TIEMPO LITÚRGICO

TIEMPO LITÚRGICO

lunes, 13 de enero de 2014

Propósitos de Año Nuevo
JUAN GAITÁN

     Quien cree en Cristo sabe que la fe no es una “característica” más de su vida, sino que es el fundamento de la misma, que constantemente le exige acciones concretas de amor al prójimo. Por eso, como creyente, cuando elijas tus propósitos para poner en práctica durante el año 2014, no puedes olvidar aquellos actos a los que el mensaje de Jesucristo te empuja. ¡A continuación 10 ideas para propósitos de Año Nuevo!

1. Comprométete con la sociedad: Existen muchas maneras de comprometerte con tu comunidad. Puedes proponerte un par de visitas mensuales a un asilo u ofrecer tu ayuda a un comedor para indigentes. Ve al encuentro de quienes más lo necesitan.
2. Realiza un apostolado en tu parroquia: Dile al sacerdote de tu parroquia que quieres ponerte al servicio de la comunidad participando activamente en la vida de Iglesia, él te ofrecerá las opciones en las que puedes ayudar, desde cantar en un coro hasta visitar a los enfermos que se encuentran solos.
3. Más amor a tu familia: Haz un propósito concreto para todo el año que sepas que realmente unirá a tu familia. Puede ayudarte pensar en actos concretos. No importa que exijan mucho esfuerzo, Dios ya está contigo.
4. Reflexiona el Evangelio: La Iglesia propone una lectura del Evangelio para cada día. Lo encuentras fácilmente en internet o en Misales mensuales que son muy baratos. Dedica 5 o 10 minutos de silencio y concentración para preguntarte ¿qué me quiere transmitir este texto de la Palabra de Dios? ¿Qué le respondo yo a Dios hoy? ¡Eso es oración!
5. Reza en familia: Ese viejo dicho “Familia que ora unida, permanece unida” tiene mucho de verdad. Proponte para este año rezar con sencillez en familia por la mañana o antes de dormir. Si ya lo haces, puedes mejorar la calidad de la oración, por ejemplo, incluyendo una breve lectura bíblica o un momento para que cada miembro diga qué agradece a Dios esa mañana o esa noche.
6. Da limosna: Dar limosna nos vuelve desprendidos, solidarios, generosos. Existen instituciones de mucha seriedad, como orfanatos o asilos, a las que les haría muy bien una cooperación mensual para seguir adelante o ayudar a más personas.
7. Elige una petición mensual: Elige doce peticiones, una por mes, y comprométete a rezar constantemente por ella. Algunos ejemplos: Por la unión de las familias, por la salud de los indigentes, por la alegría de los huérfanos, por la paz nacional, por la fortaleza de los matrimonios que viven dificultades. Poco a poco verás que cuando uno reza por ciertas personas, se siente comprometido a hacer algo más por ellas.
8. ¡Hazte de favoritos!: Piensa en Jesucristo. Él tenía favoritos: Leprosos, paralíticos, viudas, niños, enfermos, prostitutas, mendigos, entre otros. Tú también te puedes hacer de favoritos: huérfanos, migrantes, ancianos, presos, pobres, hospitalizados, entre otros, siempre siguiendo el modelo de Jesús.
9. Regala tiempo: Todas las ideas anteriores para propósitos de Año Nuevo requieren de tu tiempo, que probablemente es lo que más nos cuesta regalar. Haz una donación grande por amor a Dios y al prójimo: ¡Regala tu tiempo con generosidad para construir el Reino de Dios!
10. Revisa tus propósitos mensualmente: El problema más frecuente con los propósitos de Año Nuevo es que se olvidan en febrero. Escribe las metas que elegiste para este año en un papel, consérvalo y revísalo mensualmente. Puedes fijar un día: “Cada 25 de mes es día de revisión de propósitos”, o cada tercer lunes o cada segundo jueves. Pero no dejes pasar la revisión mensual para ajustar esos propósitos y renovar tu entusiasmo.
Éstas son sólo algunas ideas, pero tú puedes tener muchas más de acuerdo a las necesidades de tu comunidad y a tus talentos.

