TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

viernes, 23 de julio de 2021

EJEMPLOS DE CÓMO SE APRENDER A REZAR VIENDO A OTROS REZAR

 

   Pocas cosas tan eficaces para aprender a orar o para ir más a fondo en la vida de oración como el testimonio de un genuino orante. Cito varios ejemplos.

   En mi vida sacerdotal he escuchado a muchos laicos decir cosas como éstas: “Vi a un hombre en adoración eucarística, me impresionó cómo se miraban él y Cristo Eucaristía; yo quiero aprender a orar así”; “Participé en un Rosario comunitario con un grupo de amigos, al ver a ese hombre de rodillas ante la imagen de Nuestra Señora y al escuchar la profunda piedad con que saboreaba cada Ave María, entendí que tenía a la Virgen delante, que de verdad hablaba con ella; yo quisiera rezar con esa fe”; “Fui a la Villa de Guadalupe y vi a una mujer enferma con un crucifijo en las manos; miraba con confianza a la Santísima Virgen, cerraba los ojos, apretaba el crucifijo y allí se quedaba largo rato sumida en oración, su actitud de confianza y abandono me hizo reaccionar: también yo debo ser un hombre de oración para afrontar bien mis sufrimientos.”

   Y conversando con mis hermanos sacerdotes, tantas veces hemos comentado que al leer los escritos de los santos, la manera en que se llevan con Dios, el grado de intimidad que alcanzan en su relación con Él, la fe y la fortaleza con que afrontan los retos de la vida, sentimos un profundo deseo de ser hombres de oración. Nos sucede lo mismo ante el testimonio de algún hermano de la comunidad que visita con frecuencia a Cristo Eucaristía, o que al predicar se percibe de inmediato que comparte no sólo lo que ha estudiado sino sobre todo lo que ha aprendido en el contacto directo con Dios en la oración. He tenido superiores que ante ciertas situaciones difíciles, más que ponerse a discurrir, me han dicho: “Vámonos a la capilla, esto se arregla ante el Sagrario” y esas experiencias han sido para mí más valiosas y eficaces que cientos de conferencias y exhortaciones que he escuchado sobre la oración cristiana.

  Hans Urs Von Balthasar, en su libro ¿Por qué me hice sacerdote? narra el testimonio de oración en casa de la familia Duval: “En casa, nada de piedad expansiva y solemne; sólo cada día el rezo del rosario en común, pero es algo que recuerdo claramente y que lo recordaré mientras viva… Yo iba aprendiendo que hace falta hablar con Dios despacio, seria y delicadamente. Es curioso cómo me acuerdo de la postura de mi padre. Él, que por sus trabajos en el campo o por el acarreo de madera siempre estaba cansado, que no se avergonzaba de manifestarlo al volver a casa; después de cenar se arrodillaba, los codos sobre la silla, la frente entre sus manos, sin mirar a sus hijos, sin un movimiento, sin impacientarse. Y yo pensaba: Mi padre, que es tan valiente, que es insensible ante la mala suerte y no se inmuta ante el alcalde, los ricos y los malos, ahora se hace un niño pequeño ante Dios. ¡Cómo cambia para hablar con Dios! Debe ser muy grande Dios para que mi padre se arrodille ante él y también muy bueno para que se ponga a hablarle sin mudarse de ropa.

   En cambio, a mi madre nunca la vi de rodillas. Demasiado cansada, se sentaba en medio, el más pequeño en sus brazos, su vestido negro hasta los tacones, sus hermosos cabellos caídos sobre el cuello, y todos nosotros a su alrededor, muy cerquita de ella. Musitaba las oraciones de punta a cabo, sin perder una sílaba, todo en voz baja. Lo más curioso es que no paraba de mirarnos, uno tras otro, una mirada para uno, más larga para los pequeños. Nos miraba, pero no decía nada. Nunca, aunque los pequeños enredasen o hablasen en voz baja, aunque la tormenta cayese sobre la casa, aunque el gato volcase algún puchero. Y yo pensaba: Debe ser sencillo Dios cuando se le puede hablar teniendo un niño en brazos y en delantal. Y debe ser una persona muy importante para que mi madre no haga caso ni del gato ni de la tormentaLas manos de mi padre, los labios de mi madre me enseñaron de Dios más que mi catecismo” (Hans Urs Von Balthasar “Por qué me hice sacerdote?, Salamanca 1992, 32-33).

