: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre. Jesús ha establecido una nueva Alianza, y la ha ratificado con su sangre ¿no merece eso nuestra adoración?

     “Si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después, con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables (Inde a primis, san Juan XXIII)”.

     La Sagrada Escritura nos habla en varias ocasiones de la sangre de Cristo, pero quizá hay una que nos puede ayudar más que las otras a hacer nuestra vigilia de adoración: Getsemaní. “En seguida Jesús salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: «Orad, para no caer en la tentación».” … Parece que hoy nos hace a nosotros, adoradores, la misma invitación. Oremos, adoremos, para que las tentaciones se alejen de nosotros y de los nuestros. Acompañemos a Jesús nuestra hora, en esta noche …

     “Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.” … Que podamos ser consuelo de Cristo con aquel ángel -“Ángel” significa mensajero-, pidámosle que envíe a Jesús en Getsemaní nuestra adoración de hoy, para su consuelo, porque el pecado hace sufrir a Jesús.

     “En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: «¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación».”

     ¿La sangre de Cristo cayendo al suelo? ¡Qué misterio! El valor de esa sangre es infinito, es la vida de Cristo, la vida de DIOS, tantos sufrimientos le hacen romper sus vasos sanguíneos y sudar sangre. Sangre que nos salva. "La sangre que poco antes había entregado a la Iglesia como bebida de salvación en el Sacramento eucarístico, comenzó a ser derramada; su efusión se completaría después en el Gólgota, convirtiéndose en instrumento de nuestra redención". Adoremos esta sangre derramada por nosotros.

     Los santos nos ayudan; santa Teresita nos cuenta cómo le impresionó aquella estampa… “Un domingo mirando una estampa de Nuestro Señor en la cruz, me sentí profundamente impresionada por la sangre que caía de sus divinas manos. Sentí un gran dolor al pensar que aquella sangre caía al suelo sin que nadie se apresurase a recogerla. Tomé la resolución de estar siempre con el espíritu al pie de la cruz para recibir el rocío divino que goteaba de ella, y comprendí que luego tendría que derramarlo sobre las almas…” 

     Otro gran propagador de esta devoción fue san Gaspar de Búfalo, que fundó los Hermanos de la preciosísima sangre de Cristo y compuso esta preciosa oración: “Oh, preciosa sangre de mi Señor, que yo te ame y te alabe para siempre. ¡Oh, amor de mi Señor convertido en una llaga! Cuán lejos estamos de la conformidad con tu vida. Oh Sangre de Jesucristo, bálsamo de nuestras almas, fuente de misericordia, deja que mi lengua, impregnada por tu sangre en la celebración diaria de la misa, te bendiga ahora y siempre. Oh, Señor, ¿quién no te amará? ¿Quién no arderá de agradecido afecto por ti? Tus heridas, tu sangre, tus espinas, la cruz, la sangre divina en particular, derramada hasta la última gota, ¡con qué elocuente voz grita a mi pobre corazón! Ya que agonizaste y moriste por mí para salvarme, yo daré también mi vida, si será necesario, para poder llegar a la bendita posesión del cielo. Oh Jesús, que te has hecho redención para nosotros, de tu costado abierto, arca de la salvación, horno de la caridad, salió sangre y agua, signo de los sacramentos y de la ternura de tu amor, ¡Seas adorado y bendecido por siempre, oh Cristo, que nos has amado y lavado en tu preciosísima sangre! Amén”.

¡Salvados por la Sangre del Cordero!

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Has leído alguna vez el Éxodo pensando en la Eucaristía?

¿Qué realidades del Antiguo Testamento nos pueden ayudar a penetrar mejor en este misterio?

¿Cómo podemos crecer en conciencia de la dimensión sacrificial de la Eucaristía?


DEL BLOG DEL OBISPO

AL INICIO DE LAS VACACIONES DE VERANO

VERANO: APRENDE A DESCANSAR

     Ya está aquí el verano y para muchos, afortunadamente, las vacaciones para descansar. Algunos afirman que el verano es para desconectar. Es cierto que así expresamos la distancia que nos sitúa en un contexto diferente a los ritmos de trabajo que son frenéticos, extenuantes, para muchas personas. En el ambiente hiperactivo de nuestra sociedad acabamos verdaderamente cansados, atrapados por urgencias familiares, laborales, pastorales, etc. Es evidente que hemos de encontrar el necesario equilibrio físico, mental y espiritual. Aprovechemos, pues, el tiempo de vacaciones. Pero tenemos que aprender a descansar y redescubrir el sentido último del reposo, no como una simple experiencia de huida, sino como el fruto de un saber, el arte de vivir.

