TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

viernes, 26 de julio de 2019

(Mt 10, 8)


JULIO 2019

«Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 8)

     ¿Qué es lo que hemos recibido gratis y debemos dar a nuestra vez?  Los apóstoles, a quienes Jesús se dirige, han experimentado la misericordia de Dios a través de sus palabras, sus gestos y decisiones. A pesar de sus debilidades y limitaciones, han recibido la nueva ley del amor y de la acogida recíproca.
     Sobre todo han recibido el regalo que Dios quiere hacer a todos los seres humanos: el don de sí mismo, de su compañía por los caminos de la vida, de su luz para tomar decisiones. Son regalos que no tienen precio: o sea, «gratuitos».
     Los recibieron los apóstoles y los reciben todos los cristianos para convertirse a su vez en canales, de modo que estos bienes lleguen a todas las personas con las que se encuentren cada día.
«Gratis lo recibisteis; dadlo gratis»
     Escribe Chiara Lubich en 2006: «A lo largo de todo el Evangelio Jesús invita a dar: dar a los pobres, a quien pide, a quien desea un préstamo; dar de comer a quien tiene hambre, dar el manto a quien te pide la túnica; dar gratis... Él fue el primero en dar: dio la salud a los enfermos, el perdón a los pecadores, la vida a todos nosotros. Al instinto egoísta de acaparar opone la generosidad; al pensar únicamente en las necesidades de uno mismo, el preocuparse del otro; a la cultura del poseer, la del dar [...]. La Palabra de vida de este mes podrá ayudarnos a redescubrir el valor de cada una de nuestras acciones [...]. Todo puede transformarse en servicio atento y solícito. El amor nos dará ojos nuevos para intuir lo que los demás necesitan y atenderlos con creatividad y generosidad. Y como fruto, se compartirán los dones, porque el amor llama al amor. La alegría se multiplicará porque «mayor felicidad hay en dar que en recibir» (Hch 20, 35)[1].
«Gratis lo recibisteis; dadlo gratis»
     El razonamiento de Jesús y del Evangelio es siempre recibir para compartir, nunca acumular para uno mismo. Es una invitación a reconocer lo que se nos ha dado -energías, talentos, capacidades, bienes materiales- y ponerlos al servicio de los demás.
     Según el economista Luigino Bruni, «la gratuidad es [...) una dimensión que puede acompañar a cualquier acción. Por eso no es "las cosas gratuitas”; sino más bien su opuesto, ya que la gratuidad no es un precio igual a cero, sino un precio infinito, al que solo podemos responder con otro acto de gratuidad»[2].
     Así pues, la gratuidad supera la lógica del mercado, del consumismo y del individualismo y llama a compartir, a socializar, a la fraternidad, a la nueva cultura del dar.
     La experiencia confirma que el amor desinteresado es una vocación en toda regla, con consecuencias positivas inesperadas. Así sucedió en Filipinas en 1983. Un grupo de jóvenes, decididas a dar su aportación de modo creativo, abrieron sus armarios y sacaron todo lo que ya no necesitaban. Lo vendieron en un mercadillo de segunda mano y obtuvieron un pequeño capital con el que pusieron en marcha un centro social llamado Bukas Palad, que en la lengua local significa «A manos llenas». La frase del Evangelio que las había inspirado era «gratis lo recibisteis, dadlo gratis». En esta tarea se les unieron varios médicos que ofrecían sus servicios profesionales de forma desinteresada, y muchos otros que abrieron el corazón, los brazos y las puertas de sus casas.
     Así nació y se ha desarrollado una gran acción social. Pero el objetivo más importante que se ha alcanzado y consolidado en estos años ha sido que los propios destinatarios del proyecto son los protagonistas de su recuperación, pues recobran su dignidad como personas y construyen relaciones de amistad y solidaridad.