   Y para no ir más lejos, recordemos el ejemplo de los discípulos de Jesús, que al verle orar le dijeron: “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1) ¿Qué habrán visto en el modo de orar de Jesús que les resultó tan atractivo?

Algunas lecciones que podemos sacar de aquí:

1.     Para aprender a orar, estemos cerca de grandes orantes.

2.    Si queremos ayudar a otros a acercarse a Dios o a mejorar su vida de oración, más vale el testimonio que muchas teorías.

3.    Tengamos presente el valor de la oración comunitaria y superemos la vergüenza de orar con piedad delante de otras personas.

4.    Seguramente ustedes tienen experiencias en este sentido o podrían sacar otras lecciones además de las tres que acabo de mencionar; les invito a compartirlas.

P. Evaristo Sada, L.C.

jueves, 15 de julio de 2021

DEL BLOG DEL OBISPO

 VACACIONES: CUIDARNOS PARA CUIDAR



     Se nos presenta ahora, en estos meses estivales, un tiempo libre con nuevas oportunidades que no debemos dejar pasar, un tiempo para educar y expresar mejor nuestra libertad. Vacación no debe significar relajación, porque todo puede ser bueno para crecer en humanidad, y aún mejor si se trata de nuestra identidad cristiana o de nuestro posible testimonio de fe.

     Después de tanto confinamiento como hemos vivido es importante descansar, dormir, comer, pasear, hacer ejercicio físico, jugar, porque lo agradece el cuerpo y el alma, y lo quiere Dios. Precisamente las vacaciones nos ofrecen más posibilidades aún de cuidarnos y de cuidar de los demás, de fortalecer las relaciones de afecto y amistad, la vida de familia y la relación más serena con Dios. El mejor descanso va unido al encuentro entre personas que nos proporciona seguridad y paz, y que activa el servicio. Y a la contemplación, unida muchas veces a la lectura, al paseo, a la excursión, y, ¡cómo no!, al silencio y la oración, dejando que el habitante de nuestro templo interior sea Dios, y no el propio ego. Hay que escuchar a Dios, porque nos jugamos la vida en la medida en que permanecemos fieles a Él y a su Palabra. En suma, se nos presenta la ocasión de ser más profundos, más íntegros y sinceros, manifestando nuestra esperanza, contagiando el gozo que viene de Dios, siendo agradecidos con tantos gestos de bondad como encontramos [] Continuar en audio...


(Mt 9, 22)

 

JULIO 2021

 

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado» (Mt 9, 22).


     Jesús va caminando, rodeado por la muchedumbre: un padre desesperado le ha rogado que vaya a socorrer a su hija, que está muriendo. Mientras va de camino, sucede otro encuentro: entre la gente se abre paso una mujer que sufre pérdidas de sangre desde hace muchos años; una condición física de graves consecuencias, pues la obliga a limitar los contactos familiares y sociales. La mujer no llama a Jesús, no habla; se acerca por detrás y se atreve a tocar la orla de su manto. Tiene una idea muy clara: «Con solo tocar su manto, quedaré sanada de este sufrimiento que me atormenta». Y entonces Jesús se vuelve, la mira y la tranquiliza: su fe le ha obtenido la salvación. No solo la salud física, sino el encuentro con el amor de Dios a través de la mirada de Jesús.