     Creo que un reto no pequeño de nuestro tiempo es aprender a tomarse el tiempo para vivir de verdad, para estar más presente en las cosas y en las personas, para amar, para construir […] No tenemos un manual del descanso, pero sabemos muchas cosas que nos recuperan interiormente, nos humanizan y hacen reposar el cuerpo y el alma. Sirvan, pues, las vacaciones para el encuentro, para renovar lazos con nuestros familiares y amigos, para disfrutar de la convivencia con las personas a las que amamos, al tener más tiempo libre, para nuevas experiencias de amistad, de contacto con la naturaleza, de crecimiento. Un ambiente relajado de vacación es perfecto para impulsar el agradecimiento, que a veces con las prisas podemos olvidar. Saber dar las gracias a los demás por los detalles, por los planes o por haberlo pasado bien juntos. Y sobre todo compartir dando gracias a Dios por estar bien y estar juntos, y echar una mano a los nuestros, sin olvidar vivir la caridad con los necesitados, solos o enfermos.

     De muchas formas Dios sale a nuestro encuentro en verano. Algunos visitan monasterios, hacen el Camino de Santiago, buscan algún retiro, o participan –como lo harán muchos jóvenes de nuestra diócesis unidos a los de todo el mundo— de la Jornada Mundial de la Juventud … De diversos modos, en definitiva, podemos aprovechar para recuperarnos del desgaste de cuerpo y alma […]

     Os deseo el descanso merecido que reponga vuestras fuerzas para seguir con fidelidad la ruta de nuestra vida siendo fieles a la voluntad de Dios y a nuestros compromisos.

+ Rafael, Obispo de Cádiz y Ceuta

sábado, 1 de julio de 2023

CEUTA ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS


  Durante la noche del sábado 24 al domingo 25 de junio se celebró la tradicional Vigilia de las Espigas en la ermita de San Antonio de Padua, en las estribaciones de la cumbre del monte Hacho. Organizada por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española, contó con la presencia de las Secciones de Cádiz, San Fernando, San Roque, Barbate, y la anfitriona de Ceuta.

  Con la tradicional procesión de Banderas desde la S.I. Catedral hasta el Santuario de Ntr.ª. Señora de África, dio comienzo esta Vigilia de Adoración y acción de Gracias, que continuó con el saludo del Presidente diocesano que recordaba, en palabras del Venerable D. Luis de Trelles (Fundador de la Obra) allá por el siglo XIX, que -“somos, por así decirlo, fundadores de esta devoción, por lo que como continuadores de ella debemos ser modelos y propagadores de esta santa ocupación, toda vez que está escrito que la oración fervorosa produce la generación de Santos y la conversión del mundo”-; siguiendo con el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa, que presidió D. Francisco Jesús, Vicario general de la ciudad Autónoma  y consiliario de la Sección de Ceuta, y concelebrada por D. Rafael Galván, D José Manuel González y los colaboradores de la Obra D. Valentín Vivar y D. Javier Ancízar venidos desde la península.

 En su homilía, D. Francisco Jesús, después de recordar su vinculación personal con la Adoración Nocturna, animó a los participantes a perseverar en la Adoración Eucarística, “como ésa lámpara del Sagrario que debe permanecer siempre encendida, y disfrutar de los beneficios que se desprenden del poder estar en íntima compañía con Jesús Sacramentado, porque permanece siempre con nosotros y no nos abandona. No nos cansemos nunca de acudir al Sagrario”. 

  Finalizada la Santa Misa, nos trasladamos en autobús hasta la ermita de san Antonio,  donde con gran devoción dieron comienzo los turnos de vela ante el Santísimo Sacramento que ocuparon toda la noche, y acompañados por numerosos miembros de la Cofradía; concluyendo con el rezo del Santo Rosario y la oración comunitaria de Laudes, que una vez finalizada, se formó en corporación para con S.D.M. trasladarse en procesión hasta el mirador desde donde se procedió a la Bendición de los campos y el mar.

 Desde este lugar privilegiado en la cima del monte Hacho, despuntando el alba, el Rvdo. D. Francisco Jesús, impartió la Bendición Eucarística sobre la Ciudad, los campos y el mar de nuestra diócesis y sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.

  Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2023 dando un sentido broche de oro a esta tradicional Vigilia, que había comenzado la noche anterior sobre las 21.30 horas y que no se celebraba en esta parte africana de España desde hacía más de cuatro décadas.

  Fue una noche realmente santa, con Jesús Sacramentado como único centro de su vela; Haciendo nuestros sus anhelos y sufrimientos, y pidiendo la luz y la fuerza que nos ayuden a “no pasar nunca de largo ante el sufrimiento humano”.

  Con el canto de la Salve y la despedida de D. Francisco Jesús de todos los asistentes, en la que se agradeció expresamente a los Hermanos mayores de las Cofradías de San Antonio y de la Virgen de África las esmeradas atenciones recibidas y, deseándoles un feliz regreso a casa, se puso rumbo a las poblaciones de destino después de degustar un espléndido desayuno ofrecido por nuestra Sección hermana.