Leticia Magri



[1] Cf. C. LUBICH, «Palabra de vida, octubre 2006», Ciudad Nueva n. 435 (10/2006), p. 22.


sábado, 20 de julio de 2019

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 21 DE JULIO DEL 2019, 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (Comentario de +Francisco Cerro Chaves-Obispo de Coria-Cáceres)

«SOLO UNA COSA ES NECESARIA…, Y NO LE SERÁ QUITADA»


Lc. 10. 38-42

     En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
     Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Otras lecturas: Génesis 18, 1-10a; Salmo 14; Colosenses 1,24-28

LECTIO:
     La escena del Evangelio de este domingo tiene lugar en una casa muy querida por Jesús, en Betania, donde unos hermanos (Lázaro, Marta y María) gozaban de su amistad. Se da un célebre diálogo entre Marta y Jesús: María la mujer contemplativa “que no hace nada”, y Marta la mujer activa “que trabaja por las dos”. Desde esta visión dualista y divididora saldría el elogio de Jesús (“María ha escogido la mejor parte”) en beneficio de la vida contemplativa, pero contra la otra actitud representada por una Marta demasiado atareada y nerviosilla.
     María escuchaba al Maestro y Marta pagaba el precio del lujo contemplativo de su hermana. Pero lo que Jesús “reprocha” a Marta no es su actividad, sino que realice su trabajo sin paz, con agobio y murmuración,… Esta escena trata de alertarnos sobre los dos extremos que un discípulo de Jesús debería de evitar: tanto un modo de trabajar que nos haga olvidadizos de lo más importante, como un modo de contemplar que nos haga inhibidores de aquellos quehaceres que solidariamente, hemos de compartir con los demás. (+Fr. Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo)

MEDITATIO:
     En su obrar hacendoso y de trabajo, Marta corre el riesgo de olvidar lo más importante, es decir, la presencia del huésped. Y al huésped no se le sirve, nutre y atiende de cualquier manera. Es necesario, sobre todo, que se le escuche. (Papa Francisco).
     La respuesta que Jesús da a Marta —cuando le dice que una sola es la cosa de la que tiene necesidad— encuentra su pleno significado en referencia a la escucha de la palabra de Jesús mismo, esa palabra que ilumina y sostiene todo lo que somos y hacemos. Si nosotros vamos a rezar… y hablamos, hablamos, hablamos y después nos vamos, no escuchamos a Jesús. No dejamos que Él hable a nuestro corazón. (Papa Francisco)
     La hospitalidad, es una de las obras de misericordia, una virtud que en el mundo de hoy corre el riesgo de ser descuidada… Incluso en la propia casa, entre los propios familiares puede suceder que encuentren fácilmente servicios y curas de varios tipos más que de escucha y acogida. Hoy estamos absorbidos por el frenesí, por tantos problemas —algunos de los cuales no resultan importantes— que carecemos de la capacidad de escuchar. (Papa Francisco)

ORATIO:
     Sé Tú , Señor, el sentido de mi vida, dame fuerza para darte lo que me pides y no permitas que mis oídos torpes no te escuchen, ni mis manos ocupadas te dejen de abrazar en el hermano.
Quiero Señor, poder amarte
y contemplarte como lo hizo María,
que toda mi atención y hospitalidad sea para ti.

CONTEMPLATIO:
“Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria”
     Hoy Jesús en el Evangelio nos llama a la necesidad del descanso y a tomarnos la vida de otra manera. Jesús nos invita a la contemplación…
     La contemplación humana del misterio de Dios, que el icono de Rublev refleja, consiste en dejarse introducir en el diálogo de amor que circula entre las Personas divinas. Al hacerse hombre el Hijo, tomando nuestra naturaleza humana, ha incorporado a ese diálogo de amor su corazón humano y nos ha incorporado a todos los humanos, a quienes él quiere revelar este alto misterio. El corazón humano existe para la contemplación de Dios, para entrar en la intimidad de las tres Personas divinas y dejarse envolver por ese diálogo de amor al que nos incorporan. Ahí encontrará el corazón humano el descanso al que aspira a lo largo de su peregrinación por la tierra: “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (S. Agustín, Confesiones 1)…
     La contemplación verdadera no es pérdida de tiempo, sino satisfacción de una necesidad radical del corazón humano… nos pone desnudos y descalzos delante de Dios para vernos tal como somos, sin engaños ni apariencias. Y en ese acto de profunda adoración, Dios nos descubre su rostro, su identidad, su intimidad, que contiene en sí todo deleite. “Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará” (Salmo 34,6). Y nos descubre nuestra identidad y nuestra misión. (+ Demetrio Fernández – Obispo de Córdoba)