Piensa en Jesucristo, en su andar por las calles, en Dios: ¿Qué sueña Él para ti? Haz de la fe el centro de tu vida, sabiendo que Dios te ha creado por y para el Amor. 

viernes, 10 de enero de 2014

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 12 DE ENERO, FESTIVIDAD DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

UNGIDO PARA EL MINISTERIO

Mateo 3,13-17         En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

     Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto».

Otras Lecturas: Isaías 42,1-4, 6-7; Salmo 28; Hechos 10,34-38

 LECTIO:
     Si nos basamos en lo que leemos en los evangelios, el ministerio de Jesús comienza con su bautismo de manos de Juan en el río Jordán. Juan ya llevaba un tiempo bautizando a las con un bautismo que era signo de arrepentimiento por sus pecados y de su vuelta a Dios.
     Por lo que vemos en los versículos anteriores (Mateo 3,10-12, que ya contemplamos en el Segundo Domingo de Adviento), está claro que Juan creía que el Mesías iba a traer el Reino de los Cielos, y con él, el juicio. Había, pues, una urgente necesidad de arrepentimiento. El Mesías habría de traer un bautismo distinto, no con agua sino con el Espíritu Santo y fuego.
     Por eso, cuando Jesús se acerca humildemente, la reacción de Juan es protestar. Reconoce el ministerio mesiánico de Jesús. Juan “ni siquiera merece llevarle las sandalias” (Mateo 3,11). Y sin embargo, Jesús, en vez de actuar con poder y juicio, se identifica con todos los demás que se presentan en señal de arrepentimiento.
     Jesús reconoce la objeción de Juan, pero insiste en que de aquel modo se cumple “todo lo que es justo delante de Dios”. Mediante este acto de obediencia, Jesús demuestra cuáles serán sus objetivos fundamentales durante el resto de su ministerio: hacer todas las cosas a la manera de Dios, y no a la suya propia.
     Después de salir del agua, Jesús ve bajar sobre sí al Espíritu Santo en figura de paloma y posarse sobre él. Dios Padre confirma que Jesús es su “hijo amado, a quien ha elegido”. Vemos aquí a la Santísima Trinidad actuando al unísono.
     Por el relato de Mateo no queda claro si los demás llegaron a ver la paloma y escuchar también la voz. Sin embargo, en el evangelio de Juan aparece claramente que también Juan Bautista vio bajar al Espíritu sobre Jesús y que Dios le decía lo que significaba esto: que Jesús era el Mesías (Juan 1,29-34, texto que veremos el próximo domingo).

 MEDITATIO:
  Jesús no tenía ningún pecado del que arrepentirse. Piensa, pues, por qué querría Dios que a Jesús le bautizara Juan públicamente junto con todos los demás.
 Jesús y Juan nos muestran claramente que necesitamos obedecer a Dios aun cuando los demás puedan entender mal nuestras acciones. ¿Te impiden de algún modo las opiniones de los otros el obedecer a Dios? Dedica algunos momentos a reflexionar sobre este punto.
   Pocas personas oyen a Dios hablarles con una voz audible o ven un signo del cielo como una paloma. ¿Cómo te habla a ti Dios?

 ORATIO:
     Piensa cuánto ama Dios a Jesús. Piensa ahora en cuánto te ama a ti: envió a Jesús para morir en lugar tuyo para que pudieras ser adoptado en su familia.
Tómate algún tiempo para darle gracias a tu Padre del cielo.