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado»

     Este episodio del Evangelio de Mateo nos abre también a nosotros una perspectiva inesperada: Dios está siempre en camino hacia nosotros, pero espera también nuestra iniciativa para no faltar a la cita con Él; nuestro camino de fe, aunque accidentado y marcado por errores, debilidades y desilusiones, tiene un gran valor. Él es el Señor de la Vida verdadera y la quiere derramar sobre todos nosotros, hijos e hijas suyos, depositarios a sus ojos de una dignidad que ninguna circunstancia puede suprimir. Por eso, hoy Jesús nos dice también a nosotros:

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado»

   Puede ayudarnos a vivir esta Palabra lo que Chiara Lubich escribió meditando precisamente sobre este pasaje evangélico: «Por su fe, el hombre demuestra claramente que no se fía de sí mismo, sino que se abandona en Alguien más fuerte que él. [...] Jesús llama "hija" a la mujer curada para ponerle de manifiesto lo que en verdad desea darle: no solo un don para su cuerpo, sino la vida divina que la puede renovar enteramente. Pues Jesús obra milagros para que sea acogida la salvación que Él trae, el perdón, ese don del Padre que es Él mismo y que, al comunicarse al hombre, lo transforma. [...] ¿Cómo vivir, pues, esta Palabra? Manifestándole a Dios toda nuestra confianza en las necesidades graves. Esta actitud, claro está, no nos descarga de nuestras responsabilidades, no nos dispensa de hacer toda nuestra parte [...] sino que puede poner a prueba nuestra fe. Lo vemos precisamente en esta mujer que sufre y sabe superar el obstáculo de la muchedumbre que se interpone entre ella y el Maestro. [...] Así pues, debemos tener fe, pero una fe que no duda ante la prueba. Aún más: tenemos que demostrarle a Jesús que hemos comprendido el inmenso don que Él nos ha traído, el don de la vida divina. Y estarle agradecidos. Y corresponder»[1].

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado»

   Esta certeza, además, nos permite llevar la salvación, «tocar» con delicadeza a quien sufre, al necesitado, al que pasa por la oscuridad, por el desconcierto.

     Así le pasó a una madre de Venezuela que encontró el ánimo para perdonar: «Buscando ayuda a la desesperada, participé en un encuentro sobre el Evangelio en el que oí comentar las frases de Jesús: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios" (Mt 5, 9) y "Amad a vuestros enemigos" (Lc 6, 35). ¿Cómo podía yo perdonar al que había matado a mi hijo? Pero en mí había entrado una semilla y finalmente prevaleció la decisión de perdonar. Ahora puedo llamarme verdaderamente «hija de Dios». Recientemente me llamaron para un careo con el que había matado a mi hijo, que había sido detenido. Fue duro, pero intervino la gracia. En el corazón no tenía odio ni rencor, sino solo una gran piedad y la intención de encomendarlo a la misericordia».

Leticia Magri



[1] C. LUBICH, Palabra de vida de julio de 1997: Ciudad Nueva 334 (1997n), p. 29. 


sábado, 10 de julio de 2021

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 11 DE JULIO DEL 2021, 15º DEL TIEMPO ORDINARIO

 « ID Y DAD TESTIMONIO DE LA VERDAD »

 

Mc. 6. 7-13

     En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 Otras Lecturas: Amós 7,12-15; Salmo 84; Efesios 1,3-14

 LECTIO:

   La Iglesia existe para evangelizar, ha recibido de su Fundador este mandato: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio”. Jesús es el evangelio vivo de Dios para los hombres… En el evangelio de este domingo, Jesús envía los Doce “de dos en dos”, para hacerles entender que en la misión recibida de él no somos francotiradores ni personajes que trabajan en solitario. La misión siempre es comunitaria para darnos a todos el sentido de Iglesia… De dos en dos significa esa referencia continua al mandato misionero, eclesial y comunitario.