■…   Los relatos del Antiguo y del Nuevo Testamento no se limitan únicamente a indicarnos qué grave es la obligación de acoger al extranjero en nuestra casa, sino que nos señalan también que los invitados traen consigo dones preciosos, unos dones que están ansiosos de mostrar a quienes les acogen. Los tres extranjeros recibidos de manera suntuosa por Abrahán en Mambré se le revelan como el Señor y le anuncian que Sara dará a luz un hijo… Sin embargo, algunos de nosotros se han dejado impresionar hasta tal punto por los nuevos descubrimientos que han perdido de vista la enorme riqueza contenida y conservada en conceptos antiguos como el de hospitalidad. Ese concepto podría dar una nueva dimensión a nuestra comprensión de una relación benéfica y a la formación de una comunidad, nuevamente creativa, en un mundo que sufre de alienación y de extrañamiento (H. J. Nouwen)

viernes, 19 de julio de 2019

PARA EL DIALOGO Y LA MEDITACIÓN












JULIO: EL CORAZÓN DE JESÚS Y LA EUCARISTÍA

     Toda oración exige levantar el corazón a Dios, es decir, encuentro de un ser personal con un Ser personal. Nunca la oración es soliloquio, ni voz que se pierde en el vacío. El verdadero fruto de toda oración –vocal, mental o contemplativa- es el ir haciendo nuestra voluntad una con la de Dios.
     Centramos ahora nuestra reflexión en la oración mental, o meditación que Don Luis la propiciaba mediante la “lectura meditable”, como medio espiritual para adentrar a sus adoradores, vigilantes nocturnos, en el camino de perfección, o sea, abrirles la senda de la oración para alcanzar el objetivo más preciado, que no es otro que alcanzar amor.
     Bien conocía que la perfección no se alcanza por pensar mucho, sino por amar mucho, como le enseñó santa Teresa. Con su vivacidad nos da la clave, “porque la sustancia de la oración no está en pensar mucho, sino en amar mucho... y amar es complacer a Dios en todo”.
     En Don Luis es frecuente encontrar en sus textos que pase, casi sin darnos cuenta, de la meditación a la contemplación, o presencia de Dios o recogimiento.
     La meditación es ejercicio necesario previo. Consiste en prepararla tierra y quitar las piedras, para hacernos más abiertos a Dios, a confiaren El, a amarle mejor. Pero la contemplación y la oración de silencio son mejores aún, pues nos llevan inmediatamente a un contacto directo personal con el Señor. Don Luis sabía que el fin de la meditación era “encender el fuego en los corazones”
     El camino común exige propedéuticamente pasar en cada vigilia de adoración por la media hora de meditación que Don Luis concibió como una escuela práctica, como un método o modo práctico de que el seglar aprenda a meditar, escalón de la oración y medio de llegar a ella y ….nuestra mayor aspiración.”
     La meditación es un trabajo intelectual con el que se busca mover la voluntad hacia un mejoramiento espiritual. La lectura meditativa que Don Luis prescribía para la media hora de oración silenciosa en cada vigilia, es una medida pedagógica que pretende ante todo iniciar al adorador en otro modo de oración que amplía la experiencia de la oración vocal más universal. Pero no es un fin en sí misma, sino una etapa en un camino, cuya meta es siempre amar y más amar a Jesucristo. La meditación está ordenada hacia la contemplación. Advierten los maestros de oración que “si estando en meditación, el Espíritu Santo nos da la gracia de recogernos en silencio o de darnos contemplación, no podemos tratar de seguir meditando.” Dice uno de ellos con gracia: “No podemos decirle al Espíritu Santo: “un momentito, pues estoy haciendo mi meditación”.

   El catecismo de la iglesia católica nos enseña:

 2705 “La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide. Hace falta una atención difícil de encauzar. Habitualmente se hace con la ayuda de algún libro, que a los cristianos no les faltan: las sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, las imágenes sagradas, los textos litúrgicos del día o del tiempo, escritos de los Padres espirituales, obras de espiritualidad, el gran libro de la creación y el de la historia, la página del “hoy” de Dios.” Todo ayuda a la meditación, desde la composición del lugar ignaciana, el suceso que nos ha ocurrido o los libros adecuados de lectura.
     Santa Teresa de Calcuta advierte a sus hijas: “Ciertamente podemos pasar un tiempo en la capilla; pero percibir en vosotros, con los ojos del alma, el amor con que Él os mira, conocer verdaderamente al Jesús vivo, no desde los libros sino por haberle dado hospedaje en vuestro corazón. Entonces habréis entendido sus palabras de amor. Esta es la gracia que debéis pedir. Él tiene el deseo ardiente de ofrecérosla. No abandonéis nunca este contacto íntimo y cotidiano con Jesús como persona real viva y no como una pura idea. Cómo podremos pasar, dice la santa, ya un solo día sin escuchar decir a Jesús “yo te amo”. Es imposible. Nuestra alma necesita esto igual que nuestro cuerpo necesita respirar; de lo contrario la oración muere y la meditación degenera en simple reflexión.”
    Admirablemente el calendario litúrgico nos ofrece a los adoradores dos fiestas entrañables: El Corpus y el Sagrado Corazón. No son dos fiestas distintas sino dos facetas de una misma prodigiosa realidad: El Santísimo Sacramento es el Sagrado Corazón de Jesús que se ha quedado entre nosotros, un deseo infinito de amar y ser amado que desea ser consolado y complacido, tan sensible que siendo Dios se ha hecho vulnerable por la indiferencia, los desprecios, las ingratitudes y sacrilegios pero que todo lo soporta por la esperanza de nuestra reparación, que no es otra que nuestro amor.
     Hay un documento admirable de Don Luis que conviene conocer como padres y como adoradores. Las cartas que escribió a su hija Espiritusanto para prepararla a su primera comunión. Buscad la cuarta en la que le habla con el cariño de un padre y la fe de un santo de la unidad que existe entre Eucaristía y Corazón de Jesús. Os ofrezco un fragmento en la que percibiréis que lo que escribe es fruto de haberlo meditado largamente junto al Sagrario. No hay reflexión fría; hay ternura hacia su hija, hay amor al Señor y hay mirada providente ante los más inesperados acontecimientos.
Meditemos de la mano de Don Luis: “CARTA CUARTA
     María del E.: Hija de mi alma;…Hoy me sirves de pretexto para tratar de la devoción al Corazón deífico de Jesús, que late en el Santísimo Sacramento del Altar, y que es el amante de todos los hombres y su amigo, especialmente de los desgraciados.
     Es una profecía realizada que el Señor en los últimos tiempos será adorado en esta forma, que forma una de las más tiernas en que pudo inspirarnos, porque se trata, por decirlo así, de su corazón, que es el trono y asiento de los afectos humanos….
     Cuando nos referimos a una persona que ama, se habla de su corazón como del lugar de su afecto y del punto de donde parte la expresión de él, sobre todo cuando nos referimos al amor de Jesucristo a los hombres.
     El Verbo divino, habiendo tomado un cuerpo humano, tenía y tiene integralmente los mismos órganos que los individuos de este linaje; en el Señor, en cuanto hombre, como en todos, es el corazón el punto cardinal de la vida orgánica y sensitiva, y el paraje a donde confluye la sangre toda para volver a esparcirse por todo el cuerpo, y así como no se vive sin sangre, aquella noble entraña, al paso que es motor de la vida, no ha convenido en significar por ella el afecto, que es el móvil de nuestra vida de relación.
  Por otra parte, es indudable que Jesucristo reside sustancialmente en la Hostia consagrada, y está en el Sacramento con todos los elementos de su vida, y por tanto se infiere que allí reside su corazón.
     Sentados estos hechos, que son de Fe, vendrás a comprender que el Corazón de Jesús se aposenta sacramentalmente en el Sagrario y que, por lo mismo, puede el cristiano establecer relaciones con nuestro Señor Jesús por medio de un culto especial, ya que se halla presente allí realmente bajo las especies consagradas.
     En tu edad inocente todavía es cuando se establecen mejor las afinidades del afecto y se labra la educación cristiana que estás recibiendo; y como ésta no tiene otro fin que discernir cuál es el mejor objeto de tu amor, y el modo de fundamentarlo sobre bases sólidas y duraderas, para toda la vida, de aquí que te recomiende yo esta hermosa devoción. Porque dicho se está que el príncipe de nuestros amores es el que puede adquirirse y estrecharse con Nuestro Señor Jesucristo, puesto caso que el amor que el Señor nos tiene es el mayor, el más puro, el más acendrado, y de su parte el más exento de todo interés, aunque para nosotros sea el más útil y provechoso al objeto de alcanzarnos la vida eterna.
     Tal vez para esto mismo, y sólo para esto, el Señor, que todo lo dispone con suavidad, tocando los fines más distantes con fuerza, te alejó por algún tiempo del torbellino del mundo, colocándote por medios inopinados en un lugar a propósito para que le ames y para amarte más y para probarte Él suavísimamente su afecto. ¡Pobres de nosotros, que no conocemos por qué ni para qué acontecen las cosas, toda vez que está escrito que los juicios de Dios encubren muchos abismos!”