 CONTEMPLATIO:
     El Espíritu Santo invistió de poder a Jesús para su ministerio. ¿Qué peso tiene el Espíritu Santo en tu relación con Dios? Entre otras cosas, el Espíritu nos revela a Jesús y nos dispone para servir a Dios. Considera la obra del Espíritu Santo e invítale a ayudarte y guiarte.

domingo, 5 de enero de 2014

Anuncio pascual
visigótico-mozárabe

Queridos hermanos:

     En la revelación del nacimiento corporal de nuestro Señor Jesucristo, y ante tantos signos de su presencia, os anunciamos la solemnidad de la Pascua.
     Así, pues, amados hermanos que os habéis reunido en la iglesia de Dios para celebrar el día de la Aparición del Señor nuestro, Jesucristo, tened presente su muerte gloriosa.
     En este año de 2014, la santa Cuaresma se inicia el 5 de marzo.
     El jueves de la Cena del Señor, el 17 de abril, inician los misterios de la gloriosa pasión de nuestro Señor Jesucristo.
     Ante esto, os exhorto, hermanos, a que pongamos empeño en llevar desde ahora una vida honrada y religiosa, casta y sobria, para que merezcamos llegar a la santa solemnidad de la Resurrección sin pecado y abundando en buenas obras.
     Purifiquémonos de los malos deseos del cuerpo y del espíritu. Por la confesión de los pecados, alejemos el castigo del Señor. Evitando caer en las antiguas faltas, acojámonos a su misericordia abrazando con sincero corazón la concordia: para que los misterios de la santísima pasión nos hagan partícipes de la resurrección del Señor.
     Que a su vuelta no encuentre en nosotros nada que reprochar, sino que nos halle preparados para recibir la corona de gloria. Él, clemente y misericordioso, que vive con el Padre y reina con el Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.


El anuncio solemne de las fiestas pascuales: una antigua costumbre hispana recuperada
Manuel González López-Corps  Facultad de Teología San Dámaso, Madrid



     Para el día 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, denominada «Aparición» en la liturgia hispana, el Ceremonial de los obispos propone anunciar a modo de proclama la fecha de la Santa Pascua y las fiestas móviles del año que dependen de ella (cf. C E. 240).
     Es un anuncio significativo, ya que la fecha de Pascua es movible al depender del calendario lunar (el plenilunio después del equinoccio de primavera) y hay que situarla en el calendario solar o fijo. Es propio del diácono, o en su defecto de otro ministro, el hacer los oportunos anuncios o advertencias al pueblo en la conclusión de la Misa y en un lugar oportuno (Ordo Missae, n. 154). De idéntica manera, el mismo ministro, desde ese mismo lugar, cantará en la noche de la Vigilia el único anuncio que los cristianos hacemos al mundo: Cristo ha resucitado del abismo y nosotros estamos llamados a resucitar con él.
     En nuestra tradición hispana este anuncio de la fecha de Pascua puede remontarse al siglo IV (cf. Líber Ordinum, 523). El carácter eminentemente pascual de las fiestas navideñas lo expresa la eucología de la liturgia hispana al decir: «El que nace viene para morir». En la felicitación castellana hemos conservado este sentido en el popular deseo: «¡Felices pascuas!» Este parabién, extraño a oídos extranjeros, muestra cómo entre nosotros se ha mantenido muy viva la conciencia de que las fiestas navideñas no celebran un hecho aislado, sino que lo sitúan en la perspectiva del acontecimiento pascual. Navidad es el inicio de la redención o, lo que es lo mismo, la fuerza salvadora del misterio pascual se manifiesta ya en María.

     Por ello, el anuncio de las fiestas de Pascua y las celebraciones móviles es una manera adecuada de subrayar la manifestación del Señor en una carne que ha de entregarse por nosotros y para nuestra salvación: la Pascua es el verdadero motivo de la venida de Cristo, el Señor.

sábado, 4 de enero de 2014

HERMANOS EN LA ADORACIÓN NOCTURNA



BEATO MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA  (1877 – 1940)

     Nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877  y entregó su vida a Dios en Palencia el 4 de enero de 1940.
      Seminarista a los doce, tiene calificación sobresaliente en todos los cursos y en todas las asignaturas, recibiendo la ordenación sacerdotal de manos del beato cardenal Marcelo Spínola el 21 de septiembre de 1901.
       Al estrenar su primera misión popular en un pueblecito andaluz, Don Manuel queda impactado por el desolador abandono del sagrario a su llegada a Palomares del Río. <<Fuime derecho al Sagrario… y ¡que Sagrario, Dios mío! ¡qué esfuerzos tuvieron que hacer mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero no hui. Allí de rodillas…mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, tan bueno, que me miraba… que me decía mucho y me pedía más…>>
       Nombrado obispo auxiliar de Málaga, recibe la ordenación episcopal el 16 de enero de 1916. Y es aquí, en esta su entrañable Málaga, después de casi 20 años (1916-1935) de una incansable labor pastoral, educativa y social, donde el Señor le da a beber el cáliz de la amargura al estallar las algaradas anticlericales (1931). Ya no volverá jamás a su querida ciudad de Málaga.
     Desde 1920 asistía éste carisma de adoración eucarística, inaugurando en 1925 la sede de la Adoración Nocturna Española en lo que había sido el Seminario; colaborando además en la “Lámpara del Santuario” con sus –coloquios espirituales-.
        Desde 1932 rige su diócesis desde Madrid, y el 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombra obispo de Palencia, donde entregó los últimos años de su ministerio episcopal, siendo enterrado en su catedral. En su epitafio puede leerse: «Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!».
       Practicó sin desmayo y predicó sin cansancio una auténtica piedad centrada en la Eucaristía, buscando en cada Misa, en cada Comunión y en cada visita la savia vivificante del testimonio cristiano, limpio y transparente ante Dios y ante los hombres. Los lectores de su obra saborearán el carisma eucarístico con que Dios quiso enriquecerlo.
     Su Santidad Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas el 6 de abril de 1998, y aprobó el milagro atribuido a su intercesión el 20 de diciembre de 1999.

Un faro de luz
el Obispo de los Sagrarios abandonados. Él se esforzó en recordar a todos la presencia de Jesús en los sagrarios, a la que a veces, tan insuficientemente correspondemos. Con su palabra y con su ejemplo no cesaba de repetir que en el sagrario de cada iglesia poseemos un faro de luz, en contacto con el cual nuestras vidas pueden iluminarse y transformarse."                                              Beato Juan Pablo II

Fiesta: 4 de Enero

ORACIÓN

      Corazón de Jesús Sacramentado, que te dignaste elegir a tu siervo Manuel para ser el apóstol de tus Sagrarios abandonados, consagrando su vida entera a reparar esos abandonos, dándote y buscándote amorosa, fiel y reparadora compañía en el Santísimo Sacramento; por aquella fidelidad con que te sirvió durante toda su vida y por el celo ardiente con que procuró tu mayor gloria, mediante la educación cristiana de los niños pobres, la formación de sacerdotes santos y la aproximación de todos a Ti en la sagrada Eucaristía, te rogamos humilde y fervorosamente, que si te agradan sus méritos y virtudes, te dignes aceptar nuestras súplicas y concedemos por su intercesión, la gracia que de todo corazón te pedimos si ha de ser para mayor gloria de Dios, advenimiento de tu reino eucarístico, honor de tu Madre Inmaculada, exaltación de tu fidelísimo Siervo y provecho de nuestras almas. Amén.

AVISO PARA ADORADORAS/ES DEL TURNO NÚM. 7 DE MARÍA AUXILIADORA Y SAN JOSÉ
IGLESIA DE SAN JOSÉ - Cádiz  Extramuros

  
(Éste mes tampoco tendremos la habitual  REUNIÓN PREPARATORIA  por coincidir con la festividad de la Epifanía)
      VIGILIA DE ADORACIÓN MARTES DÍA 7 DE ENERO, EN EL TEMPLO PARROQUIAL, Y A LAS 20,00 HORAS  JUNTO CON LA SANTA MISA.
(Previamente rezo del SANTO ROSARIO dirigido por una adoradora del Turno)