     [] con poder sobre los espíritus inmundos. Nunca la misión ha sido algo manejable ni a nuestro alcance. Siempre es algo que nos supera y nos desborda, porque nuestra lucha no es contra los poderes de este mundo, sino contra los espíritus del mal, que son más poderosos que nosotros. Esos espíritus inmundos se camuflan en tantas otras dificultades con las que nos encontramos 

     Jesús nos ha armado con el Espíritu Santo que nos hace hijos, y por tanto, no hemos de ir con miedo, como si no pudiéramos con la misión encomendada. Ciertamente, la misión nos supera, pero el que nos envía es omnipotente y nos irá dando lo que necesitemos en cada momento… Por eso, se les pide a los enviados que vayan en pobreza y desprendimiento. Les pide que no lleven “ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja”. Ni siquiera túnica de repuesto. La misión es próspera y produce fruto allí donde el evangelizador y la misma Iglesia se presentan en pobreza y desprendimiento de todo. Porque parte esencial del Evangelio es ese desprendimiento por el que se manifiesta que esta fuerza es de Dios, y no de los medios con los que contamos…  (+ Demetrio Fernández - Obispo de Córdoba)

 

MEDITATIO:

     El Evangelio narra el momento en el que Jesús envía a los Doce en misión. Después de haberles llamado por su nombre uno por uno, «para que estuvieran con él»  escuchando sus palabras y observando sus gestos de sanación, entonces les convoca de nuevo para «enviarlos de dos en dos» a los pueblos a los que Él iba a ir [] El pasaje evangélico se detiene en el estilo del misionero, que podemos resumir en dos puntos: la misión tiene un centro; la misión tiene un rostro. (Papa Francisco).

     Este episodio evangélico se refiere también a nosotros, a todos los bautizados, llamados a testimoniar, en los distintos ambientes de vida, el Evangelio de Cristo. Y también para nosotros esta misión es auténtica solo a partir de su centro inmutable que es Jesús. [] Ningún cristiano anuncia el Evangelio «por sí», sino solo enviado por la Iglesia que ha recibido el mandado de Cristo mismo. Es precisamente el bautismo lo que nos hace misioneros. Un bautizado que no siente la necesidad de anunciar el Evangelio, de anunciar a Jesús, no es un buen cristiano. (Papa Francisco).

 ORATIO:

     Hoy, Señor, me resulta fatigoso acoger la Palabra que me diriges: me estás diciendo que salga de mi pequeño mundo, me estás repitiendo que estar contigo no es una cuestión privada e intimista, sino camino, riesgo, apertura, comunicación, conflicto, encuentro.

 Aquí me tienes, Señor,

caminando contigo, Señor de la vida,

experimentando que me amas

como un padre ama a sus hijos.

 CONTEMPLATIO:

« …ellos salieron a predicar la conversión… »

     La evangelización no puede hacerse como francotiradores, cada uno por su cuenta, cada uno en su “cortijo” sin interesarle lo demás. La evangelización ha de hacerse en equipo, en comunidad, de dos en dos. Dios no ha querido salvarnos aisladamente, sino formando un pueblo, el Pueblo de Dios.

     Salieron a predicar la conversión, pues la evangelización que anuncia el amor de Dios lo primero que provoca es una conversión del corazón, un acercamiento a ese Dios que nos ama tanto, un reconocimiento de nuestros propios pecados y un deseo de cambiar a mejor, ajustando nuestra vida a ese amor de Dios. Ahora bien, esta buena noticia no siempre encuentra acogida. Hay muchos momentos que suscita rechazo, incluso persecución al mensajero. La historia de la Iglesia está llena de mártires. Jesús lo predice y nos invita a sacudir el polvo de las sandalias para probar su culpa.