Preguntas para el diálogo y la meditación.

■ ¿Por qué la oración de meditación no tiene como fin hacernos más cultos, más sabios, como cuando leemos algo para informarnos o simplemente para saber de qué trata, sino que es un medio para despertarnos el amor y admiración al conocer el prodigio realizado? ¿Por qué un teólogo cuando medita los misterios y reflexiona no hace oración de meditación, estudia. Pero si al caer en la cuenta del prodigio reflexionado se le enciende el corazón en agradecimientos y alabanzas al Señor, ha pasado del estudio a la oración?

■ La Iglesia enseña que el Corazón de Jesús es la síntesis del Evangelio. ¿Por qué en la escuela de la Adoración Nocturna contemplarla Eucaristía como un Corazón traspasado, coronado de espinas, despidiendo llamas como un volcán enamorado, es despertarnos a amar a Nuestro Señor asumiendo la divisa amor con amor se paga?

■ Un ejemplo práctico: Si al pasear en este mes de junio contemplas la granazón de los cereales, el verdor de los árboles, la frescura delas hierbas de prados y caminos y recuerdas el vigor de la naturaleza, las lluvias recientes, la fuerza del sol, aunque sientas la placidez que día y te sientas dichoso ¿Qué tendríamos que añadir para transformar una vivencia hermosa en oración meditativa? ¿En qué se nota que la carta familiar de Don Luis ha sido previamente oración?


DEL BLOG DEL OBISPO

Disfrutad del verano, que es un regalo de Dios


     Descanso no es sinónimo de vaciedad sino que debe ser un tiempo de aprovechamiento evangelizador.
     Vivamos el descanso como lo que es, un adelanto de lo que será nuestra vida eterna: centrados en lo esencial, disfrutaremos sin ansiedad de una novedad siempre mayor. Quien se deja llevar de la mano por el Maestro “a un lugar a parte a descansar” como los discípulos (cf. Mc 6, 30-34) descubre este nuevo horizonte. Entonces habitaremos y transformaremos nuestro ambiente de ocio en vez de que él nos transforme a nosotros vaciándonos y dejándonos más cansados de cómo empezamos.
     Con Cristo no hay stress post vacacional porque nuestro descanso se convierte en el tiempo para redescubrir el sentido precioso y lleno de valor de nuestra vida. Disfrutad del verano, que es un regalo de Dios.
+Rafael Zornoza Boy

sábado, 13 de julio de 2019

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 14 DE JULIO DEL 2019, 15º DEL TIEMPO ORDINARIO (Comentario de +Francisco Cerro Chaves-Obispo de Coria-Cáceres)

«¿Y QUIÉN ES MI PRÓJIMO?»

Lc, 10, 25-37


     En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
     Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”.
     ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

Otras lecturas: Deuteronomio 30, 10-14; Salmo 68; Colosenses 10,25-37

LECTIO:
     Este domingo la Iglesia nos proclama uno de los evangelios que Charles Péguy calificaba como «desvergonzados» porque parece que Dios pierde la vergüenza al mostrarnos su corazón. De maestro a maestro, un letrado va hasta Jesús, no para aprender de Él sino «para ponerlo a prueba». Un falso interés, vino a desvelar su más crasa ignorancia: «¿quién es mi prójimo?». Entonces Jesús contará la conmovedora parábola del buen samaritano.
     Hay un hombre malherido, medio muerto por una paliza. Sobre ese cruel escenario van a ir pasando diferentes personajes poniendo de manifiesto la calidad de su amor, la caridad de su corazón. En este ejemplo de Jesús, se puso bien a las claras hasta qué punto la “ley puede matar”, cómo hay cumplimientos que son sólo torpes evasiones: cumplo y miento…
     Aquel samaritano fue para su hermano prójimo lo que el padre para su hijo pródigo. Nosotros, conocedores de la revelación de la misericordia que se nos ha manifestado en Jesucristo, podemos correr el riesgo de no entender nada del cristianismo, si al preguntarnos legítimamente sobre qué hacer para heredar el cielo, lo hacemos evadiéndonos de la tierra, del dolor de Dios que Él quiere sufrir en tantos de sus hijos pobres, enfermos, marginados, torturados, expatriados, asesinados, silenciados... (+Fr. Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo)