Verbo de Dios, eterna luz divina,
fuente eternal de toda verdad pura,
gloria de Dios que el cosmos ilumina,
antorcha toda luz en noche oscura…
No dejéis de brillar, faros divinos,
con destellos de luz que Dios envía,
proclamad la verdad en los caminos
                        de los hombres y pueblos sed su guía.     (Francisco Malgosa)

Feliz Año Nuevo

Misa y Vigilia aplicadas por la Iglesia misionera, perseguida y necesitada.

sábado, 28 de diciembre de 2013

LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 29 DE DICIEMBRE, SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA

LA PROTECCIÓN DE DIOS



Mateo 2,13-15, 19-23     Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto». Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.

Otras Lecturas: Eclesiástico 3,2-6, 12-14; Salmo 127; Colosenses 3,12-21

LECTIO:
     Todavía está reciente en las mentes de María y José la visita de los Magos cuando el ángel habla a José en sueños, advirtiéndole en esta ocasión que debe abandonar el país ya que corre peligro la familia. Herodes el Grande, que gobernaba en nombre de los romanos, estaba preocupado. Su gobierno era duro y ante el menor asomo de amenaza a su reinado, emprendía la acción. En esta ocasión se propone matar a un joven rey: el recién nacido del que le habían hablado los Magos.
Dios interviene en favor de la familia. Huyen a Egipto, un viaje de varios cientos de kilómetros. La familia se pone en marcha inmediatamente, aquella misma noche, y se queda en Egipto viviendo discretamente hasta la muerte de Herodes.
     Dios vuelve a enviar a su mensajero para que hable con José. Esta vez el ángel le dice que vuelva a casa. José es obediente y parte inmediatamente para Palestina. Pero a lo largo del camino José se da cuenta de que, aunque el reino de Herodes se había dividido en dos, quien ahora gobierna en Judea es Arquelao, uno de los hijos más crueles de Herodes. José está inquieto y no tiene claro de lo que debe hacer. Un tercer sueño ayuda a José a tomar la decisión de dirigirse a la pequeña ciudad de Nazaret, en la provincia del norte de Galilea, donde gobierna Herodes Antipas, el que más tarde decapitaría a Juan Bautista.
     Dos profecías más se cumplen gracias a la obediencia de José a Dios. Jesús, lo mismo que Israel, es llamado del exilio en Egipto tal como había profetizado Oseas 11,1 ‘De Egipto llamé a mi hijo’. Mateo también atribuye un significado profético al hecho de que Jesús se criara en Nazaret. Puede que estuviera pensando en Jueces 13,5-7 o en Isaías 11,1 donde la palabra hebrea nezer (que se suena de manera parecida a ‘nazareno’) significa ‘retoño’. Isaías dice que brotará un retoño nuevo de la raíz de Jesé. Un comienzo nuevo surgirá de la casa real de David, trayendo la liberación y la salvación, lo que Jesús ofreció y sigue ofreciendo a todo el que quiere seguirle.

MEDITATIO:
¿Cómo crees que se sintieron María y José cuando llegaron a Egipto y se pusieron a buscar nueva casa, un trabajo, unos ingresos? ¿Qué puedes aprender de todo esto?
Dios le dio a José directrices concretas que configuraron la historia humana. ¿De qué manera crees que interviene Dios en la actualidad?
Piensa en las ocasiones en que has experimentado la protección y la guía de Dios
¿Cómo distingues entre tus propias buenas ideas y una palabra que te dirija Dios?

ORATIO:
     El Salmo 127 nos aconseja temer y obedecer a Dios “Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos”. Este temor no significa estar asustado, sino sentir respeto y temor religioso ante lo que es Dios. Trae a su presencia algunas de las decisiones, pequeñas o grandes, que tengas que tomar para que él te guíe. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a actuar tal como Dios te indique. Dedica hoy algún tiempo a rezar por los miembros de tu familia.