   Pero el evangelizador no se rinde. Sigue predicando la conversión, expulsando demonios, ungiendo con el bálsamo del aceite, signo de la suavidad de Dios y curando enfermedades. Eso es un misionero, el que va en nombre de otro, el que se siente enviado para dar una buena noticia, el que hace como Jesús, que se acerca a los pobres y los enfermos y los unge con el bálsamo del amor de Dios…  (+ Demetrio Fernández - Obispo de Córdoba)

 

 …  Todo cristiano es misionero y transmite a los otros su experiencia de Jesús, a fin de favorecer un encuentro directo entre la persona y el mismo Jesús. La misión me concierne, por tanto, también a mí. El Señor me llama y me envía. Aun sabiendo que estamos todavía en un estadio de aprendizaje -¿acaso llegaremos a ser alguna vez «profesionales del anuncio»?-, es preciso que comencemos a ejercitarnos. (Giorgio Zevini)

    

viernes, 9 de julio de 2021

PARA EL DIÁLOGO Y LA MEDITACIÓN

 


JULIO:  COMUNIÓN SACRAMENTAL

 Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar

 

Reflexiones que nos animen y ayuden a encontrarnos con Jesús sacramentado y descansar en su corazón.

… por medio de su Madre bajo el escapulario de la Virgen del Carmen.

 

COMUNIÓN SACRAMENTAL

 

   Juan 14,23: “Si alguno me ama… vendremos a él y haremos morada en él”. Lucas 19,5: Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa”.

   El Corazón eucarístico de Jesús que recibimos en la comunión ha de ser la fuente de donde recibimos TODO. San Juan Pablo II, el 13/07/1986: “¿Qué es lo que determina la plenitud del Corazón? ¿Cuándo podemos decir que el corazón está pleno? ¿De qué está lleno el Corazón de Jesús? Está lleno de amor. El amor decide sobre esta plenitud del Corazón del Hijo de Dios, a la que nos dirigimos hoy en la oración. Es un Corazón lleno de amor del Padre: lleno al modo divino y al mismo tiempo humano. En efecto, el Corazón de Jesús es verdaderamente el corazón humano de Dios Hijo. Está pues, lleno de amor filial; todo lo que Él ha hecho y dicho en la tierra da testimonio precisamente de ese amor filial.

    Al mismo tiempo el amor filial del Corazón de Jesús ha revelado y revela continuamente al mundo el amor del Padre. Está lleno de amor a la creatura. Lleno de amor al mundo. ¡Está totalmente lleno! Esa plenitud no se agota nunca.”         

  El Obispo de los Sagrarios abandonados, San Manuel González,  nos anima a vivir desde la fe nuestra intimidad eucarística. Obras Completas, 1463: “Jesús callado en el Sagrario, me enseña con su sola presencia todo lo que debo creer, me da fuerza, comiéndolo, para que crea y para que viva de mi fe.

    El mérito de la fe de los que trataron a Jesús mortal estuvo en que, viendo sólo su humanidad, creyeron en su Divinidad; el mérito de la fe de los que lo tratamos oculto y callado en el Sagrario es superior; por el solo estímulo de su gracia y por la sola autoridad de la Iglesia, sin ver nada lo creemos todo, sin oír nada lo obedecemos siempre, sin verlo ni oírlo ni gustarlo le rendimos cuanto somos”.

   Santa Teresa del Niño Jesús nos confirma el poder de Dios, Carta a Celina 13/08/1893: “Tu pobre sirvienta es bien desgraciada con tener ese vicio tan feo (le gustaba beber), y sobre todo de ser mentirosa; ¿No podrías convertirla como a su marido? No hay pecado sin perdón, y Dios es poderoso para dar conciencia aún a las personas que no la tienen. Voy a rezar mucho por ella. Tal vez, en su lugar, yo fuese todavía peor que ella, y tal vez también ella sería una gran santa si hubiese recibido la mitad de las gracias de que Dios me ha colmado a mí.