MEDITATIO:
     Hoy la liturgia nos propone la parábola del «buen samaritano». Esta indica un estilo de vida, cuyo baricentro no somos nosotros mismos, sino los demás, con las dificultades, que encontramos en nuestro camino y que nos interpelan. Los demás nos interpelan. Y cuando los demás no nos interpelan, algo allí no funciona; algo en aquel corazón no es cristiano. (Papa Francisco)
     Podemos plantearnos esta pregunta: ¿Quién es mi prójimo? ¿A quién debo amar como a mí mismo? ¿A mis parientes? ¿A mis amigos?… Depende de mí — la decisión es mía—, depende de mí ser o no ser prójimo de la persona que encuentro y que tiene necesidad de ayuda, incluso si es extraña o incluso hostil. (Papa Francisco)
     Y Jesús concluye «Ve, y procede tú de la misma manera», hazte prójimo del hermano y de la hermana que ves en dificultad. Hacer obras buenas, no decir sólo palabras que van al viento. Hacer, hacer. Y mediante las obras buenas, que cumplimos con amor y con alegría hacia el prójimo, nuestra fe brota y da fruto. (Papa Francisco)
     Preguntémonos  ¿Nuestra fe es fecunda? ¿Nuestra fe produce obras buenas? ¿O es más bien estéril, y por tanto, está más muerta que viva? ¿Me hago prójimo o simplemente paso de lado? ¿Soy de aquellos que seleccionan a la gente según su propio gusto? Está bien hacernos estas preguntas y hacérnoslas frecuentemente, porque al final seremos juzgados sobre las obras de misericordia. (Papa Francisco)

ORATIO:
     Demos gracias al Señor por el bien que hayamos hecho y pidámosle perdón por las omisiones. Y, sobre todo, elevemos una oración de alabanza al Señor, que nos ha revelado el camino de la vida y ha suscitado en la historia de la Iglesia todo un ejército de santos y santas que han seguido el ejemplo del buen samaritano.

 Quiero estar cerca del prójimo como el samaritano,
quiero seguirte y responder a tu llamada,
“Vete y haz tú lo mismo”

CONTEMPLATIO:
“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó”
     Este hombre representa a tantos hombres a quienes los demás hombres despojan injustamente, con violencia y lo dejan como descartado, medio muerto, para no hacerle caso nadie. Si miramos el horizonte de nuestra sociedad, así se encuentran millones de personas, a quienes el abuso de los demás ha dejado en la cuneta.
     Jesús nos enseña a no pasar de largo, a implicarnos, a remangarnos, a compartir, a devolver la dignidad, a cargar sobre nuestros hombros, a llevar a la comunidad a aquellos que encontramos tan despojados de todo. La posada aquí significa la Iglesia, la comunidad de los hermanos que acogen, que aman, que sirven, que comparten lo que tienen y por eso sanan con el amor cristiano. Cuántas personas, cuya aspecto aparente es de normalidad, sufren en su corazón por tantas razones. Cuántos corazones se siente defraudados, traicionados por quienes debían amarles. También esos son despojados de la vida, a quienes hay que atender.
    Ese es tu prójimo, nos viene a decir Jesús. Prójimo es aquel a quien tú te acercas, movido por el amor cristiano. No se trata de una justicia internacional que nunca llega, de los grandes principios que brotan de grandes proclamas. Se trata sencillamente del amor de cada día al que tienes más cerca, a aquel al que te acercas movido por el amor. Anda, y haz tu lo mismo. (+ Demetrio Fernández – Obispo de Córdoba)


■…   Quien no huye de nuestros dolores, sino que los toca piadosamente, nos cura y nos refuerza. A decir verdad, la paradoja consiste en el hecho de que el comienzo de la curación está en la solidaridad en ese dolor. En nuestra sociedad, orientada hacia las soluciones, cada vez es más importante darse cuenta de que pretender aliviar el dolor sin compartirlo es como pretender salvar a un niño de una casa en llamas sin correr el riesgo de quemarse (H. J. Nouwen).

lunes, 8 de julio de 2019

LA VIGILIA DE LAS ESPIGAS EN EL 125º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE SU SECCIÓN DIOCESANA

     Durante la noche del sábado 6 al domingo 7 de julio se celebró la tradicional Vigilia de las Espigas que, presidida por nuestro Obispo D. Rafael, puso fin a los actos que, con motivo del 125º aniversario de la fundación de la Sección de Cádiz, organizó el Consejo diocesano de la Adoración Nocturna Española para agradecer a Dios, en esta ocasión de manera particular, por tantos años de vida adoradora nocturna que ha cumplido esta Sección gaditana. 
    Con la presencia de las Secciones de Puerto Real, Chiclana, Tarifa, San Fernando, Barbate, San Roque, Ceuta, representantes de los Consejos diocesanos de Sevilla, Asidonia-Jerez y el vocal de Zona en representación del Consejo Nacional,  y Cádiz que ejerció de anfitriona, se celebró en la Parroquia de San Francisco Javier de la capital.