CONTEMPLATIO:
     Colosenses 3,12-21 nos habla de nuestras relaciones, primero con Dios y luego con nuestras familias y con los demás. Pasa algún tiempo meditando sobre estos versículos y deja que Dios te hable por medio de ellos.

JORNADA POR LA FAMILIA Y LA VIDA

Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios
Nota de los obispos para la Jornada de la Sagrada Familia

     Con el lema “Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios”, los obispos de la Subcomisión Episcopal de la Familia y Defensa de la Vida queremos llamar la atención de todos los fieles cristianos ante la situación preocupante del momento que vivimos en nuestra sociedad.
     Asistimos perplejos a un cambio sustancial en nuestra legislación que afecta gravemente a la familia. Este cambio viene promovido por la irrupción de la llamada “ideología de género”, que toma carta de ciuda­danía en nuestro ordenamiento jurídico. Esta forma de pensar utiliza un lenguaje propio con términos de gran contenido ideológico que llevan a una verdadera deformación lingüística con la consiguiente disolución de significados –parece perderse el sentido o significado original y au­téntico de los términos–; tal es el caso de la utilización del término “progenitor” en lugar de los de “padre o madre”. Esta ideología pretende impregnar todo el ámbito social, especialmente el educativo, para llevar a la sociedad a una situación de permisivismo radical; en último término a una cultura que no genera la vida y que vive la tendencia cada vez más acentuada de convertirse en una cultura de muerte1.
«La legislación actualmente vigente en España ha ido aún más allá. La Ley de 1 de julio de 2005, que modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, ha redefinido la figura jurídica del matrimonio. Este ha dejado de ser la institución del consorcio de vida en común entre un hombre y una mujer en orden a su mutuo perfeccionamiento y a la procreación y se ha convertido en la insti­tución de la convivencia afectiva entre dos personas, con la posibi­lidad de ser disuelta unilateralmente por alguna de ellas, solo con que hayan transcurrido tres meses desde la formalización del con­trato de “matrimonio” que dio inicio a la convivencia. El matrimonio queda así transformado legalmente en la unión de dos ciudadanos cualesquiera para los que ahora se reserva en exclusiva el nombre de “cónyuges” o “consortes”. De esa manera se establece una «in­sólita definición legal del matrimonio con exclusión de toda referen­cia a la diferencia entre el varón y la mujer. Es muy significativa al respecto la terminología del texto legal. Desaparecen los términos “marido” y “mujer”, “esposo” y “esposa”, “padre” y “madre”. De este modo, los españoles han perdido el derecho de ser reconocidos expresamente por la ley como “esposo” o “esposa” y han de inscri­birse en el Registro Civil como “cónyuge A” o “cónyuge B”»2.

1 Conferencia episcopal española, La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar, (26.IV. 2012), n. 57.
2 Ibíd., n. 109.