   Creo que Jesús es muy bueno al permitir que mis pobres cartas te sirvan de ayuda. Pero te aseguro que no caigo en el error de pensar que tengo en ello el menor mérito. “Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles”. Los más bellos discursos de los más grandes santos no lograrían hacer brotar un solo acto de amor de un corazón si Jesús no estuviese adueñado de él. Sólo él sabe servirse de su lira, nadie más puede hacer vibrar sus notas armoniosas. Jesús se sirve de todos los medios, todas las criaturas están a su servicio y a él le gusta utilizarlas durante la noche de la vida para ocultar su presencia adorable”.

   El joven Carlo Acutis, beatificado el 10 de octubre del 2020. Su vida es un testimonio de amor a Jesús en la Eucaristía, pidamos su intercesión; algunas frases del Beato: “La Eucaristía, es la utopista hacia el cielo”. - “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”. - “¡Cuantas más eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!”. - “¡Criticar a la Iglesia significa criticarnos a nosotros mismos! La Iglesia es dispensadora de tesoros para nuestra salvación”. - “Ofrezco al Señor los sufrimientos que tendré que padecer, por el Papa y por la Iglesia, para no tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al Cielo”. - “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”.

   Respecto a su fe, la madre decía: “Mi hijo, siendo pequeño, y sobre todo después de su Primera Comunión, nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa y el Rosario, seguidos de un momento de Adoración Eucarística”.

     Promesas del Corazón de Jesús a Santa Margarita M.ª de Alacoque:  “Harán rápidos progresos en la perfección. Mi Corazón los santificará y los glorificará. Yo seré su amparo y refugio seguro durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte”.

Preguntas para el diálogo y la meditación.

¿Cómo preparo mi encuentro con el Señor en la Eucaristía diaria?

¿Llevo a la Eucaristía todas las necesidades de la Iglesia?

¿Dedico un tiempo para dar gracias después de la comunión?

¿Sé agradecer el don de Dios de quedarse con nosotros e invito a otros a vivirlo?

      Acabamos con la oración de san Ignacio de Loyola

     Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi  entendimiento, y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis, A Vos, Señor, lo torno.

     Todo es vuestro, disponed todo a vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que con ésta me basta.

 

¡VIRGEN DEL CARMEN Protégenos Y Cuídanos BAJO TU ESCAPULARIO!



miércoles, 7 de julio de 2021

AALCALÁ DE LOS GAZULES  ACOGIÓ ESTE AÑO LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS 


   Durante la noche del sábado 3 al domingo 4 de julio se celebró la tradicional Vigilia de las Espigas en el Santuario de Nuestra señora de los Santos presidida por nuestro Obispo Mons. Rafael Zornoza.  

  Organizada por el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española para agradecer a Dios, de manera particular, las Gracias obtenidas por los abundantes frutos del mar, de la tierra y de toda la actividad humana; contó con la presencia de las Secciones de Cádiz, Puerto Real, Chiclana de la Frontera, Ceuta,  Barbate, San Roque, una representación de los Consejos de Asidonia/Jerez y Puerto de Santa Mª, y representantes de la que fuera Sección de Alcalá de los Gazules con su Bandera. 

  Con la tradicional procesión de Banderas por los exteriores del Santuario dio comienzo la Vigilia de acción de Gracias que continuó, una vez en el templo y tras el saludo del Vicepresidente diocesano, con el rezo solemne de Vísperas y la Santa Misa que presidió nuestro Obispo Mons. Rafael Zornoza y concelebrada por D. Guillermo Domínguez Consiliario diocesano de la Obra y D. Tomás Díaz Artola, párroco de San Jorge.