     Despuntando el alba, el Rvd. D. Guillermo Domínguez, Consiliario diocesano de la Adoración Nocturna, impartía la Bendición Eucarística sobre el mar y los campos de nuestra diócesis y sobre toda la actividad humana que, gracias a la Providencia, hace posible que del “fruto del mar y de  la tierra y del trabajo del hombre” podamos obtener lo necesario para nuestro sustento.



            Culminaba así la Vigilia de las Espigas 2019 que ponía el broche de oro al Triduo Eucarístico de Acción de Gracias celebrado en el Oratorio de la Santa Cueva con ocasión del 125 aniversario fundacional, y que había comenzado la noche anterior, sobre las 23.30 horas, con la celebración de la Santa Misa presidida por nuestro Obispo D. Rafael y concelebrada por D. Guillermo, Consiliario diocesano, acompañados en esta ocasión por D. Valentín Vivar Sacerdote vinculado a la Obra.


     En su homilía, D. Rafael, tras felicitarnos cordialmente por nuestro aniversario, nos  exhortó a -“seguir fiándonos del Señor y poniéndolo en el centro de nuestro corazón pueda actuar en todo su espacio y así salir al mundo y ofrecer su amor, su perdón y su salvación; dejándonos ser instrumentos en sus manos y colaboradores de su Gracia”.- 
    Tras velar al Santísimo Sacramento durante toda la noche se procedió a la consagración de la Adoración Nocturna diocesana al Sagrado Corazón de Jesús en el centenario de la consagración de España; continuando con el rezo del Santo Rosario y a la oración de Laudes, finalizando con la procesión y bendición de mar y los campos, desde la explanada del paseo marítimo frente a la bahía.


     Fue una noche realmente santa, con Jesús Sacramentado como único centro de nuestra vela; aprendiendo de Él, fuente del amor divino, cómo hemos de mirar a nuestro prójimo con ojos de misericordia y compasión fraterna. Haciendo nuestros sus anhelos y sufrimientos, y pidiendo la luz y la fuerza que nos ayuden a “no pasar nunca de largo ante el sufrimiento humano”.
     En nuestros turnos de adoración, además de nuestra acción de gracias a Dios, oramos por todas las necesidades de nuestro pueblo, de manera singular pedimos al Señor para que a nadie le falte un trabajo estable que le posibilite el digno sustento personal y el de su familia.


     Sería deseable y hermoso que, en todas las parroquias, se pudiera establecer un turno de la Adoración Nocturna que, durante el resto del año y hasta la próxima Vigilia de Espigas, con los demás adoradores de la diócesis siguieran cumpliendo, en nombre de toda la Iglesia, el mandato del Señor de orar sin interrupción, día y noche, a Dios Padre, por medio de Jesucristo, en el Espíritu Santo.



SUPRIMIENDO VIGILIA MENSUAL


miércoles, 3 de julio de 2019

CONVOCANDO ACTOS 125º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA SECCIÓN DIOCESANA Y VIGILIA DE LAS ESPIGAS

¡Alabado sea Jesús Sacramentado!

     Querido/a hermano/a en Jesús Sacramentado: Como algunos sabéis este año celebramos el 125º aniversario de la fundación de nuestra Sección Adoradora Nocturna. Por tal motivo quiero que no dejes pasar esta ocasión para unirte a nosotros y participar en estos actos de Acción de Gracias a S.D.M. que hemos preparado para mayor gloria de quien sabemos nos mantiene y ha permitido, que ésta su Obra, continúe a pesar de los años.
    Seguro como estoy que esta invitación no llegará a todos quiero pedirte también que colabores en su difusión invitando a quien consideres.
   Esperando contar con tu presencia, recibe un abrazo en Xtº. Eucaristía.
Francisco de la Torre - VICEPRESIDENTE DIOCESANO
 ¡Ave María Purísima!