      Esto nos obliga a considerar las consecuencias de esta situación para nuestra sociedad y nuestra responsabilidad, ya no solo como creyen­tes, sino también como ciudadanos, pues asistimos a la destrucción del matrimonio por vía legal3. Dado que los términos suprimidos en las le­yes promulgadas hacen referencia a los papeles del hombre y la mujer en el matrimonio y la familia, no pueden ser superados ni sustituidos dichos papeles sin afectar esencialmente a estas instituciones, incluso al nivel meramente natural, así como al bien común de la sociedad.
    Desde el punto de vista de la fe es importante reflexionar sobre el lema de esta Jornada, “Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios”, reconociendo el profundo significado que tienen en la Sagrada Escritura los términos de “esposo” y “esposa”, a modo de parangón, a las relaciones que mantiene Dios con su Pueblo, con su Iglesia. De igual modo los términos relativos a la paternidad, “padre” y “madre”, evocan, en un paralelismo intrínseco –propio de su ser–, a las relaciones que Dios mantiene con los hombres desde el principio. Sin esta referencia al significado profundo que estos términos tienen quizás no se acierte a reconocer el enorme calado del efecto que en la cultura y en la sociedad puede derivarse de la aplicación de estos cambios.
     El término “esposos”, que originalmente no significaba “casados”, sino “prometidos”, deriva del latín sponsus, del verbo spondere, que significa “prometer”. Sponsus y sponsa (esposo y esposa) eran quienes habían realizado la sponsalia, es decir, la ceremonia de esponsales. Se trataba de un ritual mediante el cual el novio pedía la mano de su amada, y estos, en ese momento, tenían permiso para comenzar a verse. En este sentido es muy sugerente y orientativa del contenido amoroso de los términos “esposos” la lectura del Cantar de los Cantares.
    La palabra cónyuge viene del latín coniux-coniugis, que designa a cual­quiera de los dos miembros de un matrimonio en su relación jurídica para con el otro. La utilización del término “cónyuge” para ambos miem­bros del “matrimonio”, además de llevar a utilizar el mismo término para ambos, induciendo a entender que son indiferentes los sexos de cada uno, se utiliza como un vocablo que se refiere fundamentalmente a la unión y a la relación jurídica entre ambos.
     Análoga consecuencia se deriva de la utilización del término “progeni­tor” en lugar de los de “padre” y “madre”, teniendo el término “proge­nitor” un contenido esencialmente biológico. Los ideólogos de género saben que la familia con padre y madre infunde a los hijos la noción –tan natural, por lo demás– de que hombres y mujeres somos diferen­tes. Toda paternidad procede de Dios. 

«Cuando, junto con el Apóstol, doblamos las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad y maternidad (cf. Ef 3, 14-15), somos conscientes de que ser padres es el evento mediante el cual la familia, ya constituida por la alianza del matrimonio, se realiza “en sentido pleno y específico”. La maternidad implica necesariamente la paternidad y, recíprocamente, la paternidad implica necesariamente la maternidad: es el fruto de la dualidad, concedida por el Creador al ser humano desde “el principio”»4.
      
         3 Ibíd., n. 111.

     Esta relación de hijo y la filiación en último extremo del Padre Dios se muestra plásticamente en el cuadro de Jerónimo Jacinto de Espinosa, que hemos propuesto como cartel de la Jornada, donde se presenta en primer término al Niño Jesús rodeado por san Joaquín y santa Ana, los padres de la Virgen, además de esta y san José en un segundo plano; y por encima de todo el Padre Eterno infundiendo su espíritu sobre ellos y el mundo en general.
     La genealogía de la persona está, pues, unida, ante todo y en primer lu­gar, con la eternidad de Dios, y, en segundo término, con la paternidad y maternidad humana, que se realiza en el tiempo. Desde el momento mismo de la concepción el hombre está ya ordenado a la eternidad en Dios5. De esta manera se expresa con estos términos la profunda inten­sidad del amor de Dios a los hombres y nos permite también descubrir que la gracia de Dios ayuda, en el matrimonio, a los esposos a vivir y fortalecer su vocación al amor.
     Pidamos a santa María, la Virgen, Esposa y Madre, que nos ilumine, ayude y fortalezca para que desde el puesto de cada uno en la sociedad defendamos y promovamos el matrimonio y la familia y su adecuado tratamiento por las leyes.
 4 Juan pablo ii, Carta a las familias (1994), n. 7.

5 Ibíd., n. 9.


viernes, 27 de diciembre de 2013

ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA
IGLESIA DE SAN JOSÉ

Cádiz  Extramuros




AVISO PARA ADORADORAS/ES DEL TURNO NÚM. 5 DE MARÍA AUXILIADORA Y SAN JOSÉ

2013

     Como es tradicional, y próximos a finalizar el año, el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna convoca Vigilia General extraordinaria, a celebrar en el Oratorio de la Santa Cueva -(entrada por c/San Francisco nº 11-1º Izdª o c/Rosario)- el próximo lunes día 30 de Diciembre a las 20,00 horas, y en la que esperamos contar con tu presencia, en la certeza que…

¡JESÚS  SACRAMENTADO  NOS  ESPERA!