  En su homilía, D. Rafael, tras felicitarnos por la fidelidad a la celebración de ésta Fiesta de las Espigas, nos desgranó el mensaje contenido en el evangelio de San Marcos proclamado en la Misa, exhortándonos a continuación a proseguir la misión evangelizadora ya que “…todos deberíamos querer evangelizar comenzando por nuestra, familia y amigos, dando testimonio de Cristo, y darlo como Adoradores, para mostrar a los otros que nos ama, salva y consuela,… Que en este mundo relativista y secularizado, no seamos nosotros la oposición a Cristo, sino que podamos mostrar a los otros con humildad nuestras convicciones y nuestra fe…” 

   Tras los turnos de vela al Santísimo Sacramento, que ocupó toda la noche, se continuó con el rezo del Santo Rosario y la oración comunitaria de Laudes, que una vez finalizada, se formó en corporación para con S.D.M. trasladarnos en procesión al lugar desde donde se procedería a la Bendición de los campos.

  Despuntando el alba, el Rvd. D. Guillermo Domínguez, Consiliario diocesano de la Adoración Nocturna, impartía la Bendición Eucarística sobre los campos y el mar de nuestra diócesis y sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que de los “frutos del mar y de  la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.

 

  Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2021, que aún en circunstancias especiales  por la covid-19, y en la que se hizo memoria de las victimas por la epidemia, se puso un sentido  broche de oro a esta tradicional Vigilia, que había comenzado la noche anterior sobre las 23.30 horas.     

   Fue una noche realmente santa, con Jesús Sacramentado como único centro de nuestra vela; aprendiendo de Él, fuente del amor divino, cómo hemos de mirar a nuestro prójimo con ojos de misericordia y compasión fraterna. Haciendo nuestros sus anhelos y sufrimientos, y pidiendo la luz y la fuerza que nos ayuden a “no pasar nunca de largo ante el sufrimiento humano”.

  Con el canto de la Salve y la despedida por nuestro Consiliario Diocesano de todos los colaboradores y asistentes, en la que se agradeció expresamente a D. Tomás toda su disponibilidad y las esmeradas atenciones recibidas, y deseándonos un feliz regreso a casa se puso rumbo a las poblaciones de destino.

sábado, 3 de julio de 2021

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 4 DE JULIO DEL 2021, 14º DEL TIEMPO ORDINARIO

« ¿NO ES ESTE EL CARPINTERO, EL HIJO DE MARÍA,… »

 

Mc. 6, 1-6

 

     En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

 Otras Lecturas: Ezequiel 2,2-5; Salmo 122; 2Corintios 12,7b-10

 LECTIO:

El Evangelio de este domingo nos habla de cómo Jesús no fue aceptado ni creído por los suyos, por sus paisanos. […] Llega a decir el Evangelio que no pudo hacer milagros, por la falta de fe de aquellos oyentes y videntes. Dirá entonces Jesús una frase célebre, que ha pasado al decir popular: nadie es profeta en su tierra, ni en su casa, ni entre su gente.

Lo que hay de fondo en toda esta cuestión, es la cotidianeidad, la sencillez de cada día en la que Dios se ha querido manifestar y revelar... La respuesta de Dios entonces y siempre, suele tener ese tono sencillo y cotidiano. Él puede responder en un momento dado a través de lo extraordinario y excepcional, pero suele responder, más bien, en los avatares y personas del cada día […]  Y eso es lo que nos dice el Evangelio de este domingo: descubrirle en los entresijos de nuestros días laborables y festivos, en los momentos sublimes o vulgares, en los esperados o sorpresivos. Jesús está mucho más cerca de lo que pensamos, porque también Él es “paisano” nuestro, y camina en nuestras calles, y nos habla en nuestros lenguajes. Pero también hoy, como siempre, sólo los de corazón sencillo y pura mirada, son capaces de reconocer a quien nunca se marchó de nuestro lado. (+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm – Arzobispo de Oviedo)

 

MEDITATIO:

     Jesús vuelve a Nazaret, va a la sinagoga y comienza a hablar. En un primer momento toda la gente lo escuchaba con amor, feliz y estaba asombrada de las palabras de Jesús: estaban contentos. Pero Él prosigue con su discurso y reprende la falta de fe de su pueblo. “…Ningún profeta es aceptado en su pueblo”. Así, pues, a cuantos lo escuchaban en la sinagoga «al inicio» les parecía algo hermoso y aceptaban ese estilo de conversación y de acogida. Pero cuando Jesús comenzó a dar la Palabra de Dios se enfurecieron. Así, se pasaron de una parte a la otra, porque la Palabra de Dios es algo distinto respecto a la palabra humana, incluso de la palabra humana más elevada, la palabra humana más filosófica. (Papa Francisco).

     ¿Qué quería esta gente, estos de la sinagoga? Jesús les reprende la falta de fe, tanto que el Evangelio subraya cómo Jesús allí, en ese lugar, no hizo milagros, por la falta de fe…  Querían el espectáculo. Pero el estilo de Dios no es hacer espectáculo: Dios actúa en la humildad, en el silencio, en las cosas pequeñas… Y si vemos toda la historia de la salvación, encontraremos que siempre el Señor obra así, siempre, con las cosas sencillas». (Papa Francisco).

     Resulta útil recordar las numerosas veces que en nuestra vida «el Señor nos visitó con su gracia» y entendimos que la humildad y la sencillez son su estilo. Esto vale no solo en la vida diaria, sino también en la celebración litúrgica, en los sacramentos, en los cuales es hermoso que se manifieste la humildad de Dios y no el espectáculo mundano. (Papa Francisco).

 ORATIO:

  Señor, cambia nuestro corazón, transforma nuestras debilidades, nuestros cansancios, nuestros miedos y fragilidades. Sé Tú el que nos fortalezca con tu gracia, con tu paz, con tu bondad, con tu misericordia.

 Día tras día, mi Señor, te voy a pedir tres cosas:

verte más claramente,

amarte más tiernamente

y seguirte más fielmente.

 CONTEMPLATIO:

«No desprecian a un profeta más que en su tierra …»

    Jesús estaba sorprendido por el rechazo de la gente, extrañado por la falta de fe, de tal manera que no pudo hacer allí ningún milagro. La dureza del corazón es un elemento a tener en cuenta, porque te incapacita para ver y escuchar a Dios; si tú te empeñas en rechazar a Dios estás negando que Él te pueda salvar, dar la Vida, fortalecerte en tu debilidad. En el fondo, parece que el rechazo viene provocado por la manifestación del poder de Dios, que no usa fenómenos extraordinarios, sino que se hace presente de una forma frágil, humilde y utiliza mediaciones sencillas, un simple hombre o mujer, “pecadores vueltos a levantar”, como nos decía el Papa Francisco. Pero Dios sigue adelante en su Plan de Salvación, sigue saliendo a nuestro encuentro, porque está decidido a salvarnos, a salvar a todos los hombres.

     Vistas estas cosas, en el contexto de la misa, “el relato del rechazo de Jesús en Nazaret subraya la presencia del Rechazado que resucitó, justificando así la validez de este camino de revelación querido por Dios”. Que en esta Eucaristía aprendamos a abrir los oídos para Dios, escuchar su Palabra y ver a Cristo perdonando nuestros pecados y como el médico que sana nuestros dolores y sufrimientos. Debemos pedir el don de la fe y la humildad para ver a Dios cerca de nosotros. (+ José Manuel Lorca Planes - Obispo de Cartagena)

                                                                                                                                                     

…  «Y no podía hacer allí ningún milagro», etc. Las palabras no podía, deben traducirse por no quería; y no quería, no porque no pudiera, sino porque ellos eran incrédulos. Por tanto, no hace milagros allí por compasión hacia ellos, a fin de que no se hicieran dignos de mayor pena no creyendo los milagros que viesen. O de otro modo: en los milagros es necesario el poder del que los hace y la fe de los que son objeto de ellos, lo cual faltaba allí; por lo que no aceptó el Señor el hacer allí milagros. «Y admirábase -prosigue- de la incredulidad de aquellas gentes». (Teofilacto)